Megasequía en cuencas pluviales, ¿cómo podría afectar a la agricultura en Chile?

En su tesis, disponible para descargar al final de la nota, Catalina Pasache, estudiante de Ingeniería en Recursos Naturales Renovables de la Universidad de Chile, aborda los efectos de la megasequía en el suelo de uso agrícola. Uno de los principales resultados arrojados por su estudio fue que la mayor pérdida de superficie agrícola en cuencas pluviales coincidió con aquellas que mayor severidad acumulada de sequía tenían.

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En el marco de la megasequía que enfrenta Chile desde el año 2010, que se extiende desde la Región de Coquimbo hasta La Araucanía, Catalina Pasache, estudiante de Ingeniería en Recursos Naturales Renovables de la Universidad de Chile, desarrolló su tesis de pregrado titulada, “Efecto de la megasequía meteorológica en las coberturas de suelo de uso agrícola en cuencas pluviales de Chile”.

Catalina Pasache Lepe.

La megasequía, de carácter meteorológica, afecta directamente el volumen de agua, lo cual se traduce en una escasez para el consumo de las comunidades y en una sequía agrícola, que impacta, a su vez, en la seguridad alimentaria. Esto, considerando que el 88% de los recursos hídricos del país son utilizados por el sector agrícola. Por otro lado, la desertificación del suelo, provocada por la disminución de precipitaciones, bajos niveles de humedad, altas temperaturas y factores antrópicos directos, ahondaría una posible vulnerabilidad alimentaria, puesto que produciría la pérdida total o parcial de productividad biológica del suelo al disminuir su fertilidad.

En este sentido, el documento señala que, la desertificación ha avanzado espacialmente logrando un aumento estimado entre 0,4 y 1 km por año en el territorio nacional, afectando al 62,3% de su superficie -abarcando desde la mitad de la I Región hasta la VIII, y desde la XI hasta la XII. Lo anterior es relevante, ya que dichos territorios cuentan con antecedentes de megasequía, donde la variación del uso de suelo agrícola a nivel nacional, desde el año 1984 hasta el 2007, disminuyó aproximadamente en 1 millón de hectáreas, estimándose que esta tendencia ha persistido con el tiempo.

Así, para correlacionar más específicamente agricultura y megasequía, la tesista analizó la transición en el cambio de uso de suelo agrícola premegasequía (2008) y durante esta (2018) en cuencas pluviales. De lo anterior, se determinó que, el porcentaje promedio de cobertura de uso de suelo agrícola entre las cuencas fue de un 49,5% en el año 2008, disminuyendo a un 47,2% para el año 2018; donde su porcentaje medio de pérdida entre ellas fue de un 10% del total de superficie, teniendo un máximo de esta en la cuenca n°6 (estero Cardo Verde en la región del Maule) con un 25,72% de superficie.

En este contexto, las principales conclusiones de la tesis fueron:

  • En gran parte de las cuencas pluviales de la zona centro sur del país se encuentran con sequías, donde la de tipo moderada ha sido la más frecuentes, pero en los últimos años empezó a frecuentar la de tipo severa (o sea, la situación se está agravando).
  • Las cuencas que mayor pérdida de superficie agrícola tuvieron, coincidieron con aquellas que mayor severidad acumulada de sequía tenían.
  • Las cuencas más afectadas por la megasequía son las localizadas en la región del Maule y Ñuble, donde también abunda la agricultura familiar campesina.
  • A pesar de que efectivamente sí existe una pérdida de cobertura agrícola relacionado en gran parte a la megasequía, se estima que mayor ha sido el porcentaje de superficie que ha cambiado de localización dentro de las mismas cuencas (cambian porque donde estaban ubicadas antes estaba siendo desfavorable respecto a las condiciones ambientales) y, que también puede que haya ocurrido un reemplazo de especies agrícolas dada la nueva condición meteorológica en dichas zonas.
Cuencas identificadas en el estudio

Sobre este último punto, Pasache comenta que, “lo del recambio de cultivos es una idea que aún debe validarse con un estudio más detallado, pero es lo más probable que esté ocurriendo, y este estudio da pie para adentrarse a dichas nuevas problemáticas que están ocurriendo incluso en muchos países, citados en la discusión de la memoria”.

Y agrega respecto a la importancia de esta última conclusión que, “nos compromete como sociedad entender cómo deberá adaptarse la agricultura a este escenario de sequía, no tan reciente, y es preocupante también, dado que, si el sector agrícola es aquel que mayor consumo de agua tiene en el país, deberíamos preguntarnos qué sucederá con las gestiones respecto al agua consumible por las comunidades localizadas en dichas cuencas más afectadas”.

Descarga la tesis completa aquí.

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