En momentos en que Chile avanza en la implementación de políticas como la Ley de Responsabilidad Extendida del Productor (REP) y enfrenta el desafío de acelerar la transición hacia un desarrollo más sostenible, la investigación aplicada se vuelve un aliado clave para generar soluciones que respondan a las necesidades del país. Desde nuevas tecnologías para el tratamiento de contaminantes hasta estrategias para recuperar materiales y valorizar residuos, la innovación busca abrir camino hacia una economía cada vez más circular.
Bajo esta mirada, la Universidad de Las Américas está impulsado el trabajo del Grupo de Investigación en Economía Circular y Tecnologías Ambientales (G-ECTA), orientado a la investigación aplicada, la innovación tecnológica y la formación avanzada. Sus líneas de trabajo abordan desafíos como la remoción de contaminantes, la recuperación de materiales y la valorización energética, bajo los principios de la economía circular y el desarrollo sostenible.
En conversación con Codexverde, Eduardo Villarroel Utreras, director del Grupo de Investigación en Economía Circular y Tecnologías Ambientales (G-ECTA), junto a los investigadores Lorenzo Reyes Bozo, Daniel Durán, Carmen Gloria González, Juan Carlos Vidal y Tanya Neira Peña, abordan las investigaciones que desarrolla el grupo, las oportunidades que identifican para avanzar hacia una economía circular en Chile y la importancia de fortalecer la colaboración entre la academia, el sector productivo, las instituciones públicas y otros actores. Además, plantean cómo los propios campus universitarios podrían transformarse en espacios de experimentación para poner a prueba soluciones ambientales y generar experiencias replicables en otros contextos.
¿Cómo nació el Grupo de Investigación en Economía Circular y Tecnologías Ambientales y qué necesidad buscaba responder dentro del ámbito de la investigación ambiental en Chile?
El Grupo de Investigación en Economía Circular y Tecnologías Ambientales, G-ECTA, nació de una inquietud compartida por académicos de la Universidad de Las Américas: poner el conocimiento al servicio de los principales desafíos ambientales que enfrenta Chile. Entre ellos se encuentran la crisis hídrica, la contaminación del agua, el aire y los suelos, la gestión de residuos, la pérdida de biodiversidad, la transición energética y la necesidad de avanzar hacia procesos productivos con menores emisiones.
Desde un comienzo, buscamos crear un espacio donde la investigación no quedara limitada a las publicaciones científicas, sino que también contribuyera a generar soluciones para la sociedad, las empresas y las instituciones públicas. Esta visión es coherente con los modelos de innovación de quíntuple hélice, que promueven la colaboración entre la academia, el sector productivo, el Estado, la sociedad y el medio ambiente. Junto con ello, queremos que la investigación tenga un impacto directo en la formación de nuestros estudiantes, permitiéndoles participar en proyectos aplicados, enfrentar problemas reales y colaborar con actores del entorno.
El grupo trabaja en áreas como la remoción de contaminantes, la recuperación de materiales y la valorización energética. ¿Qué proyecto de investigación destacaría por su aporte a la economía circular y qué resultados ha permitido obtener hasta ahora?
Una de las líneas que mejor representa el enfoque del grupo es la investigación sobre contaminantes emergentes presentes en el agua, desarrollada mediante proyectos financiados por instrumentos competitivos, como Fondecyt. Estos estudios buscan evaluar alternativas que permitan detectar, separar o remover sustancias que los sistemas convencionales de tratamiento no siempre logran eliminar completamente, entre ellas residuos farmacéuticos y otros compuestos que pueden afectar los ecosistemas y la salud de las personas.
Hasta ahora, esta línea ha permitido consolidar capacidades de investigación, integrar conocimientos provenientes de la ingeniería, las ciencias químicas, la computación y el análisis de datos. También ha facilitado la generación de redes y colaboraciones con instituciones públicas, empresas y otras unidades académicas. Más que presentar una solución tecnológica cerrada, el principal avance ha sido construir una base científica y multidisciplinaria desde la cual desarrollar tecnologías de tratamiento y recuperación más eficientes. Esta experiencia se complementa con otras capacidades del grupo, como la revalorización de residuos mediante estrategias de ecología industrial, el desarrollo de materiales adsorbentes de bajo costo, la valorización de metales y la aplicación de la economía circular a la electromovilidad.
Investigación aplicada y colaboración para abordar desafíos ambientales
Chile genera cerca de 19,6 millones de toneladas de residuos al año, según el Ministerio del Medio Ambiente, una cifra que da cuenta de los desafíos que enfrenta el país en materia de contaminación, gestión de residuos y uso eficiente de los recursos. En este contexto, el G-ECTA apuesta por integrar distintas disciplinas y fortalecer la colaboración entre la academia y otros actores para desarrollar soluciones basadas en evidencia.
La economía circular requiere integrar conocimientos provenientes de la ingeniería, las ciencias ambientales, la economía, el diseño y otras disciplinas. ¿Cómo proyectan el trabajo interdisciplinario del grupo con otras facultades, carreras y unidades de investigación de UDLA?
Los desafíos de la sostenibilidad son cada vez más complejos y no pueden abordarse desde una sola disciplina. Problemas como el cambio climático, la contaminación, la gestión integral de residuos o la eficiencia en el uso de los recursos requieren integrar conocimientos técnicos, ambientales, económicos, sociales y sanitarios. Por ello, proyectamos la conformación de equipos capaces de analizar un problema desde diferentes perspectivas y de avanzar desde su diagnóstico hasta el diseño, evaluación e implementación de soluciones.
Esta colaboración puede materializarse mediante proyectos compartidos, trabajos de título, actividades docentes, fondos de investigación y experiencias que integren distintas carreras y facultades. Ya existen iniciativas que combinan ámbitos como gastronomía, robótica y adquisición de datos, demostrando que la interdisciplinariedad puede aplicarse a problemas concretos. De igual manera, la computación, la inteligencia artificial y el análisis de datos pueden apoyar el monitoreo de consumos, residuos y procesos ambientales, mientras que las ciencias biomédicas y de la salud permiten estudiar cómo la contaminación afecta el bienestar de las personas. Esta forma de trabajo fortalece la investigación, enriquece la formación estudiantil y facilita una toma de decisiones basada en evidencia.

Chile enfrenta desafíos como la generación de residuos, la contaminación y el uso eficiente de los recursos. Desde la experiencia del grupo, ¿en qué ámbitos cree que la investigación en economía circular y tecnologías ambientales puede aportar con soluciones concretas en los próximos años?
Uno de los principales ámbitos de contribución será la implementación de la Ley REP y el cumplimiento de las metas de recolección y valorización de los productos prioritarios. Esto requerirá nuevas tecnologías, sistemas de trazabilidad, modelos de gestión y procesos que permitan recuperar materiales y reincorporarlos a las cadenas productivas. Los textiles fueron declarados oficialmente como producto prioritario en 2025, sumándose a las áreas en las que Chile deberá desarrollar capacidades de recuperación, reciclaje, valorización y diseño circular.
También existen oportunidades relevantes en la gestión de residuos orgánicos, la recuperación de materiales provenientes de actividades industriales, la economía circular aplicada a baterías y electromovilidad, la eficiencia energética y el tratamiento de aguas contaminadas. En el ámbito de las tecnologías ambientales, será fundamental avanzar en soluciones capaces de prevenir, detectar, reducir y remediar la contaminación del agua, el aire y los suelos. La investigación aplicada puede contribuir a responder estos desafíos mediante la colaboración entre la academia, el sector público, la industria y las comunidades, procurando que las soluciones sean técnicamente viables y pertinentes para las realidades territoriales del país.
Campus universitarios como “laboratorios vivos”
Desde la universidad plantean que los propios campus pueden convertirse en espacios de experimentación, donde estudiantes y académicos pongan a prueba soluciones ambientales y evalúen su impacto antes de replicarlas en otros contextos.
¿Podrían los campus de UDLA convertirse en espacios de experimentación o “laboratorios vivos” para probar soluciones relacionadas con gestión de residuos, recuperación de materiales, eficiencia en el uso de recursos o valorización energética?
Sin duda. Las universidades deben ser más que espacios donde se transmite y genera conocimiento; también pueden convertirse en lugares donde ese conocimiento se pone a prueba. Los campus ofrecen una oportunidad para implementar proyectos piloto, evaluar tecnologías, medir sus resultados y corregirlas antes de aplicarlas en otros contextos. Esto permitiría desarrollar experiencias en gestión y trazabilidad de residuos, recuperación de materiales, eficiencia hídrica y energética, medición de la huella de carbono, movilidad sostenible, infraestructura y áreas verdes, compras responsables y alimentación sostenible.
Nuestra visión es avanzar hacia campus que funcionen como verdaderos laboratorios vivos, donde estudiantes, académicos y equipos profesionales trabajen de manera conjunta. Las herramientas digitales podrían permitir que los estudiantes recopilen datos, analicen indicadores y evalúen los efectos ambientales, educativos y sociales de cada intervención. De esta manera, la universidad no solo enseñaría sostenibilidad, sino que también la practicaría, mediría y demostraría mediante acciones concretas. Estas experiencias podrían convertirse posteriormente en modelos replicables en empresas, instituciones públicas y comunidades.
Mirando hacia el futuro, ¿cuáles son las principales metas del grupo y qué impacto esperan generar en el desarrollo sostenible del país?
Nuestra principal meta es consolidar un grupo de investigación que trabaje estrechamente con la industria, las instituciones públicas, las comunidades y otros actores de la sociedad. Buscamos desarrollar proyectos que respondan a desafíos ambientales y productivos concretos, fortalezcan la generación de conocimiento, impulsen nuevas tecnologías y contribuyan a la toma de decisiones basada en evidencia. Queremos que la investigación tenga un impacto real, contribuyendo tanto a la generación de conocimiento como a la toma de decisiones y al desarrollo de nuevas tecnologías.
Este propósito se encuentra en línea con el énfasis de la Facultad de Ingeniería y Negocios en la investigación aplicada y la vinculación con el medio. Al mismo tiempo, aspiramos a que la sostenibilidad sea un sello transversal en la formación de nuestros estudiantes y en el desarrollo de nuestros académicos. Esperamos formar profesionales con competencias técnicas y capacidad para trabajar de manera interdisciplinaria, liderar procesos de innovación e impulsar soluciones que generen valor para las organizaciones, las comunidades y el país.





