Hacia la sostenibilidad: ¿Cuál es el futuro de la gestión de residuos?

Con el fin de profundizar en el proceso de disposición final de residuos, Codexverde conversó con Francisca Donoso, jefa de Asuntos Corporativos de Consorcio Santa Marta, empresa que lleva 20 años en funcionamiento y que recibe actualmente el 30% de los residuos generados por la Región Metropolitana.

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Para contextualizar la situación de disposición final de residuos en Chile, de acuerdo con el Sistema Nacional de Información Ambiental (SINIA), en 2018 se generaron más de 8 millones de toneladas de residuos no peligrosos municipales, de los cuales, el 79% terminó en un relleno sanitario, un 13% en vertederos, en menores cantidades llegaron a basurales y sitios de escombros de la construcción, y tan solo un 1% fue valorizado.

Un vertedero, a diferencia de un relleno sanitario, cumple con la resolución sanitaria pero no con el Decreto Supremo N° 189 publicado en 2005, el cual establece las bases para la construcción y localización de sitios de disposición final, con el objetivo de evitar cualquier tipo de incidente sanitario ambiental, contemplando parámetros geomorfológicos, geológicos e hidrogeológicos.

La Región Metropolitana, que concentra el 41,1% de la población del país, es responsable del 44,9% de los residuos municipales no peligrosos generados a nivel nacional, siendo Puente Alto, Maipú, Santiago y La Florida, las comunas con mayor generación de residuos que van a sitios de disposición final.

Los residuos generados por los habitantes de la Región Metropolitana van a parar principalmente a tres grandes rellenos sanitarios: KDM, que recibe el 40% de los residuos, principalmente de la zona oriente; Consorcio Santa Marta, que recibe el 31% de los residuos generados en el sector sur, y Veolia/Proactiva, que recibe cerca del 19% del sector sur poniente.

Residuos en el relleno: lixiviados y protección del suelo

Consorcio Santa Marta recibe y gestiona en forma sustentable los residuos de las comunas de Macul, Peñalolén, San Joaquín, La Florida, La Granja, Pirque, San José de Maipo, San Ramón, La Pintana, El Bosque, San Bernardo, Lo Espejo, Buin, Paine, Estación Central y Calera de Tango. De estas comunas, de acuerdo con los datos de la compañía, se reciben cerca de 100 mil toneladas mensuales de residuos, de los cuales 80.000 son municipales y 20 mil corresponden a particulares y son residuos asimilables domiciliarios, es decir, aquellos que no vienen de una casa, pero su composición es la misma, además de residuos hospitalarios y Neumáticos Fuera de Uso (NFU).

La operación de Santa Marta está formada por dos instalaciones: la estación de transferencia y el relleno sanitario. Cuando pasa el camión recolector de residuos por una casa de La Florida, por ejemplo, éste se dirige a la estación de transferencia, ubicada en General Velásquez con Lo Espejo. Allí se realiza la transferencia de residuos del camión recolector a un semirremolque, el cual tiene una capacidad de carga de cuatro camiones recolectores.

“La estación de transferencia es un punto intermedio, lo más cerca de las comunas posible, para que el camión recolector se demore la menor cantidad de tiempo en hacer la transferencia de los residuos y volver a las calles a recolectar. El objetivo de la estación de transferencia es optimizar la logística de las municipalidades, ya que, si tuvieran que ir al relleno sanitario, se demorarían dos horas o más en el trayecto. Así, la Estación de Transferencia es una solución para la ciudad finalmente”, explicó Francisca Donoso, jefa de asuntos corporativos de Consorcio Santa Marta.

Tras la llegada de los semirremolques al relleno sanitario Santa Marta, ubicado en Talagante, se disponen los residuos en el frente abierto de descarga, donde los residuos se van acumulando a la vez que se compacta, sobre una superficie impermeabilizada con estrictos estándares. Antes de  disponer los residuos, se instalan en el suelo cinco capas geosintéticas para impermeabilizar: Bentonita, Geomembrana, Geotextil primario, Geonet y Geotextil secundario. Para finalizar el procedimiento, se utilizan como capa final Neumáticos Fuera de Uso (NFU), los cuales cumplen una función de drenaje y protección del suelo.

“Para la estabilidad del relleno todo está estudiado. Tenemos ingenieros civiles, industriales, ambientales y geomensores entre otros, que dictan la pendiente y los grados que debe tener, la compactación y estructura, todo tiene un estudio, está pensado y justificado para que este relleno sanitario se adhiera de la mejor manera a las paredes de los cerros”, explica Donoso.

Planta de tratamiento de lixiviados.

De la descomposición de los residuos en rellenos sanitarios, se generan dos elementos que, mal gestionados, pueden ser  perjudiciales  para el medio ambiente y el entorno : lixiviado y gas metano. Los lixiviados son líquidos que se producen durante el proceso de descomposición de la materia orgánica que viene en los residuos.

Sobre el tratamiento de líquidos, Francisca Donoso indica que, “hace 18 años aproximadamente que funciona la Planta de Tratamiento de Lixiviados, la cual trata el 100% de los percolados que genera el relleno sanitario. Es decir, este relleno sanitario no acumula ninguna gota de lixiviado, todo se trata y se dispone como agua tratada para la humectación de caminos o se utiliza para el riego de nuestras reforestaciones, entre otros usos”.

Respecto al monitoreo del agua, Francisca Donoso añadió que, “el agua se monitorea permanentemente, porque tenemos vivendas aquí a 300 metros de la Planta de Tratamiento de Lixiviados, y más abajo está el valle de Lonquén. Por lo mismo, Santa Marta monitorea distintos pozos debidamente inscritos en la Dirección General de Aguas, y así comprobamos en forma permanente que no estén contaminados. A la fecha, todos los pozos están en perfectas condiciones. al igual que la calidad del agua. Hay un equipo dedicado exclusivamente al monitoreo de pozos”.  

Residuos en el relleno: ¿biogás y energía eléctrica?

Mientras que el lixiviado se escurre por la parte subterránea mediante cañerías que los guían hacia la planta de tratamiento, el biogás es capturado mediante extracción forzada desde la superficie. El biogás es un gas renovable, compuesto principalmente por metano y dióxido de carbono, obtenido a partir de la degradación anaerobia –sin oxígeno– de residuos orgánicos.

Para tratar este gas, Consorcio Santa Marta comenzó a producir energía eléctrica que es inyectada al Sistema Eléctrico Nacional.

Es super eficiente generar energía, pero también es muy caro. Una planta de generación de energía es muy cara: la construcción, mantención de motores, antorchas, etc, pero lo vimos como una buena oportunidad, con lo cual podemos decir que hoy estamos generando energía a partir de este combustible. Esto es un proceso circular que nos llena de orgullo, porque a partir de la basura, puedes recibir energía desde esta planta de generación; energía limpia”, comentó Francisca Donoso.

De acuerdo con los cálculos de la empresa, hasta la fecha se han inyectado al Sistema Eléctrico Nacional más de 600 GWh de energía renovable. “Para hacerse una idea, la energía que se ha generado hasta el momento corresponde al consumo residencial de La Florida por 20 meses”, indicó la ejecutiva.

Cabe señalar que, la Resolución de Calificación Ambiental (RCA) de Santa Marta indica que la empresa debe plantar una cantidad determinada de árboles. “Tenemos más de 200 mil ejemplares de especies nativas plantadas en las inmediaciones de nuestra operación, en el parque Cerro Chena en San Bernardo, en Lonquén, y en otros lugares. Por cada especie que nosotros sacamos debemos reponer cuatro árboles”, explicó la jefa de Asuntos Corporativos de Santa Marta. 

Disposición final de residuos: ¿Un espacio sustentable?

En la actualidad, Consorcio Santa Marta estima que ha acumulado, durante 20 años, aproximadamente 22 millones de toneladas de residuos. Su vida útil se calcula para el año 2035, y desde la empresa, ya están planificando extender su vida útil con un proyecto de una segunda etapa que aún está en etapa de estudios.

A pesar de que Santa Marta el 2035 ya no recibirá más residuos, las plantas de lixiviados y de generación de energía eléctrica seguirán funcionando por más tiempo, puesto que la masa de residuos continúa descomponiéndose y generando lixiviados y biogás.

Los rellenos sanitarios buscan la mejor forma de gestionar los residuos producidos por todos los habitantes, sin embargo, tanto el volumen como la mezcla de lo orgánico con lo inorgánico, no son variables que pueda controlar la empresa, sino más bien un reflejo de los hábitos de disposición de las personas.

“Como en la Región Metropolitana el porcentaje de separación en orígenes es muy bajo, un 2%, la verdad es que aquí llega de todo, orgánico e inorgánico. Si el país se pone a reciclar más y a disponer menos, cabe más y el relleno duraría más tiempo porque habría menos residuos”, indicó Donoso.

En esta línea, Consorcio Santa Marta ha trabajado en una versión más sostenible de los rellenos sanitarios: el Centro Integral de Gestión de Residuos de Antofagasta, que opera desde el 2019, tiene una planta reciclaje y una de compostaje. “Es un proyecto integral porque además de haber un relleno sanitario, hay una planta de reciclaje y una planta de compostaje para la materia orgánica”.

Sin embargo, tanto para fomentar más estos modelos de gestión, que incorporen reciclaje y compostaje, es necesario el cambio cultural por parte de ciudadanía en torno a reducir, reciclar y separar sus residuos; actos que se transformarán en nuevas necesidades que las empresas buscarán cubrir, y que finalmente nos hará caminar hacia la sostenibilidad.

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