Coronavirus y la reducción de la huella ecológica

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Wuhan, China.

El coronavirus es un tema que importa, pero lo que los medios apenas cuentan es que las últimas investigaciones de la Universidad de Nueva York constatan una reducción del 50% en la concentración de monóxido de carbono en las ciudades afectadas por el virus.

Mientras los humanos enferman, el medio ambiente se cura

Las pruebas lo demuestran. Imágenes tomadas por satélite reflejan cómo en tan solo un año las emisiones de gas efecto invernadero se han reducido en países muy transitados como China e Italia.

Aunque los escépticos dirán que podría deberse a otros motivos, la realidad es que la caída de las emisiones se acelera conforme más gente se queda en casa.

Lo que supone uno de los mayores problemas en muchos años está suponiendo un margen para que el planeta se recupere de los gases efecto invernadero y del dióxido de nitrógeno.

Solo en China, el parón de la producción y del turismo ha supuesto una disminución de las emisiones de al menos 100 millones de toneladas de CO2. No hace falta ser matemático para intuir que si sumamos la disminución de gases a nivel mundial el resultado es sorprendente.

¿Un beneficio para los humanos?

Aunque muchas personas comienzan a desesperar por el confinamiento, los mensajes en cadena que animan sobre lo maravilloso que será el regreso a las calles llevan más razón de lo que muchos pensarían. La reducción de sustancias contaminantes en el aire en lo que el mundo está libre de la acción humana contribuye a que una vez que seamos “libres” podamos disfrutar de un aire más limpio, con lo que se podrían evitar hasta cinco millones de muertes prematuras anuales.

Más aún, se desacelera el cambio climático, de modo que las temperaturas serán menos extremadas y nuevamente la salud será mejor.

¿Qué ocurrirá cuando el ser humano regrese a su actividad habitual?

La cuestión es que los beneficios y todas esas hipótesis sobre una mejor salud serán sostenibles en la medida en que se contribuya a mantener los efectos.

Después de las crisis se ponen en marcha proyectos de infraestructura y se trata de estimular la economía. Pero el resultado de eso es que conforme sube la bolsa el medio ambiente vuelve a recaer.

El coronavirus a pesar de estar provocando estragos también vino para avisarnos de que es posible revertir la destrucción que comenzamos y que del mismo modo que la inactividad está contribuyendo a la mejora de la Tierra, es nuestra responsabilidad decidir si mantenerla o regresar a la explotación y agotamiento de recursos.

Contribuir con el medio ambiente desde casa

En lo que llega el momento de enfrentarnos a la vuelta a la normalidad, es posible reducir aún más la huella de carbono desde casa.

Iniciativas sencillas pero muy fructíferas ayudan a mejorar las cosas:

  • En lugar de tomar el carro para ir hasta el supermercado pruebe a comprar online. De esta forma se reducen las emisiones y no se expone a agentes infecciosos.
  • Reduzca su consumo de agua utilizando un vaso de agua al cepillarse los dientes, pruebe a ducharse en lugar de bañarse, cierre bien los grifos y reutilice el agua sobrante para regar las plantas.
  • Ahorre energía con luces led, especialmente ahora que al pasar todo el día en casa las luces están prendidas por más tiempo. Aproveche los días soleados para tender la ropa en lugar de usar la secadora y reduzca el uso de dispositivos para mantener charlas con su familia, jugar a juegos de mesa o realizar deporte en casa.
  • Recuerde reciclar. Ahora que pasa más tiempo en casa, la cantidad de residuos aumenta, así que no olvide separar los envases y en caso de tener jardín o huerto urbano, aproveche la materia orgánica para hacer compostaje casero.
  • Aproveche el tiempo libre para ser imaginativo. Pruebe a sumarse al movimiento DIY y reutilice objetos reconvirtiéndolos en otros.

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