INACAP y la formación de capital humano para la transición energética y la sostenibilidad

INACAP ha fortalecido su modelo educativo con un enfoque práctico, territorial y fuertemente vinculado al sector productivo, integrando innovación tecnológica, sostenibilidad y empleabilidad como ejes transversales de la formación.

Viviana Ávalos, directora sectorial académica de Energía y Sostenibilidad de INACAP.

En un escenario marcado por la urgencia climática, la aceleración de la transición energética y la necesidad de contar con capital humano especializado, la formación técnica y profesional en energía y sostenibilidad adquiere un rol estratégico para el desarrollo del país.

En este contexto, INACAP ha fortalecido su modelo educativo con un enfoque práctico, territorial y fuertemente vinculado al sector productivo, integrando innovación tecnológica, sostenibilidad y empleabilidad como ejes transversales de la formación.

En entrevista con Codexverde, Viviana Ávalos, directora sectorial académica de Energía y Sostenibilidad de INACAP, explica que la institución ha fortalecido su modelo formativo a partir de una estrecha vinculación con el sector productivo, la actualización permanente de los planes de estudio y la incorporación de tecnologías emergentes, con el objetivo de responder a los desafíos actuales de la sostenibilidad y la transición energética.

Formación conectada con la industria y los territorios

La vinculación con el sector productivo es uno de los ejes centrales del modelo educativo de INACAP y una herramienta clave para asegurar la pertinencia de la formación técnica y profesional. A través de este vínculo, la institución ajusta sus planes de estudio, anticipa necesidades de capital humano y adapta sus mallas curriculares a un escenario marcado por la sostenibilidad y la transición energética.

“En INACAP, el aprendizaje integrado a contextos reales es uno de los ejes de nuestro modelo educativo. Por eso, nuestros programas de estudio se diseñan y actualizan con retroalimentación directa con el sector productivo, lo que nos permite fortalecer la pertinencia, empleabilidad y adaptar nuestras mallas curriculares con una mirada de futuro”, señala Ávalos.

Este trabajo se articula mediante instancias como los Consejos Empresariales Sectoriales y los Consejos Productivos Regionales, donde se levanta información de primera fuente como forma de anticiparse a las necesidades de sostenibilidad en las industrias.

Junto a la relación con el sector productivo, la formación en las carreras del Área de Medioambiente y Sostenibilidad incorpora un fuerte componente territorial y comunitario. A través de asignaturas como Proyecto Integrado y Proyecto de Título, los estudiantes desarrollan iniciativas reales mediante la estrategia de Aprendizaje Integrado al mundo del Trabajo (API), vinculando teoría y práctica desde etapas tempranas.

Gracias a este enfoque, estudiantes y egresados han liderado iniciativas de educación ambiental y apoyo a pequeñas y medianas empresas. “Gracias a estos proyectos, egresados y estudiantes han liderado iniciativas de educación ambiental y concientización, primero en la comunidad académica y luego extendiéndose a sus regiones, incluyendo apoyo a pequeñas y medianas empresas que buscan avanzar en el cumplimiento de la Ley REP”, señala.

Tecnología, innovación y sostenibilidad aplicada

La incorporación de tecnología se ha consolidado como un habilitador transversal del modelo educativo de INACAP, permitiendo avanzar hacia una formación más aplicada y alineada con las necesidades de industrias cada vez más digitalizadas. Este enfoque busca fortalecer competencias técnicas, pero también capacidades de análisis y gestión de información.

En este contexto, herramientas como SIGEA, ArcGIS y QGIS se han integrado progresivamente en el plan de estudios de las carreras del Área de Medioambiente y Sostenibilidad, especialmente en actividades prácticas y análisis territorial.

Esta formación tecnológica se traduce en un uso concreto en el mundo laboral. “Nuestros estudiantes y egresados aplican estas herramientas para apoyar procesos como levantamiento y análisis de información ambiental, monitoreo de variables, elaboración de mapas temáticos, gestión de datos y soporte a decisiones en terreno”, indica.

A nivel institucional, Viviana señala que se ha “reforzado de manera institucional el enfoque de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS), integrándolos como un marco común para la formación, los proyectos y la vinculación con el entorno”.

Este trabajo se complementa con un proyecto del Fondo de Desarrollo Institucional (FDI) del Ministerio de Educación, orientado a medir el impacto de iniciativas formativas. “Esta iniciativa permitirá identificar y categorizar proyectos institucionales, curriculares y cocurriculares; medir su aporte a la sostenibilidad; y desplegar acciones de difusión y formación para asegurar su uso, poniendo además esta metodología a disposición del subsistema TP”, explica.

Energías renovables, alianzas estratégicas y actualización curricular

La formación en energías renovables y transición energética es uno de los ejes estratégicos de INACAP, particularmente a través de las carreras de Técnico en Energías Renovables e Ingeniería en Energía, caracterizadas por una fuerte vinculación con el sector productivo y un énfasis en el aprendizaje práctico temprano.

En el último tiempo, esta vinculación se ha traducido en alianzas con actores públicos y privados del ecosistema energético. “Entre las nuevas alianzas y colaboraciones destacamos la Asociación Mujeres en Energía (AME), la Agencia de Sostenibilidad Energética (ASE), la Subsecretaría del Medio Ambiente (MMA), Organización Latinoamericana y Caribeña de Energía (OLACDE) y empresas como Midea y Metrogas”, detalla.

A ello se suma el trabajo del Consejo Empresarial Sectorial Energía, integrado por empresas como Statkraft, Sonnedix Chile, Engie Chile, Flux Solar–Copec, HIF Latam y Transelec. “Esta instancia permite levantar necesidades reales de capital humano, identificar tendencias tecnológicas y co-diseñar iniciativas que fortalecen el aprendizaje aplicado”, explica.

Según Ávalo, los planes de estudio de Técnico en Energías Renovables e Ingeniería en Energía se han actualizado para incorporar tecnologías emergentes. “La malla incorpora una asignatura específica de Hidrógeno Verde y competencias en procesos de electrólisis, balances de materia y energía, seguridad de procesos, normativa e integración a sistemas eléctricos e industriales”, señala, agregando que “también se ha profundizado en automatización, medición avanzada, comunicaciones, calidad de energía y operación de generación distribuida”.

Con presencia desde Arica a Punta Arenas y centros de entrenamiento especializados, INACAP ofrece una formación homogénea en calidad educativa. Aunque se trata de una trayectoria reciente, los primeros indicadores muestran una alta valoración del sector productivo. “En la cohorte que realizó su práctica a fines de 2024, el porcentaje de estudiantes que obtuvo evaluaciones de desempeño alto por parte de las empresas donde efectuó su práctica alcanzó un 82%”, destaca Ávalos.

La demanda por capital humano especializado seguirá creciendo en los próximos años. “Según el estudio de fuerza laboral para la transición energética del Ministerio de Energía y el BID, Chile necesitará incorporar entre 12.000 y 27.000 nuevos trabajadores en la próxima década”, advierte. En ese contexto, la formación técnica y profesional aparece como un componente clave para sostener una transición energética con impacto real y proyección de largo plazo. 

Innovación aplicada para los desafíos de la transición energética

Más allá de la actualización curricular y la vinculación con el sector productivo, INACAP ha incorporado la innovación como un eje formativo para enfrentar las barreras que aún persisten en la transición energética, como la expansión de redes, la integración de energías renovables y el desafío de mejorar la eficiencia energética. Estas iniciativas buscan que los estudiantes no sólo comprendan los problemas del sector, sino que participen activamente en el desarrollo de soluciones con impacto real.

Este enfoque se materializa a través de programas que promueven la investigación aplicada, el trabajo interdisciplinario y la colaboración con empresas. “Para impulsar soluciones innovadoras, contamos con programas como Fábrica 4.0, que promueve investigación aplicada y desarrollo experimental en conjunto con empresas, además de Crea Empresas y la Red FAB, que fortalecen la colaboración entre academia y sector productivo”, explica la directora sectorial.

A ello se suma el Desafío Go! Innova, una iniciativa de alcance nacional que impulsa a estudiantes a desarrollar e implementar soluciones a problemáticas actuales del sector, promoviendo creatividad, trabajo en equipo y emprendimiento con impacto.

El aprendizaje práctico también se refuerza a través de instancias competitivas y colaborativas que acercan a los estudiantes a desafíos reales. “Además, reforzamos el aprendizaje práctico a través de iniciativas como las Olimpiadas de Energías Renovables, que permiten a estudiantes enfrentar desafíos reales y trabajar colaborativamente en torno a soluciones para la transición energética”, concluye.

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