Migraciones de aves, una de las maravillas de la naturaleza

Las migraciones para muchas aves ocurren desde hace miles, quizás millones de años, sin embargo, para muchas especies chilenas sus patrones de migración son desconocidos.

El Día Mundial de las Aves Migratorias es una actividad proclamada por la ONU, que se celebra desde el 2017 en todo el mundo. Pero, ¿por qué es importante este día? Porque la migración es uno de los fenómenos naturales más sorprendentes del mundo, y consiste en un movimiento estacional predecible de individuos entre sitios, y se produce amplia pero heterogéneamente entre los animales. La migración debe interpretarse como un conjunto de comportamientos y condiciones fisiológicas plásticas en respuesta a condiciones del ambiente. La gran mayoría de las aves (de las 10.585 descritas) son en alguna manera migratorias, por lo tanto, este día toma relevancia para hacer un llamado a la protección de las especies que migran.

Heraldo Norambuena, investigador del Centro Bahía Lomas

En Chile tenemos muchas especies de aves migratorias y también muchas oportunidades de observarlas. Por ejemplo, en los humedales costeros del norte y centro del país, podemos observar especies migratorias como la Gaviota de Franklin (Leucophaeus pipixcan), una ave que se reproduce en humedales interiores de Norteamérica y que en primavera y verano austral migra a las costas de Perú y Chile, luego de un largo viaje de 10.000 km. Otro grupo de aves migratorias que podemos observar en estos sitios son las playeras, y nuestras costas albergan una gran diversidad de especies (49 especies en total para Chile), con representantes como el Zarapito de pico recto (Limosa haemastica), que llega a nuestras costas entre septiembre y abril de cada año en busca de alimento y sitios de descanso. Los humedales de Chiloé y Chamiza en la Región de Los Lagos o Bahía Lomas en Tierra del Fuego, son los principales sitios de invernada en el sur de Sudamérica para esta especie.

Pero las migraciones no solo son propias de las aves acuáticas o playeras. En Chile muchas especies de bosque, praderas y cordilleranas se mueven en primavera-verano u otoño-invierno en busca de mejores condiciones para sobrevivir al mal tiempo o encontrar sitios de reproducción. En ambientes boscosos, por ejemplo, podemos encontrar al Fío-Fío (Elaenia albiceps), un pequeño cazamoscas que se reproduce en Chile durante la primavera y verano, y luego en otoño migra a la cuenca amazónica en vuelos que alcanzan los 6.000 km (desde sus sitios de reproducción en la Patagonia). En su viaje es capaz de moverse 500–600 km por día cruzando desiertos y pastizales. Otras especies, como la Viudita (Colorhamphus parvirostris) o las Dormilonas (Muscisaxicola spp.), realizan migraciones locales, altitudinales o a través de la cordillera en busca de buenas condiciones para pasar el invierno o reproducirse. Incluso el Picaflor chico (Sephanoides sephaniodes), un ave de apenas 5-6 gr de peso, realiza migraciones parciales desde Chile central (Santiago, por ejemplo) al sur durante el verano.

Las migraciones para muchas aves ocurren desde hace miles, quizás millones de años, sin embargo, para muchas especies chilenas sus patrones de migración son desconocidos. Además, actividades humanas como la contaminación, destrucción de bosques y humedales, instalación de aerogeneradores, e incluso el cambio climático, están afectando negativamente estos fenómenos naturales tan espectaculares. En este Día de las Aves Migratorias la invitación es que disfrutes de las aves y pienses en que muchas de las aves que están en tu entorno, han tenido que realizar increíbles migraciones para llegar ahí, solo para alimentarse o reproducirse. La migración es parte de la naturaleza, y, también, del hombre. Que este 14 de mayo también nos lleve a repensar nuestras acciones con la naturaleza, ya que esta se mueve, y es tiempo que nosotros también nos movamos para conservarla.

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