Incendios forestales: ¿Cómo evitamos una temporada devastadora?

Aída Baldini, gerente de Protección contra Incendios Forestales de Conaf, y Mauricio Pinochet, perito de investigación, proponen medidas de prevención para incendios forestales. Además, destacan los riesgos del cambio climático, sequía y olas de calor en la frecuencia y magnitud de los últimos siniestros.

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Desde el 2010 los incendios de gran magnitud o “megaincendios”, aumentaron su frecuencia, área quemada y temporalidad. Respecto a esta última, al  comparar el período 2010-2018 con el de 1985-2009, se vislumbra que la extensión promedio de grandes incendios incrementó en 64 días. La gerente de Protección contra Incendios Forestales de Conaf, Aída Baldini y Mauricio Pinochet, perito en investigación de incendios forestales; confirman esta tendencia de incendios cada vez más grandes e intensos.

Aída Baldini, gerente de Protección contra Incendios Forestales de Conaf.

En cuanto a su frecuencia y capacidad de propagación, Baldini comenta que, “ambas tendencias vienen en alza, condicionada por años de sequía y el alza de temperatura de las últimas temporadas debido a los efectos del cambio climático. Estos efectos nos han traído como consecuencia un aumento latitudinal y temporal del riesgo de incendios forestales, debido a que hay cada vez más regiones con vegetación más susceptible al fuego o disponible para quemar”. Esto último se relaciona con el fenómeno browning, documentado desde el 2017 en Chile, el cual produce la pérdida del verdor en las plantas y desecamiento del follaje de los árboles convirtiendo a las plantas en biomasa seca altamente inflamable. Por su parte, Pinochet señala que, “debido al cambio climático y al estrés hídrico de la vegetación, hay una tendencia a que los incendios, si no son combatidos oportunamente, tienden a propagarse descontroladamente y es por ello que aumentan la cantidad de incendios”.

Créditos: Conaf.

Según datos de un informe del Centro de Ciencia del Clima y la Resiliencia (CR2), entre 1985 y 2018 en Chile han ocurrido 22 megaincendios que han afectado una superficie de 543 mil hectáreas. Sin embargo, sólo en la última década hubo 16 megaincendios, que coincide con la megasequía que atraviesa el país y, además, con las temperaturas más altas que se hayan registrado en la zona central. Sólo estos 16 eventos quemaron 444 mil hectáreas, 82% de la superficie total afectada por los megaincendios, entre las regiones de O’Higgins y el Biobío principalmente. “En el contexto de las predicciones climáticas para las próximas décadas, se espera una mayor incidencia en la ocurrencia de megaincendios. Como ha sido observado a nivel mundial, este tipo de eventos extremos sobrepasan la capacidad de control y de extinción independiente del presupuesto”, indicó Aída Baldini.

Mauricio Pinochet, perito en investigación de incendios forestales.

Por otro lado, se destaca un cuarto actor importante que influye en la formación de megaincendios: la acción humana. El 99,7% de los incendios se inician, ya sea por descuidos o negligencias en la manipulación de fuentes de calor, o por intencionalidad, originada en motivaciones de distinto tipo, incluso la delictiva. “Hay que recordar que la temporada pasada hubo en Chile más de 8 mil incendios forestales, pero lamentablemente no he visto al sr. cambio climático con un encendedor en la mano, claro, porque es solo un factor. Estos incendios lo provocan las personas y es una pena decir que, en su mayoría con intencionalidad, y es por eso que hay que trabajar en invierno en labores de prevención” señala Mauricio Pinochet, perito de investigaciones en incendios.

Y agrega que, “nos hemos encontrado en Tomé con grupos de familias que llevan años y años quemando para que le den permiso a Arauco para que se metan a los bosques. Ellos talan los bosques quemados y se han hecho pequeñas fortunas vendiendo leña para el invierno”.

Por su parte, Aída Baldini, reconoce la dificultad para prevenir los incendios que se provocan intencionalmente. Ante ello, señala que, “los incendios generados por accidentes son factibles reducir. Eso se gestiona a través de las campañas comunicacionales y educativas enfocadas en influir y cambiar conductas de las personas. Pero, lo asociado a causas intencionales es más complejo, porque existe la intención de generar daño, obtener un beneficio, ejecutar un acto delictual, entre otros. Por tanto, debe ser gestionado como un delito y abordado a través de la prevención punitiva en conjunto con el Ministerio Público, Policía de Investigaciones y Carabineros de Chile”.

Créditos: Mauricio Pinochet.

Prevención

Créditos: Conaf.

Cerca del 60% de los incendios se originan en áreas de interfaz urbano-rural, es decir, el territorio donde conviven comunidades humanas y ecosistemas vegetales (naturales, degradados o productivos). En este sentido, la ocurrencia de incendios se relaciona estrechamente con la distancia y ubicación de centros urbanos y las infraestructuras como caminos, líneas férreas y sitios recreacionales. A nivel mundial, y en proporción, estas zonas concentran la mayor pérdida de vidas humanas e infraestructuras habitacionales debido a incendios.

La investigación y determinación de culpables tras un incendio forestal es un proceso complejo. Pinochet explica que es necesario una formación en Carabineros especializada en delitos de incendios forestales, que sepa cómo actuar frente a esta situación. “Hay muchos casos en los cuales se han detenido personas sospechosas que han salido huyendo del lugar.  Cuando los entrevistan dicen que no tienen nada que ver y los dejan libres, pero Carabineros, no ha hecho ningún análisis de sus prendas por si tenían acelerantes, no se ha hecho una mayor investigación para determinar el punto de inicio o para ver si hay fibra”, señala el perito de investigación en incendios forestales.

Créditos: Mauricio Pinochet.

A pesar de que en Chile aún falta mucho por avanzar en labores de investigación de incendios, existen otras formas de prevenirlos. Para Aída Baldini, el conocimiento y la participación de la comunidad son fundamentales.  “La prevención comunitaria que apunte a fortalecer el trabajo colectivo, generando con ello comunidades resilientes, resistentes y comprometidas ante incendios forestales para prevenir, mitigar y enfrentar eventuales emergencias forestales”,señala la profesional.

Créditos: Mauricio Pinochet.

Por su lado, Pinochet sostiene que, “la mejor alternativa que tenemos es la educación; concientizar a la comunidad, especialmente a los jóvenes, porque son los mayores infractores de ley en este tipo de delito. Si los niños supieran hoy día, por ejemplo, cómo afectan los incendios al famoso monito del monte, que es un marsupial de nuestra región (Bio Bío) y hasta Valdivia, creo que cambiaríamos la percepción de algunos menores. Cambiando la mentalidad de una sola persona, para nosotros ya sería una cosa fantástica”.

Además de la educación, Mauricio Pinochet considera que para la prevención de incendios hace falta una mayor inversión, y comenta que, “estimo necesario que se deben entregar recursos a los gobiernos regionales para que financien nuevos proyectos en la creación de Unidades de Prevención de Incendios Forestales, compuesta por técnicos forestales y asistentes sociales, para que intervengan en zonas prioritarias con gran ocurrencia de incendios, principalmente de áreas de interfaz, y trabajen durante todo el año desarrollando actividades de prevención. Gracias a las investigaciones profesionales se puede definir el rumbo de la prevención con una mejor eficiencia y eficacia”.

Por su parte, Aída Baldini piensa que la prevención debe orientarse en el manejo de vegetación combustible, y señala que, “considerando las condiciones ambientales que generan la posibilidad de tener incendios con comportamientos extremos y de mayor afectación, es importante gestionar la vegetación que se encuentra en el paisaje, disminuyendo la carga y manejando la continuidad. Esto a través de ordenamiento territorial, gestiones silvícolas, buenas prácticas de cultivos agrícolas y ganaderas, manejo de vegetación combustible, entre otras acciones mitigatorias y de preparación para la respuesta”.

Créditos: Conaf.

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