¿Cómo se regularán los olores en los planteles porcinos de Chile?

La elaboración de la primera norma de olores, exclusiva para planteles porcinos, ha sido un proceso lento debido a la gran cantidad de factores que influyen en la percepción de un olor. Sin embargo, es una regulación necesaria por los hedores que emanan de esa industria y que han desatado más de un conflicto socioambiental en el país.

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El conflicto socioambiental entre la comunidad de Freirina y la empresa Agrosuper el año 2012, llevó a la palestra nacional la emisión de olores molestos y las repercusiones ambientales que pueden tener las  plantas de faenas de animales en zonas próximas a áreas residenciales.

Además, este hecho dejó al descubierto la nula regulación en torno a los olores que emiten medianas y grandes empresas productivas. Frente a esta situación, en 2014 se comenzó a implementar una serie de estrategias por parte del Ministerio del Medio Ambiente (MMA) para iniciar acciones concretas en materia de olores, la que tuvo su última actualización en 2017.Para cumplir con los ejes de la estrategia, fue necesario priorizar las actividades que más generaban este tipo de contaminante, identificándose cinco sectores prioritarios, entre ellos, precisamente, los planteles porcinos.

Sobre la base de esta estrategia, el Ministerio del Medio Ambiente está levantando la primera norma específica de olores de Chile, dirigida hacia los planteles porcinos.

Olores en planteles porcinos

Regular los olores no es sencillo debido a que no se trata de una única sustancia que genera la emanación, dependiendo, además, de distintas variables como su concentración, las características de las mismas sustancias y composición. Al respecto, y sobre el anteproyecto de la norma de emisión de olores en planteles porcinos, Jessica Salas, ingeniera de alimentos y profesional del Departamento de Lumínica, Ruido y Olores del Ministerio del Medio Ambiente, señala que “los olores no se regulan como una sustancia, sino como la mezcla de varias. En el caso de los planteles porcinos, hay estudios que hablan de alrededor de 60, 70 o más compuestos en una sola muestra. Entonces, por ejemplo, en la muestra de un pabellón cerdos puedes tener 60 compuestos, en distintas proporciones. Pero si tomas otra muestra, por ejemplo, en una laguna de purines (desechos orgánicos), los compuestos son distintos o pueden ser compuestos parecidos, pero en distintas concentraciones. Esas concentraciones y la composición influyen en cómo percibes el olor”. 

En la misma línea, la profesional indica que la percepción de olores varía de acuerdo a las distintas fuentes de emisión que puede haber en un plantel, pero también depende de las condiciones meteorológicas y topográficas de la zona donde está ubicado.

Hay distintas notas de olor o descriptores dependiendo de la fuente, por ejemplo, en el caso de los pabellones de cerdo, hay olor desde sudor, purines, amoniaco, entre otros. Pero si vas a una laguna donde se mantienen los purines y están a veces meses estancados, lo que hay es olor a séptico, pútrido, cosas podridas. Si vas a la cancha de compostaje, dependiendo del periodo va desde un olor de fecas hasta bien al final de la etapa donde se percibe olor a tierra. Entonces, hay una gama distinta de olores dentro de una fuente”, sostiene Salas.

Estas fuentes emisoras de olor en los planteles porcinos se denominan fuentes difusas porque están abiertas al ambiente sin posibilidad de canalizarlas, lo que genera olor en zonas cercanas donde están instalados.

Regulación de olores

El anteproyecto de la norma de olores norma para mitigar los olores en planteles porcinos, publicado el 22 de julio en el Diario Oficial, se basa en tres exigencias que tendrán que cumplir este tipo de industrias: reducción de olor por límite de emisión, reducción en algunas fuentes y prácticas operacionales.

“Estas tres exigencias van a posibilitar que exista una mejora en cómo perciben hoy día los olores las personas que viven cerca. La idea es que haya una reducción tanto en la frecuencia como en la concentración de lo que se está percibiendo”, añade la ingeniera.

Según lo que plantea el anteproyecto, el límite de emisión para planteles existentes es de 5 ouE/m3 (unidad de olor por metro cúbico), mientras que para planteles nuevos habrá un límite de 3 ouE/m3. “Se considera una mayor exigencia a los planteles nuevos, pues se quiere que estos sean diseñados adecuadamente desde un comienzo”, dice Salas.

En la segunda exigencia la reducción se aplicará solo para las lagunas de purines. Será un 70% de reducción de olor en plantes pequeños, y un 75% para medianos y grandes. En el caso de los planteles nuevos, cualquiera sea su tamaño, deberán reducir tanto en laguna como en pabellones, un 70 y 50%, respectivamente.

Salas señala que existen distintas alternativas tecnológicas y de variado costo para alcanzar el porcentaje de reducción propuesto, sin importar el tamaño de la empresa. “No depende de la cantidad de animales, sino, de lo que esté dispuesto a invertir el titular”, indica.

En cuanto a las medidas operacionales, la profesional del MMA explica que “en los procedimientos operacionales estandarizados (POES), los productores van a tener que informar, por ejemplo, cómo limpian los pabellones y cada cuánto tiempo, cómo se realiza el volteo de la fracción solida el compostaje, si lo tuvieran, entre otras. En el fondo van a tener que informar cómo trabajan cada uno, porque todos tienen un mundo distinto, entones la idea es conocer ese mundo y entenderlo”.

Con los POES, los mismos productores tendrán que levantar información sobre el estado de sus planteles. A esto se le sumará el “Plan de Prevención de Contingencias y Emergencias de Olor”.La idea de este plan de contingencia es que ellos se adelanten a un posible problema y además tengan un plan de cómo comunicar a la comunidad, comenta Jessica Salas.

Para esta norma, se ha tomado de referencia la experiencia internacional, pero principalmente se basa en la realidad de Chile. Ante ello, Salas explica que “lo que ha pasado en otros países, es que se ha copiado normativas internacionales, y esas normativas después son muy difícil llevarlas a terreno porque no tenemos la misma realidad que en otros países. En Europa, por ejemplo, los planteles porcinos tienen otro sistema de crianza y, por ende, tienen emisiones distintas a las nuestras”.

Entrada en vigencia de la norma

Ante los tiempos que se manejan para la entrada en vigencia de este cuerpo normativo, la profesional del MMA dice que “estamos en este momento a mitad del proceso, nos faltan hartos pasos todavía. La consulta pública empezará el día hábil siguiente después que termine el estado de catástrofe en el país por el coronavirus. Luego de la consulta pública viene la resolución del Consejo de Ministros”.

Se espera que la norma pueda entrar en vigencia el 2021. El primer año los productores tendrán que entregar un primer catastro con información sobre sus procedimientos, tecnologías, mantención, entre otros ítems. Al tercer año de vigencia de la ley, comenzará la fiscalización por parte de la Superintendencia del Medio Ambiente, por lo que los planteles deberán cumplir con los límites de emisión y de reducción. A contar del cuarto año, los mismos productores comenzarán a informar (medidas operacionales) sobre la situación de cada plantel.

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