¿Cómo escuchan los reptiles?

¿En qué formas el desarrollo de proyectos, en sectores no habitados por humanos, podría afectar a esta especie? y ¿de qué forma percibían ellos el ruido o vibraciones provocadas a consecuencia de la ejecución de las distintas actividades que constituyen un proyecto?, lo que lleva a la pregunta: ¿Cómo escuchan los reptiles?

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A partir de los requerimientos descritos en la Guía de evaluación de ruido para fauna nativa publicada por el SEIA, han surgido nuevas estrategias, formas y dudas sobre la evaluación a las especies mencionadas en el documento. Particularmente, la curiosidad me llevó a cuestionar sobre la diferencia en las ponderaciones frecuenciales (A, C y Z), y el por qué la evaluación se aplica distintivamente a los grupos taxonómicos (aves, mamíferos, anfibios y reptiles).

Catalina Aldana, ingeniera proyectos en Decibel

En base a recopilación de información de las diferentes especies a evaluar en proyectos que he desarrollado, se destaca que Chile es un país rico en diversidades de especies de animales, entre ellos, llama la atención la existencia de aproximadamente 125 taxa de reptiles, de los que destacan lagartos, serpientes y tortugas marinas, en donde se identifica que, más del 50% de la población son especies chilenas, lo cual sugiere la evolución y adaptación propia de las especies a las condiciones climáticas y de suelo a lo largo y ancho del país.

Dicho lo anterior, surge la cuestión sobre ¿en qué formas el desarrollo de proyectos, en sectores no habitados por humanos, podría afectar a esta especie? y ¿de qué forma percibían ellos el ruido o vibraciones provocadas a consecuencia de la ejecución de las distintas actividades que constituyen un proyecto?, lo que lleva a la pregunta: ¿Cómo escuchan los reptiles?

Antes que todo, hay que aclarar algunos términos, que, si bien parecen ser utilizados como lenguaje común en el campo de la acústica, no se suele diferenciar uno de otro, los cuales son: oreja y oído.

La oreja, es la única parte visible del oído, compuesta por cartílago y piel, y cuya función es captar las ondas sonoras y redirigirlas al interior del oído. Por otro lado, está el oído, que se define como un órgano sensorial que permite percibir los sonidos, formando el sentido de la audición, y que se divide en tres secciones principales: oído externo, oído medio y oído interno.

Volviendo al tema de los reptiles, en Chile existen dos tipos de serpientes, la culebra de cola larga y la culebra de cola corta, las cuales se consideran difícilmente peligrosas por sus características. Las serpientes, son animales muy particulares, su cuerpo carece de extremidades, son capaces de devorar presas enteras, y confían mayoritariamente en su sentido del olfato para cazar presas, aunque también emplean la vista y el oído. Las serpientes, al igual que muchos reptiles, no tienen estructura de oído externo, no obstante, si poseen huesos del oído en la cabeza, componiéndose su sistema auditivo por dos pequeños orificios en ambos lados de la cabeza. Estos reptiles sí tienen un hueso del oído medio que conecta el oído interno con la mandíbula, careciendo de tímpano. Esto permite que puedan percibir vibraciones, como las de un depredador acercándose por el suelo. Sin embargo, no son tan hábiles para escuchar los sonidos que se transmiten por el aire, esto se debe a que las serpientes pueden escuchar las frecuencias bajas, pero no las altas, ya que estos sonidos se transmiten principalmente a través del aire. Un ejemplo de ello, son las pitones que solo pueden escuchar frecuencias entre 80 y 160 [Hz], mientras que los humanos escuchamos en un rango entre los 20 y 20000 [Hz]. Cabe destacar que frecuencias inferiores a los 80 [Hz], las percibimos más como vibraciones que como sonido aéreo.

Continuando con lo anterior, un rango reducido de audición no es un problema para las serpientes, ya que no se comunican entre si mediante sonidos. Además, las vocalizaciones que hacen tienen frecuencias más altas de las que pueden escuchar, lo que según investigaciones indican que el sonido está destinado a sus presas, como las aves o los mamíferos.

A modo de no quedarnos solo con serpientes, otro de los reptiles más conocidos en Chile corresponde a las tortugas, las cuales, a diferencia de otros vertebrados, no tienen oído externo, lo cual significa, que no poseen orejas, por lo que su sistema auditivo se compone inmediatamente de oído medio e interno, en donde se ubica el tímpano el cual se rodea de un laberinto óseo, protegido al exterior por unas especies de membranas, que normalmente son de un color rojizo.

El sistema auditivo de las tortugas permite que bajo el agua perciban las vibraciones con mucha más precisión, debido a sus gruesos tímpanos, lo que les permite capturar sonidos a larga distancia perfectamente, considerando que mientras más denso es el medio, mayor es la expansión de las ondas. Además, pueden determinar la dirección, siendo su audición del tipo estereofónica, y según algunos estudios, más efectiva entre 250 y 1000 Hz.

Por otro lado, tortugas terrestres tienen una capacidad auditiva muy baja, debido a que su oído está mejor desarrollado para escuchar bajo el agua, por lo que se estima que, debido a la evolución, algún pariente en común abandonó el medio acuático. No obstante, muchos de los sonidos que perciben son de baja frecuencia, y en su mayor parte, los captan por los movimientos del suelo. En definitiva, su audición no es buena, pero sí es suficiente para escuchar a los humanos.

En cuanto a los lagartos o lagartijas, las cuales son muy comunes en nuestro territorio, su sistema auditivo tiene unas aberturas visibles, con tímpanos justo debajo de la piel, en una especie de hundimiento en ambos lados de la cabeza, con una pequeña capa de piel que es mudada. Si bien, no escuchan tan bien como los humanos, se estima que tienen una mejor captación de los sonidos que las serpientes.

En este sentido se puede entender que, dado que estos reptiles perciben de mejor forma las frecuencias bajas, la curva de ponderación A, que es la que es la que está diseñada para reflejar la respuesta del oído humano, no sería suficiente para evaluar el comportamiento auditivo de los reptiles en relación a que la respuesta de su oído presenta un mayor énfasis en frecuencias bajas, como se mencionó en párrafos anteriores, por lo que una curva que se ajusta a los rangos vocales o al criterio del oído humano, sería una estimación muy lejana de la realidad. Dicho lo anterior, la ponderación frecuencial para reptiles debería ser una que estuviera sujeta a las condiciones auditivas de estos mismos, es decir, que tuviese una concentración en frecuencias bajas e incluso, más cercanas a una vibración. Por ello, es que la curva C, es la más apropiada para la evaluación de este grupo taxonómico, debido a que presenta un mayor énfasis a los sonidos de bajas frecuencias, y es esencialmente plana entre los 31,5 Hz y 8kHz, teniendo así una respuesta que considera el rango del espectro de percepción de serpientes, tortugas, lagartos, y reptiles en general.

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