La agricultura es agua: Los desafíos productivos y ecosistémicos de la próxima década

Abordar estas problemáticas es una tarea compleja, que no solo requiere una visión de largo plazo, sino una “bajada” inmediata a tierra, haciendo uso de los instrumentos existentes de gestión pública.

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Durante los últimos 30 años se ha consolidado un modelo productivo agroexportador que, sin duda, ha generado empleos y divisas, pero que no ha sabido conciliar la producción con la protección de nuestros ecosistemas y que, frente a la sequía, se ha visto envuelto en una serie de conflicto socioambientales. El más conocido de todos: Petorca.

Camilo Huneeus, Máster en Gestión Ambiental.

Sin embargo, menos conocidos son otros costos que ha traído este modelo: la pérdida de biodiversidad y diversidad de semillas nativas, la desertificación, la pérdida de conectividad de ecosistemas, la contaminación de acuíferos, la dependencia de mercados internacionales para alimentos clave, el abandono de tradiciones, la parcelación de la tierra, el aumentado riesgo de incendios forestales, la explotación laboral y un largo suma y sigue.

Abordar estas problemáticas es una tarea compleja, que no solo requiere una visión de largo plazo, sino una “bajada” inmediata a tierra, haciendo uso de los instrumentos existentes de gestión pública.

A continuación, presentamos cinco desafíos con dos propuestas para enfrentarlos en el corto plazo. No se trata de grandes reformas o transformaciones, sino cambios a implementar rápidamente que pueden ser de alto impacto.  

  1. Agua:

 Dependiendo de la cuenca, la agricultura consume entre el 70% y el 90% del agua y la desertificación avanza a pasos agigantados hacia el sur.

  1. Reorientación de la Comisión Nacional de Riego: La CNR cuenta con la potestad para diseñar programas de riego con amplio espectro, incluyendo la recarga de acuíferos y protección de cuencas. Si bien se financian proyectos en esta línea, son limitados. El potencial es enorme. Por otro lado, actualmente se discute la prórroga de la ley de riego y una ley de eficiencia hídrica en el senado. Pequeños ajustes a la ley de riego pueden asegurar que no se entreguen más subsidios en zonas de escasez ni a grandes agricultores y que se asegure que el diseño contemple evitar la paradoja de la eficiencia, es decir que no se extraiga más agua de las cuencas de la que ya se extrae.
  2. Reorientación de cultivos de acuerdo a realidad climática: El artículo 2 del DFL294 de 1960 que establece las funciones del Ministerio de Agricultura señala que este podrá: Determinarlas variedades de los vegetales y de las aves que sean más apropiadas para las diferentes regiones del país, con el objeto de propender a la racionalización de la producción agrícola. Utilizando esta facultad es posible generar una política de reconversión de cultivos, apuntando a cultivos aptos la realidad hídrica de cada cuenca. Este trabajo debe por supuesto ser realizado en sintonía con una nueva institucionalidad del agua, en dónde los organismos de cuenca estén al centro.
  • La agricultura familiar campesina:

 Hoy INDAP cuenta con una serie de servicios y programas de apoyo a la AFC y al pequeño agricultor, sin embargo, una serie de barreras -no solo presupuestarias, que han llevado a la AFC a ir en declive en los últimos años.  Existe potencial de intervención directa en:

  1. Ampliar Prodesal: La capacidad de admisión de nuevos usuarios de Prodesal hoy es muy limitada, teniendo las y los campesinas que esperar años en algunas comunas para acceder a este.
  2. Programas de comercialización directa: Hoy una de las principales causas que lleva a que los alimentos de calidad del pequeño campesino no salgan de su predio es la comercialización. Es esencial generar mecanismos, ya sea cooperativas o integración con feriantes y compradores públicos y privados para generar las escalas suficientes. ¿Cómo lograrlo? Ampliando el rol de COTRISA y el programa de pequeños comercializadoras de trigo, más allá de sólo el trigo.
  • Seguridad y soberanía alimentaria:

Asegurar la calidad y cantidad de alimentos de la población, así como de otros servicios básicos es tarea prioritaria de cualquier gobierno. Sin embargo, hoy existen serios problemas en la dieta de las y los chilenos debido a dificultades de acceso a alimentos de calidad, ya sea por precio o por simplemente no contar con dónde comprarlos.

  1. Incentivos para producción y comercialización de productos agrícolas esenciales: A través de INDAP es posible establecer incentivos o subsidios/créditos blandos para la producción de productos esenciales para la alimentación del país, como legumbres y hortalizas y asegurar su llegada a ferias y mercados.
  2. Control de incendios: Los incendios generan pérdida de suelo agrícola año tras año, siento una seria amenaza para la seguridad y futura soberanía alimentaria del país. No basta con comprar aviones, es necesario aumentar la biodiversidad forestal en campos y bosques, generando zonas buffer y manejando el territorio. Además, debemos eliminar todo incentivo perverso, sobre todo limitar la parcelación y limitar el cambio de uso de suelo tras un incendio.   
  • Protección y restauración de ecosistemas

La degradación ecosistémica, la destrucción de los ecosistemas vinculados al agua y la desertificación es de los principales desafíos que enfrentaremos como país. Es una crisis lenta, profunda que pone en riesgo la propia sostenibilidad de nuestras vidas. Para enfrentarlo desde ya podemos:

  1. Reorientar el programa de recuperación de suelos degradados del SAG: Desde el 2010 este programa ha recuperado poco más de 2 millones de hectáreas, siendo necesario recuperar alrededor de 20 millones. Este programa está principalmente orientado a la recuperación a través de aplicación de fertilizantes, sin embargo, existe el potencial de reorientar este programa en conjunto con los programas de riego para recuperar suelos de manera sostenible, sino de apuntar a una infraestructura natural que permita la recarga de nuestros acuíferos, recuperación de riberas de ríos y creación de corredores biológicos.
  2. Control de pesticidas: Recientemente se autorizóen Chile el uso de 99 plaguicidas que se encuentran prohibidos en Europa. Limitar su uso es potestad plena del SAG. No solo es urgente revocar el uso de plaguicidas prohibidos en Europa, sino que es necesario avanzar en programas de mediano plazo para eliminación de otros plaguicidas ya aprobados como el glifosato y reducción de su aplicación en general.
  • Empleos de calidad: 

Para la AFC, la pequeña y mediana agricultura contar con trabajadores calificados para tareas esporádicas, como podas es un desafío dado que el precio pagado a productor es bajo, los costos de producción cada vez más altos y las condiciones laborales son efectivamente más duras que en muchas tareas de la ciudad. Para enfrentar esto es posible:

  1. Programas de capacitación y reconversión laboral: En coordinación con Sercotec y Sence es necesario ampliar la oferta y capacitación técnica de personas interesadas en trabajar en el agro, particularmente para actividades como poda, trasquilado de animales, preparación de suelos, lecherías, etc.
  2. Subsidio al empleo e informalidad: Si bien no resulta sostenible mantener el subsidio al empleo a para toda la población, orientar incentivos que existían previo a la pandemia como el empleo joven hacia el agro puede ser una buena medida para incluso revertir el proceso de envejecimiento de la población rural.  

La agricultura debe recuperar la atención a la Agricultura Familiar Campesina y la pequeña y mediana agricultura, que son quienes nos proveen de la diversidad de hortalizas, legumbres y frutas que comemos todos los días. Sin embargo, también es central reorientar las acciones del gran agro y la gran industria forestal, asegurando que generen empleos de calidad, no continúen secando nuestras cuencas y se re-orienten a formas de producción menos intensas en plaguicidas y que fomenten la protección de suelos y recuperación de la biodiversidad.

El desafío es ahora.

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