Critican escasa labor de educación por Plan de Descontaminación Atmosférica de Talca y Maule

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El Plan de Descontaminación Atmosférica, PDA, para Talca y Maule comenzó a ejecutarse el 1 de abril del presente año y estará vigente hasta el 30 de septiembre, durante 10 años. Este programa debiera solucionar un problema histórico, los altos niveles de contaminación por uso masivo de leña, situación que afecta, principalmente, desde el norte de la comuna de Maule hasta el norponiente de la capital regional.

Hasta ahora, se han decretado diversas alertas ambientales y una preemergencia, episodios críticos que regulan los humos visibles que salen desde los cañones durante determinados horarios del día.

En la Región del Maule se ha señalado que el PDA ha significado un retroceso, ya que en los dos años anteriores de alerta sanitaria, cuando se prohibía uso de calefacción a leña derechamente, la mayoría entendió que por salud es necesario cambiar de tipo de calefacción, no por una necesariamente más cara, sino por alternativas más económicas como la parafina, por ejemplo.

El cuestionamiento más recurrente es que es que existen dos fiscalizadores de la Seremi de Salud por episodio crítico, un número muy bajo para provocar un impacto positivo en la población. El mensaje de la autoridad sanitaria es que se trabaja en la educación de la población, más que reprender económicamente a los que la incumplen, tarea cuesta arriba para tan sólo dos funcionarios en terreno ¿Pero, son suficientes estos esfuerzos para que el PDA sea exitoso?

EXPERTAS OPINAN

Marta Fuentealba, doctora en Ciencias Ambientales de la Universidad Católica del Maule, indicó que para que un plan de esta naturaleza sea realmente exitoso, “la clave está en educar a la población, por lo tanto, la promoción de la educación ambiental es fundamental”. Para la experta, las acciones punitivas no garantizan necesariamente el objetivo del plan, pero es claro que si se trabajara más con los residentes sobre “los efectos del material particulado (MP) en las personas y en el ecosistema, fomentaría la formación de conciencia, lo que debería conducir a la adopción de actitudes y acciones sustentables”.

Para Fuentealba es preciso adoptar medidas como el uso de combustibles más limpios, mayor aislación doméstica, además del uso de estufas eficientes. “De aquí surge la importancia del fortalecimiento de la educación ambiental, tanto en la capacitación del profesorado como de los estudiantes”, puntualizó la experta.

Ana María Cabello, académica de la Universidad Autónoma de Chile, especialista en Geografía y Gestión Ambiental fue más allá y deslizó la poca proactividad de las autoridades, desde el intendente como líder en la ejecución del plan, hasta las Seremi de Medio Ambiente, Salud, Educación y servicios como Conaf (Corporación Nacional Forestal), entre otros, ya que se debería potenciar un cambio a nivel cultural en torno a promover el uso eficiente de calefacción y de combustible, pero este trabajo se debe hacer “puerta a puerta y de forma más masiva, no de manera ocasional o en reuniones de 60 personas”.

Agregó la profesional que “el gran problema del plan de descontaminación es que se iban a tener alternativas de combustibles para reducir esta contaminación, pero al final la única que impuso el Gobierno fue que no se quemara leña húmeda, que debía ser seca, pero es crítico igual porque hay gente que tienen encendida la estufa las 24 horas. La gente aún sigue colocándole a las estufas cualquier tipo de madera, de acuerdo a su bolsillo. Se está haciendo recambio de estufas a pellets, pero eso también contamina y no está disponible para el común de las personas”.

Para Cabello, la propuesta apta para la idiosincrasia del Maule es que a la población se le “educara en el uso correcto de la leña, pero además con la posibilidad de usar (eco) filtros. Eso es mucho más económico, más sencillo y práctico de usar y está comprobado que hay una reducción de emisión de contaminantes del 80%. Con los recursos que están gastando en los recambios de estufas, deberían haber implementado el uso masivo de filtros”.

Pero lo fundamental para la experta es que “este plan debe ir acompañado de una gran campaña de educación y difusión, en eso este Gobierno está fallando porque la gente es la que llama todos los días a las radios para preguntar si hay alerta o no. Eso no debe ser así. Lo que está ocurriendo acá es que la capacidad para fiscalizar es mínima, no hay gente y no están destinando recursos en difusión, para información en los barrios, en las villas, no a través de redes sociales”.

Fuente: www.diarioelcentro.cl

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