Compromiso para una economía circular de los plásticos contará con 17 nuevos gobiernos de Latinoamérica

Actualmente, entre los signatarios latinoamericanos que ya han presentado sus informes de progreso sobre el plástico se encuentran dos gobiernos nacionales, Chile y Perú, y 4 gobiernos subnacionales: las ciudades de São Paulo (Brasil), Toluca (México) y Buenos Aires (Argentina), y el estado de México (México).

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Durante la apertura de la Conferencia de los Océanos, ONU Medio Ambiente anunció 21 nuevos gobiernos que firmaron el Compromiso Global para una Nueva Economía del Plástico, 17 de ellos en América Latina. 

Se trata de una iniciativa donde ya existen más de 500 signatarios que están alineados por la promoción de una economía circular de los plásticos, cuyo objetivo es que no se conviertan en residuos o contaminación. A través de este documento, las empresas y los gobiernos se comprometen a atajar la contaminación por plásticos en su origen, cambiando la forma en que se producen, utilizan y reutilizan.

De esta manera, se establece como prioridad que para el 2025 se eliminen los artículos de plástico que no necesitamos, innovando para que este material se diseñe de forma que pueda reutilizarse, reciclarse o compostarse, y hacer circular todo lo que utilizamos para que permanezcan dentro de la economía y fuera del medio ambiente. 

Con el anuncio de los nuevos signatarios, se espera que aumente a 50 el número de gobiernos de ciudades, estados y países comprometidos con la misma visión de una nueva economía del plástico. Al respecto, Luisa Santiago, directora de la Fundación Ellen MacArthur en América Latina, destacó la importancia de que más gobiernos latinoamericanos se sumen al Compromiso Global. 

“La adhesión de más gobiernos latinoamericanos al Compromiso Global demuestra el creciente compromiso de la región con la urgencia de abordar la contaminación por plásticos. Establecer objetivos concretos que actúen sobre la raíz del problema y ayuden a ampliar las soluciones de la economía circular es clave para garantizar una transición efectiva y adecuada al contexto de la región”, manifestó Santiago. 

Cada año, los signatarios deben informar de sus progresos. Actualmente, entre los firmantes latinoamericanos que ya han presentado sus documentos se encuentran dos gobiernos nacionales, Chile y Perú, y 4 gobiernos subnacionales: las ciudades de São Paulo (Brasil), Toluca (México) y Buenos Aires (Argentina), y el estado de México (México). 

Entre las medidas adoptadas y comunicadas por estos signatarios figuran la prohibición de artículos de plástico innecesarios y problemáticos, como bolsas de plástico, cubiertos y pajitas de un solo uso; la ampliación de la infraestructura de reciclaje y de los puntos de entrega voluntaria; el establecimiento de sistemas de Responsabilidad Ampliada del Productor para los envases; y la celebración de foros para debatir y concienciar sobre el tema. 

Una economía circular para los plásticos aporta beneficios medioambientales, económicos y sociales. Según estudios elaborados y apoyados por la fundación, se calcula que se ahorrarían al menos 10.000 millones de dólares, a escala mundial, sólo con sustituir el 20% de los envases de un solo uso por alternativas reutilizables. Las poblaciones con menores ingresos se beneficiarían especialmente de la reducción de costes que ofrecen estos nuevos modelos. Además, la implantación de la economía circular generaría 700.000 empleos netos adicionales de aquí a 2040, derivados de los servicios necesarios para garantizar la circulación de los materiales.

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