“El ruido no se resuelve únicamente con el control de la fuente, sino que debe haber una adecuada planificación territorial”

Para profundizar sobre los niveles de ruido durante el confinamiento, Codexverde conversó con Víctor Hugo Lobos, socio del Colegio de Ingeniero en Acústica y profesional encargado de la Red de Monitoreo de Ruido Ambiental del Ministerio del Medio Ambiente.

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Para evitar que los contagios de Covid-19 aumentaran durante el año, Chile se ha visto sometido a cuarentenas territoriales para restringir la movilidad y procurar el aislamiento de la población. En esta inédita situación se detectaron algunas consecuencias “favorables” en el ambiente, como la disminución del ruido ambiental en las ciudades.

 El ruido es un contaminante que afecta la salud de las personas y su calidad de vida. El tránsito vehicular, es la fuente responsable del 70% de la contaminación acústica en una ciudad.

Al iniciar la cuarentena, de acuerdo a las mediciones realizadas por la Red de Monitoreo de Ruido Ambiental del Ministerio de Medio ambiente, en la estación Alameda se detectó una reducción de 75% en los niveles de ruido durante la noche, en comparación a un escenario de normalidad, debido al toque de queda. Por otro lado, durante el día, en el mismo punto, la baja de ruido fue de 35% comparado a un período normal.

A pesar de que los niveles de ruido fueron más bajos durante los momentos más álgidos de la pandemia, estos siguen sin cumplir los niveles propuestos por la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE). Según la organización internacional, en el día el ruido es “aceptable” si es ser menor a 65 dB. En cuanto a la noche, es “aceptable” cuando es menor a 55 dB.

Víctor Hugo Lobos, profesional Ministerio del Medio Ambiente y socio Colegio Ingenieros en Acústica

Además de esto, según determinó la red de monitoreo del ministerio, a medida que avance el desconfinamiento, el nivel de ruido aumentará. De hecho, desde el 15 de septiembre, los niveles de ruido se incrementaron en un 10% con el avance de cuarentena total a fase de transición. Ante esta situación, Codexverde conversó con Víctor Hugo Lobos, profesional a cargo de la Red de Monitoreo Continuo de Ruido Ambiental del Ministerio del Medio Ambiente y socio del Colegio de Ingenieros en Acústica. En esta entrevista, el ingeniero acústico de la Universidad Austral nos comenta sobre la disminución de ruido durante la pandemia y cómo el colegio podría abordar el problema del control acústico en las ciudades.

¿Cuáles son las comunas en Chile más afectadas por el ruido ambiental? ¿A qué se debe?

De acuerdo a los diagnósticos que ha desarrollado el ministerio, desde el punto de vista de cantidad de personas expuesta a niveles de ruido, las más afectadas por el ruido ambiental en nuestro país son Santiago, Maipú, Puente Alto, Las Condes y La Florida, comunas de la zona metropolitana del Gran Santiago Urbano.

Ciertamente son las ciudades donde más ruido ambiental se genera, siendo uno de los principales contaminantes y responsable de causar efectos negativos para la salud y calidad de vida de la población. En la ciudad, se expresa un sinnúmero y variedad de fuentes de ruido, donde la más común es el tránsito vehicular. Lo anterior, depende principalmente de dos causas: la demanda de viajes que existe, que tiene que ver en cómo se organiza una ciudad, y el tipo de transporte que responde a dicha demanda de trayectos. En el caso de Gran Santiago, existen más de 2 millones de vehículos particulares, 6 mil buses de locomoción colectiva y varios kilómetros de metros/trenes en superficie, lo que prevé gran generación de ruido.

En el caso del Gran Santiago Urbano y, específicamente en las cinco comunas mencionadas, existe gran cantidad de vías de tipo estructurante, lo que genera un elevado flujo de transporte público y privado que convive aledañamente con zonas urbanas de uso residencial, provocando exposición. En el caso particular de Santiago, dada su gran densidad poblacional y presencia de puestos de trabajo, servicios, entre otros, se genera una importante cantidad de viajes diarios a la zona centro de esta gran urbe, lo que incide para que sea la comuna con más población expuesta al contaminante ruido ambiental.

Durante el 2018-2019, según la Red de Monitoreo de Ruido Ambiental, los mayores niveles de ruido se registraron en estaciones de medición ubicadas en vías como Alameda, Autopista Central, San Martin y avenida Grecia, debido a su alto tránsito vehicular y gran presencia de locomoción colectiva. ¿Cómo se regula actualmente el ruido generado por el transporte vehicular?

Autopista Central. Créditos: Víctor Lobos

En nuestro país, desde el 2003 existe una norma que regula la emisión del ruido generado por los buses de locomoción colectiva. Esta norma se revisó el 2015 y se establecieron mayores exigencias, las que entraron en vigencia el 2018 para la Región Metropolitana y el 2019 para el resto del país. Esta norma regula los niveles de ruido que deben cumplir los nuevos buses de locomoción colectiva y lo que se encuentran en operación. Para los nuevos modelos de buses es el Centro de Control y Certificación Vehicular del Ministerio de Transportes y Telecomunicaciones quien certifica que dichos modelos cumplan con los estándares establecidos en la norma. Esta instancia ha funcionado muy bien. Los datos muestran que los niveles de ruido de los nuevos buses han ido bajando. Para los buses en operación, los niveles son controlados periódicamente por las Plantas de Revisión Técnica (PRT), quienes deben verificar el cumplimiento de la norma. Actualmente, el MMA está trabajando en un programa de capacitación para el personal de las PRT, con el fin de mejorar la implementación de la norma en esta instancia.

Con la cuarentena se hablaba de algunos aspectos “positivos”, tales como la disminución de ruido en algunas comunas o la reducción de emisiones de CO2. Sin embargo, en lo que respecta al ruido, según datos de la red de monitoreo de ruido ambiental, la estación Alameda durante la cuarentena registraba un nivel de ruido catalogado como “inaceptable”, según la OCDE, tanto en el día como en la noche. ¿Qué se puede concluir de esta experiencia? ¿Esta situación se repite en otras comunas de Chile?

Alameda. Créditos: Víctor Lobos.

Las restricciones sanitarias implementadas producto de la pandemia han bajado significativamente la circulación en las ciudades. Esto se ha podido evidenciar a través de la Red de Monitoreo de Ruido Ambiental del MMA, donde las principales reducciones se identifican en la noche por el toque de queda, donde se pudo constatar reducciones de hasta 75% (6 dB) en la estación Alameda. En el día la reducción es menor llegando hasta un 35% (2 dB). Si bien esta reducción no alcanzó para llegar a niveles aceptables de acuerdo a lo establecido por la OCDE, se debe aclarar que dichos estándares están recomendados para zonas residenciales, sin perjuicio que utilicemos dicho estándar como una referencia para zonas mixtas.

La red de monitoreo constató lo complejo que puede ser reducir el ruido ambiental, aun con restricciones en la circulación, en vías estructurante como Alameda, Autopista, Santa Rosa en Santiago o avenida Colón en Valparaíso o Prat en Concepción, para alcanzar niveles promedio bajo los 65 dBA para el día y 55 dBA para la noche. Lo anterior, dado el tránsito vehicular que además incluye locomoción colectiva en dichas vías.

Cabe indicar que en estaciones de mediciones ubicadas en zonas residenciales de comunas como Cerro Navia, Ñuñoa, Providencia, Independencia y Concepción se miden niveles de ruido que cumplen el estándar OCDE durante cuarentena. Se espera que a medida que las restricciones disminuyan, el ruido ambiental aumente.

¿Qué consecuencias podría haber para las personas la exposición constante a altos niveles de ruido tanto en el día como en la noche?

La Organización Mundial de la Salud indica que, a ciertos grados de exposición a niveles de ruido, este puede causar efectos en la salud de las personas. Los efectos con mayor evidencia son: enfermedades cardiovasculares, trastorno de sueño, molestia, deterioro cognitivo, salud mental y calidad de vida. Respecto a la pérdida de audición esta se da principalmente en ambientes laborales con actividades muy ruidosas y, también, por el uso de audífonos a un volumen alto, lo que muchas veces ocurre por los altos niveles de ruido ambiental en el entorno.

¿Qué iniciativas se podrían aplicar para reducir el ruido en las ciudades a largo plazo?

Autopista Central. Víctor Lobos

De la experiencia internacional, se evidencia que la exposición de la población al ruido no se resuelve únicamente con el control de la emisión del contaminante, sino que también con un adecuado ordenamiento del territorio respecto a la ubicación y relación entre fuentes emisoras de ruido y receptores. En este contexto, se identifica a la planificación territorial como una medida estructural para el control del impacto del ruido ambiental sobre la población.

¿De qué forma el control acústico en las ciudades puede ser abordado por una organización como el Colegio de Ingenieros en Acústica?

El control del ruido ambiental requiere de una gestión multidisciplinaria e integrada desde distintas especialidades, donde el aporte de nuestra organización es fundamental en la generación de diagnósticos que permitan evidenciar el impacto de este contaminante, y principalmente, en el desarrollo tecnológico de medidas de control para mitigar la emisión de las distintas fuentes de ruido presentes en el medio ambiente.

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