Del proyecto a la ley: hablan figuras claves en la creación del Servicio de Biodiversidad y Áreas Protegidas

Con la creación en 2010 del Ministerio del Medio Ambiente (MMA), Superintendencia del Medio Ambiente (SMA) y Servicio de Evaluación Ambiental (SEA), distintos actores vieron la necesidad de la creación de un servicio que respondiera a las grandes brechas y vacíos que demandaba la institucionalidad ambiental. Luego de cuatro años de comisiones, trabajos con organizaciones, científicos y expertos en materia ambiental, el Congreso empezó una discusión por nueve años más para finalmente aprobar el Servicio de Biodiversidad y Áreas Protegidas.

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Ha pasado una semana desde que la Cámara de Diputados aprobó con 131 votos el proyecto de ley que crea el Servicio de Biodiversidad y Áreas Protegidas (SBAP), el que es considerado por distintas organizaciones y expertos ambientales como la pieza que completa el puzle de la institucionalidad ambiental chilena. De esta manera, luego de 13 años de intensas discusiones el proyecto quedó listo para su promulgación y publicación en el Diario Oficial.

La denominada Ley para la Naturaleza estaba desde el 2014 en tramitación en el Congreso y ya desde el 2010, con la creación del Ministerio del Medio Ambiente (MMA), Superintendencia del Medio Ambiente (SMA) y el Servicio de Evaluación Ambiental (SEA), bajo el gobierno de la expresidenta Michelle Bachelet, expertos, profesionales, científicos y ONG´s vieron la necesidad de crear un servicio que respondiera a una construcción coherente por la biodiversidad y áreas protegidas en el país, temáticas que estaban dispersas en diversos ministerios.

Bajo este contexto, Codexverde conversó con tres actores esenciales para la creación del SBAP: María Isabel Manzur, encargada de Biodiversidad de Fundación ChileSustentable; Alejandra Figueroa, bióloga y directora en Corporación Capital Biodiversidad; y Alexandre Sánchez, director de Bienes Comunes de Fundación Ecosur, quienes dieron a conocer el trabajo realizado tras años de tramitación y las dificultades que acontecieron, además de expresar el espíritu del proyecto y la importancia que tiene este para enfrentar la crisis de pérdida de biodiversidad y el cambio climático que afectan a Chile y al planeta. 

Cómo empezó todo

Alejandra Figueroa cuenta que las conversaciones para iniciar una ley sobre la protección de la biodiversidad y distintas áreas en el país partieron en 2010, donde se generó un equipo al interior del Ministerio del Medio Ambiente para formular un proyecto que respondiera a los grandes vacíos y brechas que demandaba esta institucionalidad ambiental.

Alejandra Figueroa

Entre el 2014 y 2018, fue jefa de División de Recursos Naturales y Biodiversidad del MMA, donde le correspondió liderar la elaboración del proyecto SBAP. “Generamos un equipo de trabajo al interior del ministerio, que tuvo representantes de varias divisiones, el que identificó dónde estaban los vacíos y que formuló un proyecto con una estructura financiera que fuera capaz de llevar adelante todas las funciones que se creaban en este proyecto de ley, como la dotación y financiamiento necesario, y los periodos de puesta en marcha”, comenta.

Añade que fue esencial crear un comité integrado por distintas organizaciones no gubernamentales dedicadas a temas ambientales, así como también equipos con representantes del mundo científico para discutir sobre los articulados.

Quien estuvo desde las etapas iniciales de la propuesta fue Alexandre Sánchez, exasesor parlamentario de la senadora Isabel Allende. “El proceso fue duramente ralentizado por grupos de interés. No solo el gobierno de turno demoró cerca de un año en presentar una nueva versión del proyecto con las mejoras de la mesa de asesores, sino que se habían acumulado más de 1.500 indicaciones entre 2015 y 2017, muchas con el solo interés de dilatar la discusión”, sostiene.

Por su parte, Manzur señala que el objetivo inicial del proyecto era “una necesidad creciente del país desde hace muchos años. Nosotros firmamos la Convención de la Diversidad Biológica en el 1992, la ratificamos en 1994 y desde ese año hasta ahora que venimos esperando que exista una ley que implemente la conservación de la biodiversidad del país”. Por lo mismo, desde Chile Sustentable se hizo un seguimiento detallado y sistemático, empujando temas como velar que las áreas protegidas estuvieran resguardadas de actividades industriales y, también, incorporar la conservación de la biodiversidad fuera de las mismas áreas protegidas. 

“El espíritu del SBAP es un espíritu científico, integrador y unificador”, comenta Sánchez, ya que en su necesidad se “reconoció que la protección de la naturaleza debería ser competencia de una entidad dedicada a esa tarea, y no de otros departamentos con diferentes prioridades e intereses. La división de las responsabilidades en el cuidado del medio ambiente es el problema que se aborda”.

Figueroa coincide con lo anterior, ya que la propuesta consistía en “una construcción coherente que permitiera dar cuenta de todos estos vacíos que existen en la institucionalidad ambiental y, también, de todas aquellas cuestiones que estaban dispersas en otros ministerios, y que de alguna manera debilitaban la posibilidad de hacerse cargo de la gestión de las áreas protegidas por una parte, pero también de ir consolidando aquellos aspectos que son necesarios de trabajar fuera de las áreas protegidas”.

Experiencias internacionales 

De acuerdo con los entrevistados, en el territorio nacional y en ecosistemas terrestres, solo un 20% está protegido y el 80% restante del territorio tiene una biodiversidad relevante para todas las actividades productivas que se desarrollan. Además, de las más de 35 mil especies nativas descritas en Chile, solo cerca de mil (menos del 3%) están clasificadas según su estado de conservación. Es decir, el Estado de Chile no ha realizado un seguimiento oficial del estado de conservación del 97% restante de especies que habitan en el país.

Frente a la falta de información ni la rectificación de la misma, el SBAP se hacía urgente. De ese modo, se tuvieron que observar modelos internacionales para orientar en la conservación de la naturaleza y, especialmente, para la categorización de áreas protegidas. 

La directora de Corporación Capital Biodiversidad, Alejandra Figueroa, explica que fueron distintas experiencias las que revisaron, destacando la de Francia con su Agencia de Biodiversidad. “Ellos estaban haciendo el mismo esfuerzo que estábamos haciendo nosotros, para integrar la experiencia de distintos sectores y generar un solo servicio público que fuera capaz de hacerse cargo de la biodiversidad en todo el territorio. Así, con la participación de más 2.800 expertos, especialistas y profesionales, se conformó una sola agencia de biodiversidad, que integró lo marino y lo terrestre”.

Alexandre Sánchez

El abogado Alexandre Sánchez añade que “consideramos el ejemplo de la Comisión Nacional para el Conocimiento y Uso de la Biodiversidad (CONABIO) de México. Esta entidad gubernamental promueve y apoya la conservación de la biodiversidad. Uno de los objetivos del SBAP era establecer un Sistema Nacional de Información de la Biodiversidad, siguiendo el camino de la «bio-alfabetización» que países como México, Colombia y Costa Rica ya han implementado con éxito”.

Esencia del SBAP

Por otra parte, los entrevistados concuerdan que el proyecto tuvo cambios que fueron un avance desde su entrada al Congreso. Por ejemplo, una de las propuestas que se lograron impedir fue la posibilidad de tener concesiones sectoriales en cualquier tipo de área protegida. De hecho, hasta había un plan de compensaciones con el cual las empresas podrían «pagar» por el eventual impacto en estos lugares.

ue puesto que entró una propuesta en la que era impensado tener avances en concesiones sectoriales, ya que se permitían las actividades industriales en todas las áreas protegidas y además, habían planes de compensación para las empresas dueñas de dichas acciones. 

“Se necesitaron más de 1.200 indicaciones para mejorar el proyecto del Senado que ingresó en el tiempo de Michelle Bachelet y tuvimos que ser parte de un comité científico-técnico para hacer recomendaciones para su mejora”, puntualiza María Isabel Manzur, encargada de Biodiversidad de ChileSustentable. 

De hecho, grandes discusiones quedaron actualmente en el texto, sostiene Sánchez. “Por ejemplo, el SBAP establece instrumentos económicos para la protección de la biodiversidad, formaliza legalmente el Cuerpo de Guardaparques y fortalece sus facultades de fiscalización. Esta última es una medida crucial para enfrentar casos de pesca o tala ilegal. La ley también simplifica y reorganiza las categorías de áreas protegidas, unificando áreas públicas y privadas, marinas y terrestres, bajo una sola visión integrada de conservación a largo plazo”, detalla. 

Aún así, con un proceso de 13 años, los actores del SBAP creen que se trata de un importante avance para Chile, considerando las crisis ecológica y climática que se viven, ya que la ley contiene muchas mejoras y mantiene el espíritu esencial de sus inicios. 

“Estoy satisfecho con los resultados finales, ya que conservan el espíritu inicial de entender la biodiversidad como un concepto que trasciende las áreas protegidas designadas por el Estado. Destaca la concepción de la biodiversidad como algo que se encuentra en todas partes, incluyendo las ciudades y zonas rurales. Esta visión permite que el SBAP identifique áreas amenazadas y establezca planes de cumplimiento obligatorio para otros servicios”, sostiene Sánchez. 

María Isabel Manzur

En tanto, Manzur enfatiza en que se trata de un logro para completar la institucionalidad ambiental del país, lo que era inimaginable años atrás. “No se pudo avanzar en todo lo que hubiéramos querido, pero, por ejemplo, en las reservas de regiones virgen, en los parques nacionales y en los monumentos naturales, que son las categorías de protección más estrictas, ahí sí quedaron prohibidas todas las concesiones sectoriales para minería, agricultura, planta hidroeléctrica, salmonicultura, etc. Quedaron esas tres categorías cerradas, lo cual es un gran avance porque no teníamos legislación al respecto”, indicó.

“Estamos de acuerdo con el resultado final. Me parece que se hicieron todos los esfuerzos. Se fue perfeccionando artículos que efectivamente no habían tenido un cambio, que no había sido posible modificar y que creo que se ha ido logrando un ejercicio muy positivo y me parece que es una muy buena propuesta para un Servicio de Biodiversidad que puede seguir siendo perfeccionado”, finaliza Figueroa. 

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