Superficie afectada por incendios forestales ha aumentado casi 70% durante esta temporada

Siniestros forestales de Chile son calificados como “incendios de sexta generación” dada su crítica vinculación con el cambio climático.

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Diversas alertas rojas de incendios forestales se han registrado durante los últimos días en el país, coincidiendo con altas temperaturas, algunas de ellas históricas para el mes de diciembre en algunas localidades del centro sur. 

Altas temperaturas, sequedad y fuertes vientos en algunos sectores son factores que incrementan el riesgo de estos siniestros, advierten desde WWF Chile, organización ambiental que manifestó su preocupación por la mayor afectación que han provocado los incendios forestales durante el ciclo 2021-2022 en comparación con el 2020-2021. “Según la información oficial de Conaf, en lo que va de esta temporada se han afectado más de siete mil hectáreas producto de estos siniestros en Chile, superando en un 67% lo registrado en el periodo anterior, cuando se superaron levemente las cuatro mil hectáreas”, explicó Trevor Walter, coordinador del programa Paisajes Terrestres de WWF Chile.

En lo que respecta al número de incendios, la actual temporada se encuentra un 14% bajo la anterior, pero supera en 17% el promedio de los últimos cinco años. Esto es preocupante, porque estos primeros meses demuestran que se va extendiendo la temporada de incendios.

Incendios de sexta generación

Según destaca Walter, la influencia del cambio climático está presente en la mayor afectación provocada por los actuales incendios. Al respecto, indica que un reciente informe sobre Paisajes Cortafuegos publicado por WWF España y WWF Portugal, con foco en el paisaje ibérico, coloca a los incendios de Chile y Portugal en 2017 y los de California, Sudáfrica y Grecia en 2018, como los escasos ejemplos existentes de los llamados “incendios de sexta generación”.

“Este tipo de siniestros, como indica la comunidad científica, se encuentran estrechamente relacionados al cambio climático, implicando modificaciones en las condiciones meteorológicas de las áreas siniestradas y la generación de tormentas de fuego de gran velocidad y voracidad, llegando a consumir más de cuatro mil hectáreas por hora, un aspecto que en Chile alcanzó las ocho mil hectáreas por hora. Esto tiene impactos catastróficos para el paisaje afectado, así como para la economía y la vida de las personas”, señala el experto.

Si bien se reconocen los recientes esfuerzos por incorporar más y mejores cortafuegos en la actividad forestal, como también la práctica de silvicultura preventiva, la forma de abordar este desafío, según enfatiza Trevor Walter, debe ir más allá de las actuales medidas de prevención y combate de los incendios. Así, el énfasis debe estar también en un enfoque de paisaje que diseña una mejor gestión de los territorios y ordenación de los usos del suelo con una estrategia integral que incorpore, por ejemplo, procesos de restauración de bosque nativo a gran escala, para reducir el riesgo de propagación de los incendios.

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