Presentan guía para el riesgo de desastres de sistemas de agua potable

Eventos de desastre como el terremoto que azotó a Chile el 27 de febrero de 2010, los aluviones de 2015 y 2017 en el norte del país o los mega incendios forestales de la zona centro-sur de 2017, han dado cuenta de la relevancia de adoptar la gestión de riesgos de desastres en el modelo de desarrollo del país

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Aluvión Copiapó 2015.

La Superintendencia de Servicios Sanitarios (SISS), junto al Centro de Investigación para la Gestión Integrada del Riesgo de Desastres (Cigiden), presentaron la «Guía metodológica para el desarrollo de un índice de riesgo de amenazas naturales que afectan a los sistemas de producción de agua potable», luego de más de dos años de estudios y trabajo.

Eventos de desastre como el terremoto que azotó a Chile el 27 de febrero de 2010, los aluviones de 2015 y 2017 en el norte del país o los mega incendios forestales de la zona centro-sur de 2017, han dado cuenta de la relevancia de adoptar la gestión de riesgos de desastres en el modelo de desarrollo del país. El sector sanitario no es ajeno a esta realidad, es por esto que la SISS ha impulsado acciones tendientes a contar con un país más resiliente y sustentable hacia el futuro.

«Este trabajo comenzó en enero de 2019, con el fin de construir una guía metodológica para incentivar a las empresas el incorporar de manera sistemática y transversal en el sector, el análisis de riesgo de desastres dentro de su gestión propia del suministro de agua potable. El estudio analiza algunas amenazas naturales, así como las vulnerabilidades existentes en los sistemas de producción de agua potable frente a estas amenazas, combinando todo en índices y matrices para determinar niveles de riesgo», explica el jefe de la Unidad de Riesgos de Desastres, Sergio Barbera.

Durante estos dos años de trabajo, se realizó una invitación amplia a todo el sector sanitario, buscando salir del foco de trabajo en la respuesta ante desastres, como por ejemplo, el suministro alternativo, y concentrar energías en el desarrollo de la prevención. «En el período 2015-2018 nos vimos enfrentados como sector a importantes aluviones en el norte, así como cortes masivos de agua potable en la Región Metropolitana, lo que inevitablemente sesgó la mirada del sector sanitario, concentrando su foco en la respuesta ante desastres, en desmedro de la prevención. A partir del 2019, sin dejar de lado los aspectos de respuesta, re-enfocamos la mirada en la prevención, es sabido que cada peso invertido en prevenir puede ahorrar entre cuatro y siete pesos en respuesta ante desastres, con eso en mente, nos concentramos en desarrollar líneas de trabajo que apunten a fortalecer de manera preventiva los sistemas para enfrentar futuros eventos de desastre, y para ello, sumamos como socio estratégico a la academia», dice Barbera.

A partir de ahora, y con esta guía, se pretende seguir avanzando, de manera que este instrumento, o un derivado de este, sea parte de los elementos de regulación del sector sanitario, con características de obligatorio y exigible. «Actualmente no estamos en condiciones de que este tipo de instrumentos sea obligatorio y/o exigible, pero sí es un paso importante en ese sentido. Las empresas, por cierto que se ven afectadas frente a eventos de gran impacto, requieren y necesitan reglas claras en el ámbito de la gestión de riesgo de desastres, un aspecto que es prácticamente inexistente en nuestro marco regulatorio vigente. Para que esta herramienta evolucione de ser un instrumento indicativo a ser la base de un instrumento formal y parte de la regulación del sector, debemos hacer un trabajo intenso en la SISS y luego conjunto con las empresas», señala Barbera.

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