Reciclaje de baterías: de desecho a materia prima

En Chile se valoriza el 92% de las baterías de vehículos desechadas, un residuo peligroso que si no se procesa en forma correcta es altamente contaminante.

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Planta de Recimat.

Las baterías de auto en desuso son una amenaza silenciosa para el medio ambiente. En Chile se desechan 2.4 millones en Chile al año, las que si no son correctamente procesadas ponen en serio riesgo la salud humana y del entorno, debido a sus componentes como plomo y ácido sulfúrico. Estos elementos percolan la tierra, pudiendo alcanzar napas subterráneas que riegan el pasto que consumen animales, contaminando a quienes los consuman.

Reciclar las baterías es la única manera de evitar que contaminen una vez finalizada su vida útil, capacidad con la que nuestro país cuenta. Hace casi dos décadas que una planta ubicada en Calama, Región de Antofagasta, se hace cargo de esta problemática. Se trata de la empresa chilena Recimat, la que valoriza el 92% de estos residuos a nivel nacional, la cual cumple con los más altos estándares ambientales internacionales. 

Este es un porcentaje nada menor, en especial si se compara con el 9,6% que se recicla actualmente del consumo total de plásticos en Chile, según cifras entregadas por la asociación de industriales de dicho material, ASIPLA.

Si bien en nuestro país actualmente solo Recimat cuenta con las autorizaciones correspondientes para reciclar baterías, hay dos empresas más con permisos sanitarios para funcionar, pero que aún no comienzan su operación.

De vuelta al proceso productivo

Luego de reciclar las baterías, se obtienen pellets de plástico y lingotes de plomo, los que se utilizan como materia prima para poder elaborar otros productos nuevos. Se cumple así el principio de la economía circular, que busca valorizar los desechos para que vuelvan a entrar al ciclo productivo, evitando así la extracción de nuevos recursos naturales.

En el caso de un metal pesado como el plomo, su reciclaje y refinación entregan un resultado de la misma calidad que el que se utiliza por primera vez.

Antonio Carracedo, gerente comercial de Recimat

De esta manera, Antonio Carracedo, gerente comercial de Recimat, indica que es posible desincentivar la extracción minera de dicho metal, lo que trae beneficios como la generación de menos residuos en todo el proceso, menor consumo de combustible, disminución del CO2 a la atmósfera y una baja en la utilización de recursos naturales, como el agua.

La materia prima de este proceso industrial son baterías usadas que se recolectan por todo Chile. Incluso, se realizan periódicas campañas de recolección en zonas extremas como en la Patagonia, en conjunto con la ONG Fecunda Patagonia, y en Rapanui, mediante un acuerdo con el municipio isleño.

Junto con su planta de reciclaje en Calama, Carracedo sostiene que la empresa cuenta con centros de acopio autorizados en Arica, Santiago y Concepción, que el traslado de baterías cuenta con la autorización sanitaria y que cumple las exigencias necesarias para la seguridad de ese movimiento de residuos peligrosos.

Hoy se estima que un 8% de las baterías usadas se va al mercado negro y sale de Chile a través de pasos ilegales, sobre todo en la zona norte. ¿El motivo? En los países vecinos el plomo alcanza un mayor precio, debido a que sus procesos son más baratos ya que las exigencias ambientales son ostensiblemente menores que en nuestro país.

“Las baterías son producto prioritario de la Ley REP y su reglamento se encuentra ad portas de ser aprobado por el Ministerio de Medio Ambiente. Uno de sus puntos relevantes es la mantención del cierre de fronteras para las baterías usadas. Esa medida respeta el Convenio de Basilea al que Chile adscribe, el cual indica que, habiendo capacidad instalada en el territorio para reciclar los residuos, estos deben procesarse dentro del país”, puntualiza el gerente comercial de Recimat.

Premio Nacional de Medio Ambiente

Recimat recibió el Premio Nacional de Medio Ambiente 2020 en la categoría Tierra para Grandes Empresas, el cual reconoce el compromiso con la sustentabilidad y cuidado del ecosistema. El reconocimiento de Fundación Recyclápolis destacó la solución que entrega Recimat a la problemática de las baterías usadas, uno de los productos considerados “prioritarios” por la Ley REP, de Responsabilidad Extendida del Productor y Fomento al Reciclaje.

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