Puchuncaví: denuncian nuevos escurrimientos de Minera Montecarmelo hacia humedal Los Maitenes-Campiche

Vecinos y la Municipalidad de Puchuncaví denunciaron ante la Superintendencia del Medio Ambiente la presencia de espumas, sedimentos y otros materiales tras las lluvias de julio. Advierten que los escurrimientos podrían alcanzar el humedal Los Maitenes-Campiche y piden determinar su origen y composición.

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Puchuncaví arrastra una larga historia de conflictos ambientales asociados a la actividad industrial. Desde mediados del siglo XX, la instalación de industrias mineras, energéticas, químicas y portuarias transformó el territorio. Con el tiempo, Quintero y Puchuncaví se convirtieron en «Zonas de Sacrificio».

Las dos comunas forman parte, junto a Concón, del área regulada por el Plan de Prevención y Descontaminación Atmosférica (PPDA). El Ministerio del Medio Ambiente implementó este instrumento en 2019 y actualmente trabaja en su actualización.

En este contexto, un nuevo episodio vuelve a poner el foco sobre una faena minera ubicada en Los Maitenes. Vecinos y la Municipalidad de Puchuncaví ingresaron antecedentes ante la Superintendencia del Medio Ambiente (SMA) luego de detectar escurrimientos, espumas, sedimentos y otros materiales que, según denuncian, provendrían del sector de las instalaciones de Minera Montecarmelo.

Un conflicto que se arrastra desde 2016

Manuel Vega Puelles, agricultor y habitante de Los Maitenes, presentó una nueva denuncia ante la SMA. El escrito apunta a los escurrimientos y al arrastre de sedimentos y otros materiales desde el sector de las instalaciones de la empresa.

Según la denuncia, las precipitaciones registradas entre el 16 y el 21 de julio provocaron el movimiento de materiales desde las instalaciones del proyecto “Procesamiento de Sales Metálicas”.

La faena se encuentra actualmente en etapa de cierre. Sernageomin aprobó su Plan de Cierre definitivo en enero de 2025. Este procedimiento es distinto de la obligación de reparación ambiental que estableció la justicia por los daños registrados en 2016. Sin embargo, la etapa de cierre también contempla medidas de estabilidad física y control ambiental.

El conflicto con la empresa se remonta a julio de 2016. Ese año, intensas precipitaciones provocaron escurrimientos desde las instalaciones de la faena.

En mayo de 2019, el Segundo Tribunal Ambiental estableció la existencia de daño ambiental en el suelo de una quebrada y en terrenos de agricultores de Los Maitenes. El tribunal vinculó el daño con el escurrimiento de sustancias químicas y metales pesados. También señaló que la faena no contaba con sistemas operativos adecuados para evacuar las aguas lluvia. La sentencia ordenó a Minera Montecarmelo ejecutar un plan de reparación.

La empresa presentó posteriormente una propuesta de reparación. Sin embargo, la SMA la rechazó el 18 de enero de 2022, mediante la Resolución Exenta N.º 70.

“Llevamos años exigiendo soluciones definitivas y viendo cómo los procesos quedan en nada mientras los problemas siguen ahí. Cada vez que llueve fuerte enfrentamos el mismo temor por la contaminación de nuestros suelos, los cursos de agua y el humedal. Necesitamos que la autoridad fiscalice de verdad y que se exijan responsabilidades reales, porque la faena sigue en abandono y sin cumplir con las medidas comprometidas”, manifestó Manuel Vega Puelles, afectado y denunciante del caso.

A más de siete años de la sentencia, los vecinos sostienen que la reparación ambiental sigue pendiente. También advierten sobre nuevos episodios de escurrimiento durante las precipitaciones y sus posibles efectos sobre terrenos agrícolas y áreas de valor ambiental.

Escurrimientos y preocupación por el humedal

La Municipalidad de Puchuncaví también pidió una fiscalización ambiental urgente. El alcalde Marcos Morales envió un oficio a la SMA con los antecedentes recogidos por el municipio.

Según el informe municipal, funcionarios realizaron una inspección técnica el 22 de julio en el sector de la quebrada cercana a las faenas mineras. Durante la visita observaron escurrimientos y acumulaciones de espuma densa a lo largo del cauce.

El municipio advirtió que la quebrada funciona como una vía natural de drenaje y mantiene conectividad hidráulica con el Humedal Los Maitenes-Campiche. Por esta razón, existe preocupación por un eventual arrastre de materiales hacia el ecosistema.

El humedal forma parte del inventario oficial del Ministerio del Medio Ambiente y comprende más de 500 hectáreas en la comuna de Quintero, según la plataforma de biodiversidad del MMA.

Vecinos y municipio entregaron a la SMA registros en video y fotografías. Las imágenes muestran materiales con coloraciones atípicas, sedimentos y presencia de espumas en los cauces naturales. La comunidad pide una evaluación técnica de estos materiales. En particular, busca determinar su composición y origen, además de establecer si generan algún efecto sobre los suelos, los cursos de agua o el humedal.

Una zona bajo vigilancia ambiental

El nuevo episodio ocurre en un territorio que mantiene una alta presión ambiental después de décadas de actividad industrial. Concón, Quintero y Puchuncaví cuentan desde 2019 con un PPDA que establece medidas para reducir las emisiones de las principales fuentes contaminantes de la zona. El MMA inició en 2024 el proceso de revisión y actualización del instrumento.

El plan ha permitido reducir algunos contaminantes atmosféricos. En 2025, el Ministerio reportó una disminución de 95% en las emisiones de dióxido de azufre (SO₂) y de 50% en los compuestos orgánicos volátiles respecto de los niveles considerados al inicio del instrumento.

Pero la situación ambiental de Quintero y Puchuncaví no se limita a la calidad del aire. El territorio también enfrenta problemas relacionados con suelos, aguas, residuos y pasivos ambientales.

En el caso de Minera Montecarmelo, el nuevo episodio vuelve a poner la atención sobre una faena que se encuentra en proceso de cierre. También plantea una pregunta pendiente para los vecinos: qué medidas existen hoy para evitar que nuevos eventos de lluvia generen escurrimientos hacia zonas agrícolas y ecosistemas cercanos.

Mientras la comunidad espera una respuesta de la autoridad, los denunciantes piden determinar qué materiales se desplazaron desde la faena, cuál es su origen y si existe algún riesgo para el entorno.

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