Proyecto latinoamericano buscará una solución a la basura en playas para conservación de tortugas marinas

En la iniciativa, liderada por el programa nacional de ciencia ciudadana “Científicos de la Basura”, participarán alrededor de 30 personas provenientes de Guatemala, Costa Rica, Panamá, Colombia, Ecuador, Perú y Chile.

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El proyecto “Ciencia ciudadana latinoamericana para investigar la basura marina y mejorar la conservación de las tortugas marinas”, liderado por el programa chileno de ciencia ciudadana “Científicos de la Basura”, sentará las bases para que instituciones -gubernamentales y no gubernamentales- de siete países de la costa sur del Pacífico Este, colaboren buscando soluciones para la basura en las costas.

En total son 13 las instituciones asociadas de las cuales saldrán profesionales y actores relevantes que participarán en las actividades del proyecto. Se trata de ONGs y servicios públicos relacionados al medio ambiente, así como a la administración de áreas clave para tortugas marinas. En Chile, las instituciones que participan son el Servicio Nacional de Pesca y Acuicultura (Sernapesca), y la ONG Qarapara, dedicada a la investigación y conservación de tortugas marinas y su hábitat en Chile.

Nelson Vásquez Farreaut, cofundador de Científicos de la Basura, biólogo marino y académico de la Facultad de Ciencias del Mar de la Universidad Católica del Norte (UCN), afirma que “esta es una oportunidad de generar una red colaborativa que busque disminuir el problema que la basura genera a la biodiversidad marina. Sentar las bases para que las administraciones de las reservas de los países se unan y trabajen juntas es fundamental para la conservación, no solo de las tortugas marinas sino de la biodiversidad en su conjunto pues para estas los territorios no se limitan por fronteras políticas. Este es uno de los mayores desafíos de nuestro proyecto”.

Las tortugas marinas son uno de los símbolos más reconocidos de la lucha contra la contaminación marina y por la conservación. Rocío Álvarez, -fundadora y directora de la ONG Qarapara, Tortugas Marinas Chile-, explica que en los países donde se ejecutará el proyecto, habitan cinco de las siete especies que existen en el mundo: Laúd (Dermochelys coriacea), Verde (Chelonia Mydas), Carey (Eretmochelys imbricata), olivácea (Lepdochelys olivacea) y la Cabezona o Boba (Caretta caretta), todas están catalogadas en peligro crítico, de extinción o vulnerables.

Según Álvarez, estas se ven afectadas por la ingestión de basura y por la interacción con algunos elementos abandonados en el océano, como aparejos de pesca. Incluso, la experta señala que “hay estudios que sugieren que los microplásticos podrían incrementar la temperatura de las playas de anidación, pues este factor afecta la proporción de sexos de una nidada. Si la temperatura es más alta, nace una mayor cantidad de hembras”.

La iniciativa tendrá una duración de nueve meses y se ejecutará en tres fases, donde se capacitará a los participantes de cada país para que cuenten con herramientas y conocimientos sobre el problema de la basura y en conjunto diseñar y poner a prueba medidas de prevención o de mitigación para proteger a las tortugas marinas.

Respecto a las fases del proyecto, en la primera, se ejecutarán talleres teóricos, en los cuales se contará con profesionales expertos en basura y tortugas marinas.  En la segunda fase, se hará una investigación colaborativa con escolares y/o voluntarios reclutados en la fase anterior para recolectar información sobre la basura presente en las playas. Por último, la tercera fase terminará en marzo del 2022 con la implementación y evaluación de una propuesta de mitigación y/o prevención. Cabe señalar que durante el proyecto no se manipulan tortugas ni sitios de anidación, sino que se concentrará en las acciones para evitar que la basura llegue a las tortugas.

Por su lado, Manuel Díaz, Biólogo Marino de la UCN y coordinador del proyecto explica que este permitirá que Guatemala, Costa Rica, Panamá, Colombia, Ecuador, Perú y Chile se unan en torno a una problemática ambiental, a través de guardaparques, funcionarios públicos, escolares y voluntarios. “Este proyecto es único. No hay información de que algo así se haya realizado en algún lugar del mundo. Los países podrán por primera vez compartir experiencias, ideas, acciones y estrategias ante el problema de la basura sobre sus playas”.

Cabe destacar que, el proyecto fue posible gracias a la adjudicación del fondo de la fundación japonesa Keidanren Nature Conservation Fund.

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