En Penco y Tomé se realizan acciones en favor del queule a través de predios pilotos

Los propietarios de predios se convierten en un actor relevante en la sobrevivencia de especies nativas.

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En el marco del proyecto de Conservación de Especies Amenazadas, el Ministerio del Medio Ambiente (MMA) y la Organización de Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), financiadas por el Fondo Mundial para el Medio Ambiente (GEF), realizan acciones en conjunto con los propietarios de predios, para fomentar en los mismos territorios la recuperación y cuidado de especies nativas.

El seremi del Medio Ambiente del Biobío, Mario Delannays, destacó el avance de los pilotos, “hemos visto cómo los propietarios están accediendo favorablemente a estas iniciativas, lo que significa un tremendo avance, porque tener un buen predio está estrechamente vinculado a un medio ambiente sano, con los cuidados necesarios. Recuperar, restaurar y desarrollar son acciones que van de la mano, ninguna excluye a la otra, por tanto, es una muy buena decisión, por parte de los propietarios, sumarse a estos pilotos”.

Una de las especies que se quiere restaurar es el queule, una especie endémica que posee una gran relevancia ecológica y escasa reproducción sexual. Esta especie se encuentra amenazada debido a la deforestación y su producción en viveros requiere de larga dedicación.

El profesional de la iniciativa Conservación de Especies Amenazadas, Pablo Azúa, comentó que durante esta temporada invernal se está trabajando junto al propietario del predio piloto San José, ubicado en la comuna de Penco, en la construcción de un sendero de educación ambiental y turismo. “El proyecto espera implementarse con un alto estándar, pues ha sido diseñado con pasarelas elevadas, escaleras, barandas y señalética. Se ha trabajado desde mayo y se espera que en agosto esté terminado”, dijo y agregó que como iniciativa se ha apoyado con recursos, para poder concretar así este anhelo de permitir un mejor acceso hacia el bosque nativo que hay en el lugar.

También indicó que un segundo predio piloto ubicado en Tomé, en donde en 2019 se realizaron acciones de reforestación con nativos, con el objetivo de generar un área de protección para un sector de bordes de queule, se encuentra en permanente monitoreo del crecimiento de las especies.

“En el predio Nachur se plantaron 150 árboles nativos, variedades como el laurel, maqui, roble, madroño, arrayán, notro quillay, peumo, boldo y avellano, y que viene a remplazar una plantación de pinos que fue cosechada formando ahora un bosque nativo, una cortina de protección para protección de este borde de queules”, dijo el profesional Pablo Azúa. 

Mario Delannays también señaló la importancia de involucrar a las personas en las políticas públicas: “tenemos que hacer la política pública de la mano con las personas. Hacemos nuestro trabajo desde la gobernanza, por tanto, cuando llevamos las acciones a la práctica, lo hacemos con quienes están directamente vinculados a nuestro trabajo. El objetivo es que con esta acción podamos obtener un molde que pueda replicarse en otras áreas”.

Por su parte, la coordinadora de la Iniciativa Conservación de Especies Amenazadas, Biobío, Fabiola Lara, valoró el trabajo realizado junto a los propietarios y dijo que “son ellos los protagonistas, pues han asumido el liderazgo de la conservación”.

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