Expertos analizan el futuro de la acústica arquitectónica en seminario de UDLA y Codexverde.

"Acústica Arquitectónica en Chile: Normativa, Innovación y Desafíos para la Edificación" fue el título del séptimo seminario que realizaron Codexverde y la Facultad de Ingeniería y Negocios de la Universidad de las Américas (UDLA) en el marco de la conmemoración del Día Internacional de la Conciencia sobre el Ruido.

«Acústica Arquitectónica en Chile: Normativa, Innovación y Desafíos para la Edificación» fue el título del séptimo seminario que realizaron Codexverde y la Facultad de Ingeniería y Negocios de la Universidad de las Américas (UDLA) en el marco de la conmemoración del Día Internacional de la Conciencia sobre el Ruido.

Durante la instancia, se analizaron los principales desafíos de la acústica arquitectónica en Chile, abordando desde las brechas normativas actuales hasta la innovación aplicada en soluciones para la edificación. Asimismo, el seminario permitió revisar experiencias internacionales y diversas herramientas tecnológicas orientadas a mejorar los estándares de habitabilidad, poniendo un énfasis especial en mitigar el impacto del ruido en la calidad de vida y el desarrollo urbano y constructivo del país. 

La jornada, moderada por Carolina Llancavil, jefa de proyectos de Codexverde, buscó visibilizar cómo el diseño de los espacios que habitamos influye directamente en la salud física y mental de las personas.

Carmen Gloria González, directora de la Escuela de Biotecnología y Medio Ambiente de la UDLA, dio el puntapié inicial enfatizando que la acústica no debe verse como un trámite administrativo. «No se trata solo de cumplir normativas, sino de incorporar el confort acústico como un criterio de diseño, entendiendo que los espacios que habitamos influyen directamente en nuestra salud física y mental», señaló.

La brecha entre el papel y la realidad

La primera exposición estuvo a cargo de Xavier Irazoqui, profesional de la Sección de Habitabilidad y Eficiencia Energética de la División Técnica de Estudio y Fomento Habitacional (Ditec) del Ministerio de Vivienda y Urbanismo (Minvu), quien planteó una interrogante: “¿El cumplimiento normativo hoy día asegura confort acústico? Yo les digo que no, pero hay una salida respecto a esto”.

Irazoqui explicó que la vivienda debe garantizar condiciones ambientales para el desarrollo de actividades en situación de bienestar. Según el experto, “el confort acústico se alcanza cuando el nivel de ruido presente no afecta al desarrollo normal de la actividad de las personas, ni provoca alteraciones al descanso, ni a la comunicación, ni tampoco a la salud”.

En un repaso por el marco legal, destacó pilares como la Ley General de Urbanismo y Construcciones, el Decreto 14 y la Ley de Copropiedad, que ahora permite limitar ruidos molestos. También resaltó el artículo 4.1.6 de la OGUC, el estándar más usado para regular divisiones entre viviendas, y el 4.1.2 sobre ruido de instalaciones y ascensores. 

Sin embargo, advirtió que la normativa chilena actual mezcla exigencias cualitativas con cuantitativas, lo que genera incertidumbre en el resultado final. “Eso ya nos predispone un poco a qué podemos esperar de la reglamentación chilena (…) esto no necesariamente ayuda a una buena expectativa de los usuarios respecto de qué esperar, cuándo sentirse a gusto o sentirse molesto”, precisó.

A esto se suma que el sistema es mayoritariamente prescriptivo, es decir, se basa en seguir una «receta». “Hoy día yo entrego la documentación en la dirección de obra y con eso ya cumplí el requerimiento acústico. El foco de esta revisión hoy día es caminar hacia requisitos prestacionales que sean verificables in situ”, señaló el ingeniero civil acústico de la Universidad Austral de Chile  sobre la falta de mediciones en terreno.

El expositor reveló que “la mitad de las denuncias realizadas a la Superintendencia del Medio Ambiente hoy día son por ruido”, advirtiendo que el cumplimiento de la norma no elimina la posibilidad de molestias que terminen en condenas judiciales contra inmobiliarias por defectos constructivos.

Respecto al contexto global, el funcionario fue autocrítico: aunque Chile y Brasil lideran en la región, el país está lejos de los estándares europeos. Por ello, informó que el Minvu trabaja en actualizar la norma NCh 352 Parte 1 para exigir estándares verificables. “El foco de esta revisión es caminar hacia requisitos prestacionales que sean verificables in situ”, aseguró. 

Otra gran apuesta es la Clasificación Acústica de Viviendas (NCh 352 Parte 2). Este sistema voluntario busca que el usuario pueda diferenciar una propiedad de otra mediante indicadores simples, evaluando no solo el ruido exterior, sino también el de instalaciones y la privacidad interna entre habitaciones de un mismo grupo familiar.

Es importante reconocer las condiciones acústicas de la vivienda como un componente más de la calidad de vida, no solamente la localización o la superficie, el metraje, la orientación, la cercanía a servicios, sino que también es el derecho a descansar, es un componente que define calidad de vida”, finalizó, instando a dar el salto hacia una cultura de desempeño real.

El ruido como una amenaza invisible

Posteriormente, fue el turno de Ximena Alarcón, ingeniera acústica de la Universidad Austral y especialista de INERCO Chile, quien abordó el impacto del ruido sobre la salud y el rol que tiene la acústica arquitectónica en su mitigación. 

Alarcón señaló que el ruido es el segundo contaminante ambiental más nocivo, solo superado por la contaminación atmosférica: “Organizaciones reconocidas internacionalmente coinciden en que el ruido es un problema de salud pública, un contaminante como cualquier otro. Es el segundo contaminante a nivel ambiental, comparable con la contaminación por material particulado o dióxido de nitrógeno”, sentenció.

Al profundizar en los efectos fisiológicos, detalló cómo el cuerpo humano reacciona a estímulos sonoros incluso durante el sueño, lo que impide un descanso reparador y deriva en patologías graves. “Sobre los 55 decibeles en la noche ya se reportan molestias importantes y trastornos del sueño. Existe evidencia sólida de que esto aumenta el riesgo de generar enfermedades cardiovasculares; el cuerpo sigue respondiendo a estos estímulos aun así esté dormido”, advirtió, vinculando esta exposición con el aumento de la frecuencia cardíaca y los niveles de cortisol.

En este contexto, la especialista subrayó que el problema no se limita al hogar, sino que también se extiende a los espacios educativos. Destacó que el diseño acústico es una herramienta de equidad en el aprendizaje, especialmente para los niños, quienes pierden capacidad de concentración y memoria en aulas con altos niveles de reverberación. En este sentido, señaló que muchas veces el fracaso en la comunicación dentro de una sala de clases no se debe a los alumnos, sino a la precariedad de los materiales y a un diseño que no considera la inteligibilidad del mensaje.

Esa falta de confort en los espacios públicos y privados ha generado un malestar social que ya se refleja en las estadísticas nacionales. Un dato revelador compartido por la ingeniera fue el aumento de la conflictividad en el país: “Según los datos en este primer trimestre de 2026, ha habido un aumento bastante significativo en las denuncias respecto al mismo periodo del 2025; esto ha aumentado un 24% en las denuncias de la Superintendencia del Medio Ambiente”, siendo esta cifra un indicador de que la ciudadanía ha perdido la tolerancia al ruido y es más consciente de cómo este afecta su cotidianidad.

Frente a este escenario, Alarcón explicó que la acústica arquitectónica cumple un rol fundamental en la mitigación de estos impactos, diferenciando entre el aislamiento y el acondicionamiento acústico. Más allá de las soluciones tecnológicas, destacó la importancia de la distribución estratégica de los recintos. 

“También hay medidas que quizás van más allá de la acústica arquitectónica que tiene que ver con la distribución de los espacios, como pensarlos de una manera más estratégica, de no colocar, por ejemplo, lugares sensibles como la habitación cerca de las calles que sean más concurridas”, sugirió como una forma de alejarse de fuentes constantes que no se pueden manejar.

Finalmente, la ingeniera de INERCO hizo un llamado a no normalizar el ruido molesto y a considerar estas soluciones de manera temprana para evitar consecuencias en la salud. Su cierre fue una reflexión sobre cómo la atención a estos detalles puede transformar la cotidianidad. “¿Cómo sería nuestra vida si finalmente tomásemos atención de esas cosas y tomásemos acciones para poder mejorar nuestro día a día? El diseño acústico-arquitectónico nos ayudará a prever estos efectos ojalá desde el inicio de cualquier proyecto”, concluyó.

Metamateriales y control activo del ruido

Para entregar una perspectiva internacional sobre el tema, Emilio del Saz, director de la División Acústica de INERCO España, presentó las tecnologías que están transformando el sector. Entre las innovaciones más destacadas, mencionó los metamateriales acústicos, los cuales trabajan con conceptos de física diferentes a los tradicionales. 

Según el ingeniero técnico en telecomunicaciones, imagen y sonido de la Universidad Politécnica de Madrid estos materiales permitirán que, por ejemplo, en un auditorio, un pilar pueda aparecer “transparente al sonido, como si no estuviese acústicamente hablando”, ofreciendo “mejores aislamientos acústicos, absorciones acústicas más selectivas en banda ancha, una mejora en el control de vibraciones, y también direccionalidad y el guiado del sonido, de forma que podamos distribuir el sonido de una forma mucho más uniforme y mucho más difusa”.

Del Saz también resaltó la técnica de la auralización sonora, una herramienta que permite escuchar un espacio antes de que sea construido. Comparó esta tecnología con un render arquitectónico, pero enfocado en la imagen sonora: “Nos va a permitir, mucho antes de que esté construido, tener una imagen sonora del espacio, ya sea de la acústica interior o del nivel de ruido que va a haber en un punto determinado dentro de la futura implantación de una promoción de viviendas”.

En cuanto al control del ruido, el experto se refirió a los sistemas activos que generan una señal en contrafase para producir una cancelación, comentando que esta tecnología, ya usada en auriculares, se expandirá a pantallas acústicas y zonas de silencio en espacios públicos como aeropuertos. “Básicamente, con esa tecnología, una vez que vaya evolucionando poco a poco la integración, los costes y la rapidez del procesado, nos va a generar ciudades mucho más silenciosas”.

Otro punto relevante de su presentación fue la transición hacia una acústica sostenible, mediante el uso de fibras naturales, materiales reciclados o biomasa. El ingeniero español señaló que existe una renovación de los materiales para alejarse de los tradicionales que podían generar alergias o contaminar, destacando incluso innovaciones basadas en el musgo. Para Del Saz, el enfoque actual debe ser no solo diseñar para reducir el ruido, sino construir un futuro mejor y más sostenible.

Sin embargo, el especialista advirtió que uno de los grandes desafíos es la falta de consideración de la acústica en sectores como el sanitario, oficinas o centros educativos, donde muchas veces se solicita ayuda técnica sólo cuando el problema ya existe: “Normalmente recibimos la necesidad cuando ya está todo acabado, cuando está todo ejecutado y cuando ya se va a parchear, se va a remendar. Entonces, es muy importante que la acústica esté integrada desde el inicio”, enfatizó.

Finalmente, Del Saz hizo hincapié en que un buen diseño en el papel no garantiza el éxito si no existe una supervisión en terreno, siendo importante transitar hacia un modelo donde los criterios se certifiquen tras la entrega: “Bien diseñado, bien ejecutado, bien supervisado, para la calidad y el cumplimiento”.

Arquitectura vs. técnica 

Para cerrar el seminario, el equipo de la oficina de arquitectos Whale, integrado por Luca Montanarella, Branko Pavlović y Rodrigo Flores, ofreció una reflexión que vinculó la raíz de la arquitectura con la experiencia sensorial del sonido, planteando que esta relación comienza mucho antes de lo que solemos imaginar.

Luca Montanarella, arquitecto de la Pontificia Universidad Católica de Chile y el Politécnico de Milán, abrió la presentación definiendo al arquitecto como un profesional que habita un lugar intermedio, no tan técnico como el ingeniero, pero encargado de dar forma a los espacios.

Según Montanarella, la relación entre el cuerpo arquitectónico y el sonido es algo continuo y simultáneo: “La respuesta hunde en las raíces mismas de la arquitectura, si la entendemos como la disciplina que responde a la necesidad del hombre de habitar al mundo y desarrollar formas espaciales que sean capaces de albergar nuestros actos”.

Por su parte, Branko Pavlović, arquitecto de la Pontificia Universidad Católica de Chile y licenciado en composición musical, propuso una mirada sobre el origen de la percepción espacial, situando el vientre materno como nuestra primera experiencia acústica. Bajo esta premisa, sostuvo que la arquitectura es, ante todo, una decisión sonora previa a la técnica. “La arquitectura, antes de cualquier material, antes de cualquier solución técnica, antes de cualquier cosa o disciplina posterior, es ya una decisión acústica”, afirmó, ejemplificando cómo la altura de una catedral o los materiales livianos de la tradición japonesa no solo son decisiones estéticas, sino formas de construir el tiempo y la intimidad del sonido.

Para ilustrarlo, comparó espacios históricos opuestos: en las catedrales, señaló que la piedra no es solo un tema estructural, sino una superficie que refleja y donde “la altura no es sólo representación, sino que es una forma de construir duración”. En contraposición, mencionó la tradición oriental, donde el uso de madera y papel hace que el sonido no se expanda, sino que se contenga y se vuelva más íntimo. “Entonces más que hablar de una buena o mala acústica, lo que aparece es otra cosa, aparecen distintas formas de relación entre el sonido, el espacio y el habitar desde el cuerpo humano”, explicó. 

Pavlović enfatizó que, si bien la técnica es fundamental para optimizar el habitar contemporáneo, la arquitectura habita una capa anterior. Las decisiones como la proporción, altura, fragmentación o continuidad ya definen cómo va a sonar un lugar antes de aplicar cualquier tratamiento específico. 

“Dicho de otra forma, la técnica corrige y la arquitectura decide un paso previo. Si entendemos la acústica, no como un problema que aparece al final, sino como una dimensión presente desde el inicio, cambia la manera en que se integran las distintas disciplinas, y deja de ser una relación de corrección y se transforma en una relación más bien de codiseño”, expone.

Finalmente, Rodrigo Flores, arquitecto de la Universidad Diego Portales y magíster en Ingeniería de la Construcción por la Pontificia Universidad Católica de Valparaíso, aterrizó estas nociones al ejercicio profesional actual, señalando que el rol del arquitecto es generar el «sostén» para que las distintas especialidades dialoguen. Flores explicó la idea errónea que se tiene del arquitecto como alguien que trabaja solo, sino que es alguien que debe trabajar en conjunto y en constante diálogo con diversas profesiones. “Nuestra misión con el sonido es ser el instrumento y el contenedor que dignifique ambos territorios: lo construido y lo por construir”, concluyó, subrayando que este enfoque permite humanizar los espacios y conectar con el silencio. 

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