¿Daño colateral de la descarbonización?: el desafío de identificar receptores susceptibles a ruidos molestos por construcción de líneas de transmisión

El Servicio de Evaluación Ambiental (SEA) publicó un nuevo criterio en el SEIA, respecto a las emisiones de ruido, denominado “Consideraciones para la predicción y evaluación de las emisiones de ruido audible asociado al efecto corona en proyectos de transmisión eléctrica”. Al respecto desde la empresa Decibel, valoraron la guía, ya que les permite validar el método de cálculo que han estado utilizando para estimar el ruido de las líneas de transmisión eléctrica durante su operación.

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En un contexto de creciente desarrollo de proyectos de transmisión eléctrica en el país y de la meta hacia la descarbonización de la matriz energética, se ha hecho relevante por parte de las empresas adoptar medidas y crear nuevas propuestas para el desarrollo de generación de energías renovables y con ello también mejorar la evaluación ambiental de los mismos proyectos energéticos.

De hecho, la construcción y operación de Líneas de Transmisión Eléctrica (LTE) genera emisiones de ruido que pueden tener impactos negativos tanto en las personas, como en la fauna, principalmente en aquellas zonas rurales que tienen menores niveles de ruido basal. Por lo mismo, se hace necesario desarrollar un nuevo proceso de evaluación ambiental que asegure y establezca medidas y compromisos con la mitigación del impacto que pueden generar los proyectos de LTE. 

En este sentido, es que el Servicio de Evaluación Ambiental (SEA) publicó en junio un nuevo criterio de evaluación ambiental para el Sistema de Evaluación de Impacto Ambiental, llamado «Consideraciones para la predicción y evaluación de las emisiones de ruido audible asociado al efecto corona en proyectos de transmisión eléctrica», el que además de ser un importante contribución complementa la Guía para la predicción y evaluación de impactos por ruido y vibración en el SEIA” (2019).

El documento entrega lineamientos técnicos para asegurar la correcta predicción y evaluación del ruido audible asociado al efecto corona de las LTE, entregando métodos de cálculo que permite una estimación del ruido audible desde la LTE y qué consecuencias implica en el entorno. Esta información ayuda a que se realice una correcta evaluación ambiental de acuerdo a los niveles máximos permitidos que indica D.S. N°38/2011 del Ministerio del Medio Ambiente.

Al respecto, Codexverde entrevistó a Hallan Nahuelpán, ingeniero de Proyectos de Decibel, para conversar acerca del aporte de este nuevo criterio de evaluación ambiental y al trabajo realizado desde la entidad para la evaluación de proyectos relacionados a LTE. 

¿Cuál es el principal aporte de esta guía para consultoras como Decibel? A su juicio, ¿cree que la guía es clara o falta mayor definición de conceptos o criterios?

Creemos que el principal aporte de la guía hacia nuestro trabajo es validar lo que hemos estado haciendo hasta el día de hoy. Si revisamos todo el detalle de las evaluaciones que se hacen en torno a las líneas de transmisión eléctrica, nunca existió claridad en cómo evaluar la operación de éstas, debido a que el método que utilizamos, que es el alemán FGH (Forschungsgemeinschaft Für Hochspannunge und Hochstromtechnik EV), solo está respaldado en el documento “A  comparison of methods for calculating audible noise of high voltage transmission lines” de la IEEE (Institute of Electrical and Electronics Engineers, 1982), que no es de libre acceso, por lo que si se busca el origen del procedimiento en la FGH, no se encuentra. 

Tener los criterios y parámetros definidos en un documento oficial ayuda a que tanto consultores con experiencia, como a los nuevos, se les facilite el entender y trabajar en conjunto con todos los involucrados alrededor del proyecto. Si bien la guía es clara en cuanto a los parámetros utilizados para el cálculo y los mismos métodos, falta la debida justificación en cuanto a por qué se genera mayor ruido en líneas de corriente alterna con condiciones altas de humedad y salinidad, y por qué pasa lo contrario en las líneas de corriente continua. Este tipo de preguntas suelen generarse entre los consultores, sobre todo, si hablamos de ruido y no de electricidad, no somos especialistas en aquello y por ende provoca confusiones solo por falta de detalle.

¿Cuáles son las razones por las que el ruido audible de las líneas de transmisión eléctrica de corriente alterna sea mayor ante malas condiciones climáticas, y que este fenómeno sea al revés respecto a las líneas de transmisión eléctrica de corriente continua?

Es un efecto algo difícil de explicar debido a que no se trata netamente de ruido y acústica, pero principalmente se debe diferenciar que en las líneas de corriente alterna se generan peaks por su cambio de fase (al ser alterna), lo que hace que sea muy recurrente la generación del efecto corona, y así mismo las líneas de corriente continua hacen uso de tensiones más elevadas, para ambas líneas, el hecho de que haya más tensión, significa un mayor rango del efecto. 

Ahora, para ejemplificar, se puede tener una línea de 220kV alterna y una de 500 kV continua, la línea de 220 kV por su cambio de fase va a generar campos eléctricos mayores debido al cambio de dirección de los electrones, los cuales en condiciones de humedad hacen que las partículas de aire se ionicen y se genere el efecto visual y sonoro del corona. Este, a mayor propagación del ambiente, mayor ruido genera, caso contrario en las líneas de corriente continua, donde se necesita mayor tensión para generar el efecto y este es poco recurrente. En el caso de la línea de 500 kV mencionada, no existe cambio de fase, por lo que el cambio de dirección de los electrones no se produce, por ende, no se genera campo eléctrico. Sin embargo, la acumulación de iones que genera en el aire por la alta tensión genera corona, ahora, cuando mayor ruido se genera es cuando el aire se comporta como un aislante más que como un conductor. Esto, debido a la resistividad eléctrica del aire, la cual aumenta cuando la humedad es menor.

¿Qué opinión tiene sobre los métodos de cálculo que propone la guía? Según su experiencia, ¿son métodos propicios para la medición del efecto corona? En el caso de que sean excluyentes, ¿cuáles son los que recomienda utilizar, según tipo de LTE? ¿Por qué?

Como he señalado anteriormente, la guía nos ayuda a validar el método de cálculo que hemos usado hasta el día de hoy para estimar las emisiones de ruido de las líneas durante la operación, por lo que estamos de acuerdo en seguir utilizando estos criterios a largo plazo. Con respecto a si son métodos propicios para la medición del efecto, podemos decir que sí, debido a que en el cálculo se sobreestima la emisión real presente en la operación de las líneas, con la utilización de las condiciones ambientales, la geografía y la distancia entre fuente y receptor más desfavorables  para el cálculo, por lo que, si no generamos efectos adversos en la proyección, tampoco los generaremos en la operación real. 

En la guía se menciona que la extensión de este tipo de proyectos es uno de los principales desafíos para la gestión de ruidos emitidos. Según su experiencia, ¿qué otro factor incluiría en la lista de potenciales desafíos/amenazas para la evaluación?  

Si consideramos las extensiones que contemplan las potenciales líneas de transmisión con el plan de generación de energía carbono neutral al 2050, el principal desafío será identificar todos los posibles receptores susceptibles a molestia o afectación dentro de cada metro o kilómetro de línea eléctrica y no hablo solo de receptores humanos, sino también de los posibles hábitats de relevancia para fauna. Junto con esto también la posible sinergia causada por fuentes en operación, en construcción o de potenciales fuentes en proyectos con resolución de calificación ambiental favorable, hay que evaluar cada posible sumatoria energética de ruido que se puede dar en cualquier sector del área de influencia del proyecto. 

Por otra parte, hay que señalar el uso de posibles medidas de control de ruido en caso de generar afectaciones, actualmente nos limitamos a generar medidas para reducir el ruido en maquinaria y obras a nivel de suelo, pero no en operación a nivel aéreo, es necesario investigar para generar medidas que eviten la propagación del efecto corona en líneas de más de 220 kV, debido a que el aumento de la tensión dispara los niveles de ruido, por dar un ejemplo se puede señalar una línea de 500 kV que se encuentra en proceso sancionatorio por la Superintendencia del Medio Ambiente (SMA) debido a la superación de la norma de ruido. Estamos hablando de líneas que se van a construir en un futuro y que van a superar si o si los niveles de tensión presentes en las actuales líneas, lamentablemente construir barreras para cada receptor no es una opción realista.

¿Qué tipo de soluciones existen para mitigar el efecto corona de proyectos de LTE existentes? 

Lamentablemente hoy en Chile no contamos con soluciones reales para la mitigación del ruido que no interfieran drásticamente con el diseño del proyecto, lo cual es una de las mayores problemáticas debido a que pocas veces se toma en cuenta la posible emisión de ruido de las líneas durante el desarrollo del diseño de éstas. Frente a esto, a la hora de la evaluación se generan afectaciones a los receptores sensibles y es necesario aplicar soluciones, las cuales frecuentemente son: cambio de diseño en las torres, aumento de la altura en las líneas, cambio en los materiales o diámetro de los conductores y traslado del trazado de la línea. Lamentablemente al cambiar esto, modificamos todo el diseño y recurrentemente hay que reinventar un proyecto nuevo.

En la guía no se mencionan criterios ni restricciones para las líneas de transmisión eléctrica (LTE) respecto a la fauna colindante. ¿Qué instrumento normativo aplicaría en este caso? ¿Cuáles podrían ser los principales perjuicios de este tipo de proyectos en fauna terrestre y voladora?

Actualmente el documento “Consideraciones para la predicción y evaluación de las emisiones de ruido audible asociado al efecto corona en proyectos de transmisión eléctrica” nos entrega la información necesaria para establecer las emisiones en operación de las líneas de transmisión eléctrica, por lo que se puede decir que tenemos un input. Este lo utilizamos junto con la información del documento “Evaluación de impactos por ruido sobre fauna nativa”, el cual nos da el marco para poder evaluar, estableciendo los umbrales o ”límites” de afectación para fauna, si bien, ambos documentos son nuevos (Efecto corona, 2023. Fauna Nativa, 2022), estos entregan criterios más ajustados a la realidad. 

Por ejemplo, si se compara la evaluación para fauna antes del documento de Fauna Nativa, se generaban límites de 85 dB de acuerdo con los lineamientos del Servicio Agrícola y Ganadero (SAG), los cuales a su vez estaban referenciados en la normativa de los Estados Unidos “Effects of noise on wildlife and other animals” (EPA, 1971), la cual no diferenciaba categorías en fauna, actualmente el documento del SEA nos entrega “límites” diferenciados con menores niveles de exposición de ruido, dónde se reconocen mamíferos [68 dB(A)], aves [58 dB(A)], anfibios [62 dB(C)] y reptiles [72 dB(C)]. Así como lo indica el documento, los principales perjuicios para la fauna son afectaciones de tipo conductual y fisiológico.

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