El río Mapocho está vivo

Esta columna hídrica es una fuente de vida y conexión con la naturaleza, un espacio de aprendizaje y restauración ambiental, el cual a lo largo de los años ha pasado por procesos de rechazo, aceptación y de reconexión con los santiaguinos.

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Créditos: Mapocho Vivo.

Es común que los grandes ríos de carácter urbano determinen el devenir y forma de una ciudad. En Chile no es la excepción. Por ejemplo, el terremoto y tsunami de 1960 en Valdivia destruyeron gran parte de la ciudad del sur. Posterior a este suceso, los valdivianos se levantaron y lograron reconstruir la ciudad, formando su propia personalidad alrededor del Calle-Calle. Actualmente, Valdivia goza de los beneficios que trae consigo el río, con proyectos, actividades deportivas, culturales, e incluso aumentando el turismo desde ese entonces.

Por su parte, al río Mapocho de Santiago, en la era contemporánea, le ha costado lograr la aceptación de su colega del sur. Numerosos destrozos por la subida de su caudal a lo largo de su historia, fue caldo de cultivo para que se formara una complicada relación entre el mismo y los santiaguinos, protagonizado por rechazo colectivo, vergüenza, pérdida del respeto y olvido.

Asimismo, existen ciertos puntos en el imaginario social, como, por ejemplo, la asociación del río Mapocho a aguas servidas, malos olores y enfermedades entéricas como la hepatitis o el cólera, producto de que hace poco más de una década las alcantarillas seguían soltando sus descargas residuales a este caudal a lo largo de la capital. Pero actualmente esta idea es errónea, ya que desde 2010, gracias a la implementación del proyecto Mapocho Urbano Limpio (MUL) de Aguas Andinas, el río dejó de expeler la suciedad a la que se le atribuye.

El proyecto tuvo diversos beneficios en la salubridad pública, ya que se disminuyeron enfermedades provocadas por la mala calidad del agua, optimizó la calidad de vida y mejoró la competitividad del país, porque ahora nuestros productos pueden ser certificados que no son regados por aguas servidas”, indicó Juan Eduardo Saldivia, abogado y exsuperintendente de Servicios Sanitarios, en un nota para el medio El Mostrador. Además, afirmó que, gracias a esto, en Chile hubo un avance en las inversiones de materias ambientales a nivel mundial: “Chile se transformó en un país modelo del mundo al desarrollar un conjunto de inversiones en todo el país que significaron erradicar las descargas de aguas servidas. En ese sentido fue calificado como el salto más importante en salubridad pública en los últimos 50 años”.

Este trabajo, que lleva más de una década funcionando, trajo consigo beneficios sociales y ambientales. Entre los de carácter ambiental, destaca la aparición de peces en la parte baja del río (zona de El Monte), expresando de esta manera la calidad apta que tienen sus aguas para mantener vida acuática.

El lado verde del Mapocho

Garza Cuca.

Junto con los descubrimientos de Aguas Andinas mencionados anteriormente, y contrario a lo que muchas personas pueden imaginarse tras la desinformación de este proyecto de saneamiento, una gran línea de especies nativas de flora y fauna vive a lo largo de sus 10 kilómetros, y así lo demuestra Mapocho Vivo, fundación que desde 2019 cumple un papel muy importante al estar enfocado en el cuidado a este caudal, realizando actividades constantemente a la ladera del río, apoyando proyectos, e intentando cambiar la vista negativa que se tiene de él.

“El río Mapocho es una fuente de vida y conexión con la naturaleza, un espacio de aprendizaje y restauración ambiental”, sostiene Joaquín Moure, fundador de Mapocho Vivo. 

Lagartija.

“El río Mapocho hace más de 10 años corre sin aguas servidas, esto provocó el retorno de un montón de especies únicas de nuestro territorio, entre ellas, el pato jergón, el cual anida en el río tanto en espacios urbanos como rurales. También es posible encontrar coipos desde Vitacura hasta El Monte, y en caso de tener suerte, puede encontrarse a varios tipos de garzas como la cuca, alimentándose de bagrecitos y pancoras de río”.

Acerca de la creación de esta organización, Joaquín relata que a fines de 2019 bajó por el tramo urbano del río para explorarlo, “y en eso me encontré con bagrecitos. Ese encuentro me flechó para crear un Instagram donde se visibilizara al río (actualmente tiene 22 mil seguidores) y, con el tiempo, una fundación, con la cual se han generado proyectos de restauración y educación”.

Es así como, desde ese entonces, el proyecto Mapocho Vivo ha cumplido un rol fundamental en reconectar a los habitantes de la Región Metropolitana con el río. Entre las actividades que se han realizado, destacan las salidas a terreno con fines educativos, en donde, con recorridos a las laderas del río, grupos de diferentes edades aprenden sobre su biodiversidad y en muchas ocasiones ayudan a limpiar el Mapocho. “Desde el 2020 hemos realizado varias limpiezas y recorridos educativos, en total hemos bajado con más de 2 mil personas al río y con ellos hemos extraído sobre las ocho toneladas de basura con el apoyo de vecinos, estudiantes y empresas”, complementa Moure.

En este contexto, la fundación también llevó a cabo el programa Bajemos al Río junto a la Municipalidad de Renca y a la organización Renca Nativa, en donde con tres visitas semanales y con una inscripción posterior, se realizaba un recorrido de una hora para percibir la biodiversidad del río. Dentro del registro de flora y fauna, realizado por esta organización, se han encontrado más de 150 especies nativas, siendo importante destacar que la Región Metropolitana es considerada uno de los 34 puntos calientes de biodiversidad, ya que sus especies son únicas en el mundo.

Otra actividad que es necesaria destacar es la organizada en 2022 junto a Slalom del Maipo, grupo de activación social y deportiva. Mapocho Navegable es el nombre de la jornada de carácter experimental que llevaron a cabo, en donde junto a un grupo de kayakistas con nivel avanzado, navegaron las corrientes del río, esto con la idea de visibilizar el caudal que nos acompaña diariamente pero que pocas veces se percibe su potencial social, ambiental e inclusive como lo es en este caso, deportivo.

Proyectos actuales…y no tan actuales

En conversación con Codexverde, Juan Carlos Yévenes, investigador y asesor de contenido histórico, habla acerca de la importancia de las modificaciones realizadas al Mapocho en años posteriores que han logrado traer los beneficios que hoy en día la capital goza. “Principalmente los Incas, que a mediados del siglo XV hicieron un trabajo en el río Mapocho con tomas de aguas para poder ingeniar varios canales, una red de canales, principalmente en la zona norte de Santiago para hacer este valle cultivado. (…) Y ese asentamiento tiene que ver de la mano con el trabajo de las aguas, de la agricultura, y donde hay agricultura, hay asentamiento. Eso hace que ya después de cinco siglos tengamos una ciudad de más de 7 millones de habitantes, en donde en la actualidad, logró que el río Mapocho marque el desarrollo cultural, no solo de la Región Metropolitana o del Valle del Mapocho, sino que de Chile”.

Volviendo a la trascendencia del proyecto Mapocho Urbano Limpio de Aguas Andinas, es que el saneamiento de las aguas del río Mapocho trae consigo importantes beneficios a los habitantes de la ciudad, reduciendo el riesgo de enfermedades entéricas, mejorando la condición del ecosistema del río, garantizando agua para riego descontaminada y dando la posibilidad de realizar proyectos que acerquen el río a la comunidad.

Algunos de los planes que se han podido realizar tras esta iniciativa son el ya nombrado anteriormente, Mapocho Navegable, y todas las actividades realizadas por Mapocho Vivo, como también otros proyectos efectuados por el Gobierno de Chile. Uno de estos es Parque Mapocho Río, a través del cual se busca recuperar y revitalizar la ribera sur de este río en el sector poniente de Santiago, beneficiando a las comunas de Cerro Navia y Quinta Normal con 52 hectáreas y nueve kilómetros de espacios públicos.

Entre estos también destaca el titulado Mapocho Pedaleable y Caminable, el cual surge desde la propia ciudadanía y que ha pasado por varios procesos desde su creación en 2010 por Tomás Echiburú y Osvaldo Larraín como parte de su tesis universitaria de Arquitectura.

“Queremos que este proyecto de paseo urbano, que surgió de la ciudadanía organizada, se transforme en un gran regalo para Santiago, para reencontrarnos con un río que históricamente significó segregación, contaminación, inseguridad y que ahora nos permitirá reencontrarnos con la naturaleza y también vivir la ciudad de otra manera”, indicó el gobernador Claudio Orrego en una nota para el sitio del Gobierno Regional Metropolitano de Santiago.

Dentro de los objetivos del plan aprobado, se encuentra reconectar el río Mapocho como parque urbano a través de una intervención integral, donde el Mapocho Pedaleable es parte de la solución. Esto porque más allá de los cambios de infraestructura que podría tener, da espacio para actividades ambientales, deportivas, culturales, de emprendimiento y economía local, además de recuperar la conexión de la ciudad y el río.

Mapocho como humedal urbano

El río Mapocho es fundamental para mantener el ciclo hidrológico de la cuenca del Maipo y es un corredor biológico clave para la Región Metropolitana. Este atraviesa 16 comunas, naciendo desde la precordillera, en Lo Barnechea, y llegando hasta su confluencia con el río Maipo. Además de brindar la oportunidad de conectarse con la naturaleza y compartir en la sociedad, los beneficios del río incluyen su capacidad para reducir las inundaciones, siendo estos solo algunos de los beneficios que conlleva su existencia.

Es por esto que, desde la Red de Alcaldes por la Sustentabilidad y con el objetivo de obtener la protección que brinda la Ley N°21.202 y desarrollar un trabajo colaborativo en función de su conservación para hacer de Santiago una ciudad más sostenible, nació la iniciativa de nombrar al río Mapocho como humedal urbano. La solicitud fue presentada por las comunas aledañas al río y en las que aún no ha sido declarado humedal urbano.

“Durante mucho tiempo el río Mapocho fue de nadie, pero hoy pasa a ser de todas y todos. Estamos transformando el río Mapocho en un hito indiscutible para Santiago, reconociendo su enorme biodiversidad y su aporte al desarrollo sustentable de la ciudad”, dijo Claudio Orrego, gobernador de la Región Metropolitana para el medio El Mostrador, quien recogió la iniciativa.

Pato Jergón.

“Entre todos vamos a protegerlo y transformarlo, de ese espacio que dividió por décadas a Santiago, a un punto de encuentro, de integración, de protección y de justicia ambiental y territorial. Es un día muy feliz para la ciudad de Santiago, en el que esperamos que un plazo breve el Ministerio de Medio Ambiente declare humedal urbano al río Mapocho para conservación y disfrute de las futuras generaciones”, agregó.

Tras ser presentada la solicitud, el Ministerio de Medio Ambiente tiene un plazo de 6 meses para pronunciarse acerca de este mismo. En este escenario, la seremi del Medio Ambiente, Sonia Reyes, dijo para El Mostrador que“como Ministerio del Medio Ambiente queremos desde los territorios, construir las acciones y medidas necesarias para mitigar y adaptarnos al cambio climático. Por ello, apoyamos esta declaratoria impulsada por el Gobierno Regional Metropolitano y estos 13 municipios de declarar humedal urbano todo el tramo del río Mapocho, ya que le permitirá tener una protección en toda su extensión, fortaleciendo no solo la biodiversidad de este afluente sino también a los servicios ecosistémicos que presta, además de contar con las herramientas adecuadas para recuperar su valor ecológico y cultural mediante una gestión sustentable que otorgará una mejor calidad de vida a los habitantes de la región».

El Mapocho por un proceso de reconexión

Luego de años en los que existió casi un completo desprecio hacia el río Mapocho, hoy vemos a la Región Metropolitana mucho más conectada con el caudal, gracias sobre todo a las fundaciones que día a día ayudan a que se reduzca la mirada negativa que aún existe sobre el mismo, a las actividades y a los proyectos empujados por el Gobierno.

Con el proyecto Mapocho Pedaleable y Caminable, el cual estaría completado en octubre del 2024, se espera que traiga consigo un aumento de aspectos positivos y una mayor conexión con la naturaleza del río, mejorando la calidad de vida tanto de los vecinos aledaños al caudal como los que no, y derribando el prejuicio de un río sucio.

Finalizando, Joaquín Moure le entrega un mensaje a los santiaguinos y santiaguinas acerca de este caudal: “Bajen al río, conozcan la variedad de tramos que tiene, desde la cordillera, zonas urbanas y zonas rurales, el río tiene mucho que mostrarnos. Y siempre recordar que es un humedal urbano, no el patio de nuestra casa. Debemos cuidarlo y visitarlo respetando los procesos naturales que ocurren en él: Mapocho está vivo”.

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