[COLUMNA] El impacto del reciclaje en las instituciones de educación superior, por Oficina de Sustentabilidad UC

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Implementar un sistema de  reciclaje en el campus no sólo disminuye la carga en los rellenos sanitarios y permite generar ingresos a la institución, sino que también transforma a estudiantes, académicos y funcionarios en recicladores permanentes. Es de esperar que estos nuevos recicladores adquieran distinciones sobre el impacto ambiental que tienen algunos productos versus otros,  involucrándose directamente en el acto de segregar los residuos y promoviendo conductas sustentables que van más allá del campus, como por ejemplo, preferir aquellos productos cuyos envases son reciclables o reutilizables, cambiar hábitos de consumo para evitar la generación de residuos, promover el reciclaje en sus hogares o futuros lugares de trabajo.

También cabe destacar que en nuestra experiencia el reciclaje también ha servido como una suerte de puerta de entrada a otros temas asociados a la sustentabilidad, tales como la eficiencia energética y el transporte sustentable, ya que permite visualizar de manera real soluciones a problemáticas ambientales y sociales de las cuales ninguno está ajeno.

Punto-limpio-central-3-UC-compressorEn la Universidad Católica (UC) el proyecto de reciclaje comenzó el año 2005, gracias a una iniciativa de los estudiantes que gestionaron y levantaron fondos para instalar los primeros puntos limpios en la Facultad de Ingeniería. En un principio estos contenedores fueron mantenidos por ellos mismos, para luego pasar a un modelo asistido por el personal de aseo que recibía un bono extra como resultado de la venta de los materiales. Para el año 2008 el sistema, bautizado como Recicla UC, fue llevado a todos los campus de la UC en Santiago y fue el segundo en su clase a nivel nacional, acaparando bastante atención de medios y otras instituciones que deseaban instalar sus propios sistemas. Como respuesta a estas inquietudes los voluntarios del proyecto generaron un manual llamado “8 Pasos para un Sistema de Reciclaje”, el que fue usado por muchas organizaciones como una guía para de implementación.

El año 2011 la universidad asume por completo el proyecto, quedando en manos de los voluntarios solo labores educativas y de difusión. Con dificultades propias de los sistemas de gestión y valorización de residuos, el sistema evolucionó y aumentó su alcance. En la actualidad, la universidad cuenta con más de 30 puntos limpios en sus cuatro campus de Santiago y permite el reciclaje de más de 13 tipos de materiales en el campus San Joaquín, pasando de reciclar 14 ton el 2009 a 96 ton el año 2014.

El sistema de reciclaje en la UC ha sido una experiencia de aprendizaje vital, y ha abierto el camino para concebir el tema desde una perspectiva más amplia, donde se apunta a una gestión integral de los residuos de todo tipo. Dentro de estas destaca la posibilidad de tratar los residuos orgánicos que se generan dentro de las instalaciones de la universidad. En la actualidad,  existen plantas de lombricultura en dos de los campus que tienen como objetivo valorizar el total de los residuos orgánicos de los casinos y restos de poda. También ha permitido avanzar en la gestión de residuos electrónicos y peligrosos de diverso tipo.

A nivel país, no existe una política que obligue o promueva el reciclaje en las instituciones de educación superior. Sin embargo, el impacto de los residuos y en particular el reciclaje, al igual que muchos otros tópicos, son temas que generan cada vez más interés en las nuevas generaciones de estudiantes. Cabe preguntarse si dicho entusiasmo está siendo desaprovechado por las instituciones de educación al no ser coherentes en sus operaciones con algo tan elemental como el reciclaje. ¿Qué enseñanza les estamos entregando a los estudiantes si en las aulas se dice una cosa y en los pasillos se practica otra? Corremos el peligro de transmitir que hay una brecha insalvable entre los ideales de construir un mundo mejor para todos y la realidad. Esto a nuestro parecer es lo más grave.

Es preciso avanzar hacia un modelo nacional de campus sustentable que integre la gestión integral de los residuos, entre otros temas, como un elemento básico en factores como la acreditación o la calidad de enseñanza. No integrar las operaciones dentro del currículum de las instituciones de educación superior es desaprovechar un espacio de experimentación en donde pueden surgir nuevas tecnologías y en el cual las universidades pueden multiplicar su aporte al país y al mundo entero.

Esta reflexión es aplicable a múltiples contextos, pues en nuestra vida nunca dejamos de aprender a través de diversas experiencias cotidianas. Al fallar los municipios en contar con sistemas de reciclaje adecuados, o la implementación de medidas de eficiencia energética, ciclovías, entre otras,  también le están dando una triste enseñanza a toda la comunidad.

 

Francisco UrquizaPor: Francisco Urquiza

Coordinador general de la Oficina de Sustentabilidad UC

 

Nicolás Labra

 

y Nicolás Labra

Coordinador del área de estudios de la Oficina de Sustentabilidad UC