
En la actualidad, cuando las personas consumen medicamentos, los residuos de estos compuestos terminan llegando a las aguas. Sin embargo, las plantas de tratamiento convencionales no están diseñadas para eliminar los llamados contaminantes farmacéuticos emergentes, por lo que estas moléculas persisten en el medio ambiente, donde pueden resultar tóxicas tanto para los seres humanos como para los ecosistemas.
En este contexto, académicos de la Universidad de Las Américas (UDLA) analizaron estudios desarrollados entre 2021 y 2025 y concluyeron que los líquidos iónicos tienen la capacidad de capturar y extraer selectivamente estos fármacos del agua, y que algunos de ellos presentan, además, propiedades ecológicas prometedoras.
En términos sencillos, se puede definir a los líquidos iónicos como sales fundidas, como la sal de mesa, que se mantienen en estado líquido a temperaturas inferiores a 100°C, con propiedades físico-químicas únicas, según explican publicaciones especializadas. Entre sus aplicaciones está la llamada química verde, donde son empleados como reemplazantes ecológicos de los solventes orgánicos volátiles en reacciones químicas y procesos industriales.
“Actualmente, los líquidos iónicos más estudiados son aquellos que han demostrado una alta capacidad para remover contaminantes del agua. Al mismo tiempo, han surgido nuevas alternativas que destacan por ser más sostenibles y biocompatibles, además de versione diseñadas para capturar compuestos específicos de manera más eficiente”, explicó el Lorenzo Reyes Bozo, decano de la Facultad de Ingeniería y Negocios de UDLA, quien lideró el trabajo “Líquidos iónicos para la eliminación de contaminantes farmacéuticos emergentes: una revisión sistemática de estrategias de extracción y purificación”.
El Dr. Reyes puntualizó que el estudio concluye que “a pesar de estos avances, persisten desafíos relacionados con la toxicidad, el costo y la escalabilidad” y que, en general, “los líquidos iónicos demuestran un fuerte potencial para la gestión sostenible de contaminantes farmacéuticos, con oportunidades para diseños específicos según la tarea y alineados con los principios de la química verde”.
La investigación contó también con la participación de los académicos Eduardo Villarroel, director del Grupo de Investigación en Economía Circular y Tecnologías Ambientales; Juan Carlos Vidal, de la Facultad de Ingeniería y Negocios de UDLA; Eduardo Vyhmeister, de la University College Cork, Irlanda; René Cabezas, del Departamento de Química Ambiental, Facultad de Ciencias, U. Católica de la Santísima Concepción; y Esteban Quijada, del Departamento de Ingeniería Química y Bioprocesos, U. de Santiago.
Metodología de la investigación
Los autores indican que la presencia de compuestos farmacéuticos y disruptores endocrinos constituye una creciente preocupación global por su persistencia, toxicidad y limitada eliminación en los sistemas convencionales de tratamiento de aguas residuales. En dicho escenario, expresan, “los líquidos iónicos han surgido como solventes versátiles y medios funcionales con el potencial de superar estas limitaciones”.
En total, el estudio incluyó la revisión de 75 artículos científicos, publicados en los últimos 5 años, claves para entender el tema hoy. Dicha labor tuvo el objetivo de “proporcionar una visión general del estado del arte respecto al uso de líquidos iónicos para purificar, extraer o facilitar la eliminación de componentes farmacológicos desde diversos medios”. Se analizaron sistemáticamente los avances en las aplicaciones de líquidos iónicos, clasificándolos según familias estructurales; según grupos farmacéuticos (antibióticos, antiinflamatorios no esteroides, hormonas, fármacos del sistema nervioso central y cardiovasculares, agentes anticancerígenos y otros compuestos bioactivos); y según procesos de purificación (extracción, absorción, permeación, separación y otras aplicaciones).
En las observaciones generales sobre las familias de líquidos iónicos, el estudio menciona a los basados en imidazolio como los más utilizados en el conjunto de datos, apareciendo en más de la mitad de los artículos, y que su prevalencia se atribuye a su alta disponibilidad y versatilidad, entre otros factores. Respecto de los líquidos iónicos basados en colinio, Eduardo Villarroel, señala que “fueron destacados consistentemente por su biocompatibilidad y carácter verde” y que “se utilizaron principalmente en Sistemas Acuosos de Dos Fases para antibióticos como amoxicilina y en sistemas de purificación de proteínas”. Se agrega que “los líquidos iónicos de aminoácidos de colinio también se integraron en procesos de valorización de biomasa y extracción de polifenoles de cáscaras de castaña”.
Clasificación de fármacos evaluados
Entre los distintos contaminantes farmacéuticos analizados, los antibióticos concentraron gran parte de las investigaciones. Los resultados muestran que los líquidos iónicos pueden adaptarse a la eliminación de diferentes tipos de medicamentos presentes en el agua, ofreciendo nuevas alternativas para mejorar los procesos de tratamiento y descontaminación.
La investigación menciona una larga lista de medicamentos investigados, tales como los antiinflamatorios no esteroides, el ibuprofeno, naproxeno, ácido salicílico, ketoprofeno y flurbiprofeno. Hormonas esteroides y disruptores endocrinos, incluido el bisfenol A. La lista incluye fármacos del Sistema Nervioso Central, representados por antidepresivos como fluoxetina y paroxetina, o antisicóticos como clorpromazina. En cuanto a los fármacos cardiovasculares, el trabajo sostiene que “incluyeron una amplia variedad de B-bloqueadores, donde atenolol, propranolol, metoprolol y bisprolol; los cuales fueron efectivamente separados usando técnicas basadas en líquidos iónicos”.
“En general, los resultados confirman que los líquidos iónicos están siendo aplicados cada vez más en diversas estrategias de purificación para gestionar distintos tipos de contaminantes emergentes”, finaliza el investigador Eduardo Villarroel.




