Corredores biológicos urbanos: “Deben estar acompañados de un monitoreo frecuente”

Para comprender más sobre los corredores biológicos y cómo esta solución basada en la naturaleza puede ayudar en la sostenibilidad de las ciudades, Codexverde entrevistó a los investigadores del Instituto de Ecología y Biodiversidad (IEB), Rafael García y Olga Barbosa; y a la Municipalidad de Vitacura que este año comenzó un proyecto para implementar esta infraestructura verde en la comuna.

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Actualmente, alrededor del 55 % de la población mundial reside en ciudades, y esta tendencia continúa en aumento. Se estima que para el 2050, la población urbana se duplicará, y casi 7 de cada 10 personas vivirá en las urbes. Bajo este contexto, la urbanización plantea diversos desafíos, tales como satisfacer la demanda de viviendas, sistemas de transporte bien conectados, servicios básicos, y también ambientales.

La expansión del consumo de suelo urbano ejerce presión sobre la tierra y los recursos naturales, lo que produce resultados indeseables: las ciudades son responsables de dos tercios del consumo mundial de energía y de más del 70 % de las emisiones de gases de efecto invernadero. En ese sentido, con el crecimiento de las ciudades también aumenta su efecto nocivo en el ambiente.

Por ello, la sostenibilidad en las ciudades se posiciona como un tópico central para asegurar el bienestar tanto humano como de los ecosistemas urbanos que ya se han visto fuertemente deteriorados. Entre las metas del Objetivo de Desarrollo Sostenible 11, se incluyen, por ejemplo, reducir significativamente el número de muertes causadas por desastres de impacto ambiental en las urbes, o mejorar el acceso a zonas verdes, ambas están directamente relacionadas con la inversión en Soluciones Basadas en la Naturaleza (SBN) en ciudades.

En esta línea, las soluciones basadas en la naturaleza, entendidas como sistemas o procesos naturales utilizados para ayudar a lograr objetivos sociales, pueden tener beneficios directos en la adaptación al cambio climático en áreas urbanizadas y en sustentabilidad. Estas soluciones implican proteger, restaurar y gestionar de manera sostenible los ecosistemas, salvaguardando la biodiversidad y mejorando el bienestar humano.

Una de estas soluciones basadas en la naturaleza que pueden aplicarse en las áreas metropolitanas son los llamados corredores biológicos, los cuales no solo incrementan la cobertura verde, la recreación y el bienestar psicológico de sus habitantes, sino también contribuye a la restauración de los ecosistemas, al recuperar la conectividad ecológica de “parches vegetacionales”.

Al respecto, Rafael García, investigador del Instituto de Ecología y Biodiversidad, director del Laboratorio de Invasiones Biológicas (LIB) y académico de la Universidad de Concepción, señaló que, “a una escala de paisaje, un corredor biológico es espacio geográfico que une dos o más fragmentos remanentes de un ecosistema que están desconectados e insertos en una matriz con condiciones que son hostiles para las especies presentes en estos fragmentos. Tienen el fin de permitir la movilidad de las especies y, para ello, estos corredores deben poseer características muy similares a la de los ecosistemas que se quieren unir. Estos corredores no solo permiten el tránsito de individuos de fauna, sino que también permiten la mantención de variados procesos ecológicos. En definitiva, los corredores no son un refugio permanente para estas especies, su función es facilitar el desplazamiento de las especies de interés entre los fragmentos que deseamos conservar”.

Olga Barbosa, investigadora del Instituto de Ecología y Biodiversidad y fundadora del Programa Vino, Cambio Climático y Biodiversidad (VCCB) agregó que “los corredores biológicos son estructuras del paisaje muy esenciales. Unen áreas en donde viven las especies y les permiten moverse y por tanto reproducirse, por ejemplo. En una ciudad son esenciales para permitir el flujo de especies”.

Corredores biológicos en la práctica

La Municipalidad de Vitacura, en el marco de su estrategia de planificación urbana sostenible, inició las obras de su primer corredor biológico en Avenida Manquehue, entre Kennedy y la rotonda Irene Frei, donde incorporarán especies de plantas benéficas para insectos polinizadores. Este proyecto, que busca ser una suerte de “autopista” para el desplazamiento de los insectos, fue adjudicado mediante licitación pública y tuvo una inversión cercana a los $78 millones.

Sobre esta iniciativa, desde la vocería de la alcaldesa explican que, “entre las casi 4 mil plantas que serán incorporadas -todas de bajo consumo de agua-, se encuentran alstroemerias, chupallas, orégano, lirios azules y ajos ornamentales, entre otras 25 especies. Con estas, se espera beneficiar al menos a siete tipos de insectos, a lo largo de casi un kilómetro, entre mariposas, abejas, y moscas florícolas”.

Así, para la Municipalidad de Vitacura, este corredor biológico representa el primer paso de un proyecto que busca formar un esqueleto verde en la comuna, que conecte a los vecinos con la naturaleza y que, además, favorezca a los insectos. Por tanto, los beneficios no solo son ecosistémicos sino también sociales. “Este corredor biológico se unirá al del proyecto de la ciclovía de Juan XIII -que incluye paisajismo biodiverso- desde las rotondas Carol Urzúa hasta la Irene Frei, uniendo las áreas verdes que vienen del Mapocho y los cerros de la comuna, con la mencionada mediana de Manquehue”, añadieron desde la vocería de la Municipalidad de Vitacura.

Corredor biológico urbano Av. Manquehue. Créditos: Municipalidad de Vitacura.

En cuanto a factores como ruido, autos y la gran presencia de humanos cercanos al corredor biológico que puedan perjudicar su correcto funcionamiento, Olga Barbosa explicó que “para que realmente funcionen deben estar conectados y venir de un área grande que contenga especies, es decir, que tengan algo que conectar y, en una ciudad, esperamos que sean habitados por especies que ya llevan tiempo residiendo ahí, o sea, que estén bastante acostumbradas a la presencia de humanos. Lo mismo el ruido del tráfico. Por ejemplo, se ha visto que varias especies de aves, para adaptarse a la ciudad, cantan en horarios que el tráfico es menor y también en tonos más agudos. Todo esto para poder seguir comunicándose, pero en circunstancias propias de la ciudad. Los hábitos en general cambian, y por esto se estudia la Ecología urbana”.

Sobre el correcto funcionamiento del corredor verde, desde la Municipalidad de Vitacura, indican que, “principalmente, debe contar con diversidad de especies, con floración en las cuatro estaciones, de manera de entregar alimento y refugio a especies polinizadoras todo el año. En particular, este primer corredor biológico urbano cuenta con un buen porcentaje de especies nativas como stipa caudata, crystaria glaucophylla, eryngium paniculatum y plumbago caerulea”.

En ese sentido, cabe mencionar que esta solución basada en la naturaleza debe ejecutarse con una planificación adecuada, ya que, por ejemplo, plantar en el corredor árboles no nativos puede perjudicar la biodiversidad e incluso podría reducir la disponibilidad de agua. Respecto a la posibilidad de que especies invasoras entren en el corredor biológico que se está realizando en la comuna de Vitacura, predominando por sobre las nativas, Rafael García, señaló que “en este caso puntual, e incluso en los implementados en ambientes menos degradados, no se puede asegurar que las especies exóticas ocupen estos corredores. Si se desea beneficiar a un grupo de especies en particular, se crearán las condiciones que permitan el movimiento de estas especies por el corredor, pero eso no asegura que otras especies nativas o exóticas también lo ocupen”.

“Si en el diseño de estos corredores se ocupan principalmente plantas exóticas, lo más probable, es que se vean beneficiados un gran número de especies de polinizadores exóticos, los cuales no son los más eficientes para polinizar a nuestras plantas nativas. Además, al atravesar ciudades los corredores urbanos pueden permitir que especies exóticas propias de las ciudades, e incluso las seleccionadas para la construcción del corredor, avancen hacia los ecosistemas naturales a través de estos corredores o usen los corredores para alimentarse de las especies nativas que los ocupan”, agregó el experto.

Para concluir, el investigador y académico de la Universidad de Concepción, afirmó que aún con el riesgo de las especies exóticas, toda infraestructura verde construida en las ciudades debe ser promovida por los beneficios asociados a estas. Sin embargo, “su sola construcción no asegura que se cumplan los objetivos de conservación a la biodiversidad que se espera se cumplan. Deben estar acompañados de un monitoreo frecuente y otras acciones de manejo para que mantengan su funcionalidad”, advirtió.

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