¿Será suficiente? Las iniciativas para lograr la meta de reducir en un 50% el desperdicio alimentario al 2030

A raíz de la creación del Comité Nacional para la Prevención y Reducción de Perdidas y Desperdicios de Alimentos (2017), cuyo fin era reunir a los entes privados, públicos y ONG’s, en Chile se empezó a atacar de manera más directa esta problemática. Pero, ¿qué tanto se ha avanzado al respecto desde le esfera privada? ¿se lograrán cumplir los objetivos establecidos para el 2030 de reducir a la mitad el desperdicio per cápita de alimento en Chile?

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Créditos: Red de Alimentos

La pérdida y el desperdicio de alimentos es uno de los mayores problemas que enfrenta el mundo en la actualidad, afectando tanto a las comunidades como a las grandes cadenas y rubros relacionados a la distribución de alimentos. Según el último informe de WWF, develado en julio de 2021, el malgaste se eleva a 2.500 millones de toneladas de alimentos desperdiciados, siendo 1.200 millones de toneladas más de las que se calculaba hasta la fecha por la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y Alimentación (FAO). Esta cifra equivale a un 40% de los alimentos producidos en el planeta, lo cual se traduce, en que esa cantidad se pierde en las cadenas de producción, en los locales de venta, transporte, o directamente termina en el basurero de nuestros hogares. En paralelo, entre 720 y 811 millones de personas en el mundo pasan hambre diariamente.

En Chile este problema también está muy presente. Según datos de la FAO y la Agencia Mundial del Hambre, en el país se estima que se desperdician 63,3 kg de pan anualmente por familia, lo que equivale a un 16,7% del consumo promedio en la población chilena. Solo lo anterior, genera todos los años 1.620 millones de toneladas de basura en residuos de alimentos. No obstante, respecto al impacto del desperdicio y pérdida de alimentos, la investigación es escasa en el país, así como también la conciencia de la ciudadanía, tal como lo demuestra la investigación de la Universidad de Talca “¿Cuánto alimento desechan los chilenos? (2017”), concluyendo que la práctica de botar alimentos, es considerada como algo normal e incluso suelen eliminar alimentos sellados. En efecto, un 95% de la población chilena piensa que es una práctica normal botar comida acumulada en el refrigerador.

Al mismo tiempo, según un informe realizado por la Universidad de Santiago, se estimó que las pérdidas para la lechuga son de 16.550 unidades/hectárea (en total más de 99 millones de unidades); la pérdida de papas durante la cosecha, 1,08 ton/ha; y durante el almacenamiento, 1,7 ton/ha. En la misma línea, a nivel de hogares en la Región Metropolitana se estima que se pierden 2,4 toneladas de arroz al año.

Desde la ONU se busca para el 2030 disminuir esta cifra de desperdicio de alimentos a la mitad en todo el mundo, dentro del marco de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS). En nuestro país, este objetivo está planteado en Chile Agenda 2030, en la categoría Producción y Consumo Responsable, en la cual se especifica que se busca “reducir a la mitad el desperdicio mundial de alimentos per cápita en la venta al por menor y a nivel de los consumidores y reducir las pérdidas de alimentos en las cadenas de producción y distribución, incluidas las pérdidas posteriores a las cosechas”.

Teniendo todo lo anterior presente, surge como principal interrogante: ¿qué iniciativas tienen las grandes cadenas para mitigar el desperdicio y pérdida de alimentos en el país?

Avances hasta el 2021 por parte de las grandes cadenas

De acuerdo con el informe Seguridad Alimentaria y la Nutrición en el Mundo (SOFI por sus siglas en inglés), establece que en Chile al menos un 15,6% de las personas (2,9 millones) sufre de algún tipo de inseguridad alimentaria, moderada o severa, y que en la actualidad un 3,8% de la población (700 mil personas) padece de una severa inseguridad alimentaria.

Teniendo esta problemática en cuenta, surge en el 2010 la Red de Alimentos- organización privada sin fines de lucro-, quienes crearon el primer banco de alimentos de Chile. El modelo en el cual se basa la red nació en 1967 en Estados Unidos y, actualmente, está instalado en más de 100 países. Esta organización tiene por fin rescatar alimentos a lo largo del país para así distribuirlos entre quienes más lo necesitan, y así, evitar el desperdicio de alimentos.

Red de Alimentos en los últimos cinco años casi ha triplicado el rescate de alimentos, pasando de tres a más de ocho millones de kilos anualmente. Lo anterior ha sucedido gracias al foco que se le ha dado al crecimiento del banco de alimentos, un aumento en el rescate de estos productos, y gracias al impacto social que toda esta cadena ha generado.

María Eugenia Torres. Créditos: Red de Alimentos

“Hemos rescatado 50 millones de kilos de alimentos y artículos de primera necesidad. Tenemos más de 255 mil beneficiarios anualmente a lo largo de todo Chile y 204 empresas son parte de la red, entregándonos, además de recursos económicos y servicios profesionales, alimentos, pañales y artículos de aseo e higiene, que distribuimos actualmente a 461 organizaciones sociales que cuentan con 1.618 centros de atención entre Arica y Magallanes”, destaca la gerente general de Red de Alimentos, María Eugenia Torres, quien hace un recuento histórico de lo que hasta la fecha han avanzado de manera concreta en cuanto a la mitigación de la pérdida y desperdicio de alimentos.

En tanto, desde Cencosud se informa que, en los últimos 12 meses, 24 toneladas de alimentos son las que se han rescatado. Lo anterior, gracias al programa llamado 0% desperdicios, el cual vela por rescatar alimentos a lo largo de Chile, y que, en la Región Metropolitana, cuenta con 20 locales que apoyan esta iniciativa hasta la fecha. Este proceso, la cadena lo está llevando a cabo en conjunto con la ONG Núcleo Humanitario, quienes han generado 1,3 millones de porciones de alimentos, compuestas por frutas, verduras y abarrotes principalmente.

Los cuatro ejes de trabajo que Cencosud ha implementado para evitar la pérdida y desperdicio de alimentos en Chile son: eficiencia del negocio y cadena de abastecimiento; donación de alimentos para el consumo humano; gestión responsable para la disposición final; y una promoción del consumo responsable. En tanto, el modelo de operación funciona con la separación y almacenaje de los alimentos en los locales respectivos. Luego Núcleo Humanitario realiza el retiro, según calendario tres veces por semana. Posteriormente, la fundación almacena, procesa y distribuye a campamentos y ollas comunes. Y finalmente, IFCO Chile retira las cajas, realiza lavado, y vuelve a entregárselo al local para iniciar de nuevo la cadena.

El gerente de marketing de supermercados Cencosud, Rodrigo Sahr, destaca que, en cuanto al rescate de alimentos, y su iniciativa 0% desperdicios, “el programa proyecta, para finalizar este 2021, alcanzar el 100% de los Jumbo y más del 50% de los locales Santa Isabel donando de manera sistemática a Núcleo Humanitario. De la misma forma, ya se está trabajando con Red de Alimentos para comenzar a implementar el programa en regiones y así gestionar las entregas de alimentos en supermercados Cencosud”.

Proyecciones de cara al futuro

Tal como se mencionó anteriormente, el programa de la ONU busca tanto a nivel nacional como internacional, reducir a la mitad el desperdicio de alimentos per cápita, pero ¿está Chile cerca de esa realidad? Según Darío Contreras, vocero de la organización ciudadana Disco Sopa- que busca combatir el desperdicio de alimentos-, no ve con buenos ojos el futuro próximo del país en cuanto a este objetivo: “Posiblemente al 2030 siga aumentando el desperdicio, ya que el último dato de estudio que entregó WWF, ahora en vez de ser 1/3, pasó a ser un 40% el desperdicio per cápita, por lo cual ha aumentado en los últimos cinco años”.

Créditos: Disco Sopa Chile

A esta dificultad, se le debe añadir la carencia de información sobre el tema a nivel nacional. El último informe de la Oficina de Estudios y Políticas Agrarias (Odepa) respecto al tema, titulado “Pérdida y Desperdicio de Alimentos (PDA) Chile: Avances y Desafíos”, señala: “El desafío entonces es seguir apoyando y desarrollando iniciativas para cuantificar las pérdidas de alimentos en las distintas cadenas alimenticias, ya que, sin datos concretos de la situación, las organizaciones no podrán gestionar las PDA, ni menos tomar decisiones informadamente y con medición de avances en la materia”.

En la misma línea, y de cara a enfrentar esta problemática, María Eugenia Torres, destaca los desafíos impuestos de cara al 2030, y por esto, desde Red de Alimentos han planteado un desafío más próximo. “Proyectamos seguir creciendo. El objetivo del plan 2025 de la red es rescatar anualmente 29 millones de kilos de alimentos, triplicando los volúmenes de rescate actual, para impactar a más de un millón de personas en situación de vulnerabilidad al año en todo el país”. Asimismo, la Red de Alimentos al 2025 se propone aumentar de 258.771 a más de 1 millón de beneficiarios anuales atendidos; de 8,6 millones a más de 28 millones de kilos de alimentos rescatados al año; de 438 a más de 1.500 organizaciones sociales beneficiarias en todo Chile.

Dentro Plan 2025, se contempla la apertura de 10 despensas sociales en diversos sectores de la Región Metropolitana, que van a contar con un programa de asistencias a adultos mayores en situación de vulnerabilidad o con escasos recursos económicos, con el objetivo de beneficiar a aquellos que su pensión no les ha permitido satisfacer necesidades básicas. “Para ello, durante 2021 abriremos dos centros de atención que beneficiarán a un promedio de 2.500 personas cada uno, quienes podrán acceder a un programa de apoyo social y nutricional, así como también, tendrán la opción de escoger productos básicos para complementar su alimentación y mejorar su calidad de vida” señala la gerente general de Red de Alimentos.

Además, Red de Alimentos cuenta con una app llamada Red Virtual la cual ha generado que 85 mil kilos de comida al mes no se desperdicien, a través de un sistema que conecta a empresas localizadas en 14 regiones del país cuyos productos no sean comerciables, y con el apoyo de organizaciones sociales, las cuales hacen dos mil donaciones mensuales de comida.

 La red online además ha sido un facilitador en el proyecto Retiro Directo en Tiendas: “Hemos tenido muy buena recepción de las empresas con el proyecto, que comenzamos en 2018, en el que tenemos ya 293 locales de 15 empresas que están conectadas a través de nuestra plataforma tecnológica llamada Red Virtual, entre las que se cuentan tiendas de supermercados como Walmart, centros de distribución como Nestlé, tiendas de conveniencia como las de Pronto Copec y también locales de Melt Pizza, entre otras. Al 2025 estimamos tener mil locales de empresas en todo el país, permitiendo más de 500 retiros diariamente en todo el país”, señala María Eugenia Torres, destacando así, que mediante la tecnología logran distribuir alimentos que no se iban a consumir en determinadas tiendas, quedando disponibles para las organizaciones geográficamente cercanas que lo necesiten.

Rodrigo Sahr. Créditos: Cencosud.

Por otro lado, el gerente de marketing de Cencosud destaca que de cara un futuro próximo esperan tener un mayor número de supermercados integrados en su programa que busca la mitigación de la pérdida y desperdicio de alimentos.  “Para el 2022 esperamos tener al 100% de los locales Jumbo, Santa Isabel y Spid35, integrados al Programa Rescate de Alimentos en Chile”, y de cara a velar por el buen proceso de estas iniciativas, están trabajando en conjunto con las organizaciones especializadas en el tema. “También ya estamos en conversaciones con ODEPA y la FAO quienes nos prestarán la asesoría técnica para impulsar las buenas prácticas en los distintos grupos de interés: proveedores y clientes”.

Desde el consorcio multinacional originado en Chile, confían en ir acercándose al objetivo que planteó la ONU al 2030, y cumplir con la cuota de reducción del PDA. “En Cencosud queremos seguir profundizando el programa de Rescate de Alimentos en todos los mercados en los que estamos presentes desde nuestra Área de Sostenibilidad. Sabemos que es un camino largo y que tenemos mucho que aprender y ajustar para el propósito de llegar en forma concreta al 0% desperdicio en un tiempo más” señala Rodrigo Sahr.

Sin embargo, para la organización ciudadana Disco Sopa, los esfuerzos hechos hasta la fecha no son suficientes. Hoy día los privados que están haciendo más cosas son las empresas productoras de alimentos envasado, industrial -no todas obviamente-, pero si varias están trabajando con Red de Alimentos y también las empresas de retail. Hay varias que están trabajando con Red de Alimentos, para poder derivar esto. Independiente de esa acción, igual los niveles de desperdicio a nivel de retail son altísimos. El testimonio que nosotros hemos recibido de mucha gente que ha trabajado en retail es que se pierde mucha comida, se bota mucha comida a nivel de los locales”, señala Darío Contreras.

Los pasos que aún faltan dar

El otro campo que cobra mucha relevancia en Chile de cara a entender el desperdicio de alimentos es el de la industria hortofrutícola. La última Actualización del Catastro de la Agroindustria Hortofrutícola Chilena, estimó que el 52% de las frutas y hortalizas del país pasa a procesamiento en 246 industrias, produciendo 4,6 millones de toneladas de residuos anualmente, proveniente de esta materia prima.

Esto tiene una gran importancia, especialmente territorial, dado que “Chile es un país que produce muchos alimentos, sobre todo, de exportación, principalmente fruta, y productos animales también, y al menos, vemos que no hay tanta voluntad para abordar en el fondo la cantidad de pérdidas que ocurren a nivel de los campos agrícolas, sobre todo, los agrícolas de exportación”, señala el vocero de Disco Sopa, a lo que se añade, el hecho de que la superficie cultivada de suelos en Chile alcanza los 1.123 millones de hectáreas, siendo un exportador líder a nivel mundial.

Darío Contreras. Créditos: Disco Sopa Chile

Una solución práctica, según Darío Contreras, de cara al desperdicio de alimentos, tiene que ver con ofrecer a un precio menor en un sector de los supermercados, aquellas frutas y verduras que estén por descartarse o botarse, generando así un incentivo en la gente, teniendo en cuenta que la vida útil de esos alimentos será más corta y, a su vez, que las grandes cadenas no retiren sus alimentos con tanta anticipación a su vencimiento. “Además debería haber más bancos de alimentos e incluso empresas que trabajen con lucro, pero que sean conscientes y que hagan el transporte. Que deriven de un lado a otro, y que lo financie la misma empresa productora o comercializadora, para que en el fondo paguen por este transporte. Debería haber más voluntad también de los privados a donar los productos que descartan tanto en los campos como en retail”.

En tanto, respecto a esta temática, la gerente general de Red de Alimentos apunta las nuevas iniciativas que buscan implementar en el sector de las hortofrutícolas. “Estamos trabajando para instalar siete centros de acopio en los principales mercados mayoristas hortofrutícolas del país para aumentar el volumen de frutas y hortalizas rescatadas y así mejorar la nutrición de nuestros beneficiarios. En los próximos meses abriremos también dos centros de acopio en regiones”. Desde Red de Alimentos afirman que su objetivo es multiplicar por 10 el rescate, superando los 13 millones de kilos de frutas y verduras rescatadas anualmente en el país.

A pesar de estas iniciativas, el vocero de Disco Sopa apunta a que el problema de la pérdida y desperdicio de alimentos tiene una raíz profunda, difícil de extraer sin la presencia de políticas públicas.

Para el vocero de la organización ciudadana, una de las principales falencias actuales respecto a la pérdida y desperdicio de alimentos, tiene relación con la falta de políticas públicas a gran escala, que fomenten el desincentivo de estas prácticas en las empresas. “Hoy día hay un beneficio tributario del Servicio de Impuestos Internos que es la circular 54, que fue hecha en 2009, que lo que hace es: facilitar y entregar un beneficio tributario a las empresas que donen alimento. El tema es que ese beneficio tributario también aplica para la destrucción de los alimentos, entonces las empresas no tienen mucho incentivo para donar, ya que obtienen el mismo beneficio tributario igual”.

Créditos: Disco Sopa Chile

Al final no hay una política de donación. En términos generales todavía falta harto. Falta voluntad, falta licitación que obligue a las empresas a donar alimentos y les prohíban el desperdicio. Eso está en trámite hoy día en la Cámara de Diputados”, señala Darío Contreras, que hace referencia al proyecto de ley que modifica el Código Sanitario en cuanto a la disposición de los alimentos de cara a evitar su desperdicio. Este proyecto se encuentra en trámite en la Comisión de Salud de la Cámara de Diputados desde agosto de 2020.

Finalmente, el vocero de Disco Sopa apunta a que deben existir más incentivos, tales como los existentes en Francia, donde tienen un ley que prohíbe el desperdicio, elemento que provoca que a los supermercados les salga más barato pagar un transporte que pagar la multa por botar comida. En contraste, señala que en Chile “las empresas privadas siguen con los incentivos de antes, los exportadores de fruta siguen con los mismos incentivos a no donar o a no encargarse de la merma que ocurre en los campos, por lo tanto, si no hay un foco en una política que apoye a los pequeños, medianos productores agrícolas, menos lo van a hacer”, concluye Contreras, a lo que añade un hecho que a su juicio es clave para entender la pérdida y desperdicio de alimento en cuanto a frutas y verduras: Los feriantes prefieren comprar lo bonito a los agricultores y no buscan necesariamente un mercado a los productos “feos”.

En síntesis, variadas son las propuestas que tienen las grandes cadenas de cara a la mitigación de la pérdida y desperdicio de alimentos. Plan 2025, red virtual, retiro en tiendas, y nuevos centros de acopios en proyecto, por parte de Red de Alimentos, mientras que, desde Cencosud, el programa 0% desperdicios fomenta una cadena potente con ambiciones de lograr la no existencia de pérdidas de alimentos en sus supermercados y así alcanzar la meta 2030 que tiene Chile de reducir a la mitad el desperdicio de alimentos que en la actualidad existe.

 Sin embargo, existen importantes trabas para llegar de manera eficaz a dicho objetivo: carencia de políticas públicas y de cifras en el país sobre pérdida y desperdicio de alimentos; falta de conciencia a nivel ciudadano; e insuficientes incentivos al mundo privado para progresar en la donación en lugar de la destrucción de los alimentos desperdiciados.


 

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