Coordinadora nacional de Fashion Revolution: “La industria de la moda tiene una crisis de sobreproducción, de sobreconsumo y, por ende, una crisis de desecho”

En abril se realizó la Semana Fashion Revolution, la que contó con la participación de 75 países alrededor del mundo, siendo Chile uno de ellos. El movimiento nació en 2013, a raíz del derrumbe del edificio de Rana Plaza en Bangladesh, donde más de mil trabajadoras y trabajadores de la confección perdieron su vida y más de 2.000 sufrieron lesiones de diversa gravedad.

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Bajo las consignas «¿Quién hizo mi ropa?» y «¿Dónde termina mi ropa?», en abril se llevó a cabo la Semana Fashion Revolution Chile, con el objetivo de visibilizar el trabajo de las personas que fabrican distintas vestimentas, así como tomar conciencia sobre la cantidad de desechos de ropa que existen debido a una sobreproducción por parte de grandes empresas. 

El Fashion Revolution es un movimiento internacional que tiene su origen luego que en abril del 2013 se derrumbara el edificio de Rana Plaza en Bangladesh, en el cual, 1.134 trabajadoras y trabajadores de la confección perdieron su vida y más de 2 mil sufrieron lesiones de diversa gravedad. De acuerdo a sus activistas, no existe una moda sostenible, si los trabajadores y trabajadoras textiles no reciben las condiciones laborales suficientes ni salarios justos.

En un Instagram Live de Codexverde, la coordinadora nacional de Fashion Revolution, Beatriz O’Brien, señaló que el movimiento tiene como fin empezar a pensar la moda desde el territorio nacional y también de Latinoamérica y a empoderar a cada uno de los consumidores para exigir a las grandes empresas y retail transparencia en el origen de la ropa. De hecho, el Índice de Transparencia Fashion Revolution 2022, señala que el 85% de las grandes marcas a nivel global no revelan la cantidad de prendas que fabrican perpetuando el ciclo de sobreproducción, sobreconsumo y crisis de desechos de la industria de la moda. 

“Creo que lo importante es concientizar sobre la responsabilidad que implica comprar un producto, preguntándonos ¿por qué lo voy a comprar? ¿a cuánto tiempo lo voy a ocupar? ¿cómo lo voy a ocupar? ¿qué voy a hacer después de que ya no lo ocupe? Porque la industria de actualmente tiene una crisis de sobreproducción, de sobreconsumo y, por ende, una crisis de desecho. Eso es algo que estamos también viendo en el norte de Chile, viendo el gran basural o vertedero de ropa que hay en el desierto, fotos que han dado la vuelta al mundo”, comentó la coordinadora.

Por lo mismo, el movimiento invita a pensar en lo que los consumidores compran y qué hacer después con dichos productos. Esto también es una oportunidad de implementar nuevas prácticas dentro de la ciudadanía, como “revender tu closet con amigos, hacer intercambio de ropa, llevar tu ropa, reparar o llevarlos a alguna entidad que pueda transformar prendas que ya no ocupas o que están rotas (…) Creo que es una invitación en el fondo a nuevas prácticas de consumo que no sea solamente comprar ropa nueva o que salga lo más barata posible”, puntualizó O’Brien. 

Por otra parte, en la instancia, la activista también conversó acerca del Índice de Transparencia en la Moda, el que actualmente mide mide la transparencia y trazabilidad de 251 empresas grandes, incluyendo dos retail chilenos. Este sistema busca dar a conocer la cadena de suministro y entender cómo se hace la ropa, lo que se vuelve difícil, ya que la industria de la moda es tercerizada y ninguna marca es dueña de sus propias fábricas. De hecho, la presión por los precios bajos hace que se reduzcan los salarios de las trabajadoras, por lo cual se pierde control sobre lo que está ocurriendo en la producción. 

En este sentido, señaló que el movimiento busca hablar de lo que está mal en la industria y de decirle a los ciudadanos que también tienen el poder de hacer un cambio, de demandar a empresas más transparencia y trazabilidad. Asimismo, añadió que de acuerdo al contexto en Chile, las empresas no se van a regular solas y por lo tanto, es fundamental empezar a pensar en una legislación para la industria textil y generar leyes que controlen y regulen lo que ocurre con la confección de las prendas, sus materias primas utilizadas, así como el proceso que sigue hasta la venta de ella.

Finalmente, agregó que la regulación y la implementación de políticas públicas son necesarias para generar cambios en la industria y que Fashion Revolution Chile ha trabajado en concientizar sobre estos problemas y ha visto avances en la legislación en otros países.

“La Ley REP va a implicar que las marcas que lanzan algo al mercado se tienen que responsabilizar y tienen que ofrecer todos los servicios de reparación, reutilización, intercambio, hasta el reciclaje, ya que el reciclaje es la última opción. Como las prendas tienen recursos que son muy valiosos, ojalá las prendas circulen y duren la mayor cantidad de tiempo posible, pero en el caso de que sean irrecuperables, como pasa muchas veces, que se reciclen. Entonces, las marcas van a estar obligadas a tener que incorporar estos esquemas dentro de sus modelos de negocio y van a estar obligadas a tener que pagar también por sus impactos”, concluyó O’Brien.

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