Región de Coquimbo: buscan crear un corredor biológico para preservar a las chinchillas

El sitio ubicado en Combarbalá busca generar un espacio de conservación entre la Reserva Nacional Las Chinchillas y el Parque Hacienda Durazno, con el apoyo de investigadores CAPES, guardaparques y técnicos.

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El Centro de Aplicación, Ecología y Sustentabilidad (CAPES) de la Universidad Católica, junto a técnicos especializados y guardaparques del sector de Combarbalá, buscan generar un corredor biológico entre la Reserva Nacional Las Chinchillas y el Parque Hacienda El Durazno, de propiedad privada. Lo anterior, con el fin de preservar la biodiversidad del sector, con un especial énfasis en las chinchillas, cuya población es una de las más amenazadas del bosque nortino esclerófilo de Coquimbo.

En la búsqueda por asentar y ubicar el corredor, los científicos y profesionales encontraron importantes hallazgos que podrían ampliar el área de distribución de las chinchillas.

Su primer gran avistamiento en cámara fue uno ocurrido en la madrugada del pasado 15 de febrero, en donde Sergio y Enrique Silva, investigadores de CAPES, vieron a una Chinchilla lanigera buscando alimento. Esto es llamativo, ya que se trata del primer registro visual de uno de estos roedores fuera del área de influencia de la reserva, a excepción de un grupo aislado visto en Coquimbo, hecho que confirma la presencia de más colonias de una de las especies en peligro de extinción en el país desde el 2008. En este mismo contexto avistaron a un gato colocolo (Leopardus colocolo), pumas y zorros culpeo (Lycalopex culpaeus).

El comité científico técnico creado en el sector, fue impulsado por la Conaf para conectar estas dos áreas ubicadas en la Región de Coquimbo, y además encontrar el lugar en dónde ubicar el corredor, que concluyó con la elección de la ciudad de Combarbalá. En esta búsqueda, el comité se ha diferenciado a otros proyectos similares, al buscar conectar estos paisajes de conservación con aquellas comunidades humanas que se beneficien de este, dando importancia al uso sustentable de los ecosistemas que su ubicarán en la ciudad nortina.

Los corredores biológicos son espacios que conectan áreas de especial importancia para la protección de los ecosistemas, en donde se establecen zonas reguladas de influencia alrededor de estos espacios de conservación, para reparar la fragmentación de hábitats provocada por el humano, la cual es una de las principales causas de la pérdida de especies en el mundo entero. Este corredor es uno de los logros del “Proyecto Manejo Sustentable de la Tierra” (PMST), de la Conaf, cuyo fin es revertir el proceso de desertificación de los suelos en estos ecosistemas vulnerables, y así ayudar a mitigar el cambio climático.

El investigador, Ricardo Silva, apunta a las razones que lo hicieron elegir Combarbalá, que se encuentra entre la reserva y el parque: “Comparten dos pisos vegetacionales escasamente representados en el Sistema Nacional de Área Silvestres Protegidas (SNAPE) y que actualmente se encuentran fragmentados por actividades antrópicas, como minería, agricultura, ganadería, construcción de caminos, etc”.

Las especies endémicas que se encuentran actualmente en la Reserva Nacional Las Chinchillas y el Parque Hacienda Durazno son: Chinchilla lanígera, el sapo de Atacama (Rhinella atacamensi), el cóndor (Vultur gryphus), el gato güiña (Leopardus guigna), el degú costino (Octodon lunatus), el puma (Puma concolor) y el lagarto de Müller (Liolaemus lorenzmueller). Mientras que, tan solo en la reserva, se han identificado hasta el momento más de 27 especies vegetales con algún grado de conservación (siete gravemente amenazadas) y 105 especies de vertebrados, 88 de ellos nativos y 16 endémicos.

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