Alertan sobre posibles impactos ambientales del hidrógeno verde en Magallanes

Científicos, conservacionistas y comunidad local publicaron carta en la prestigiosa revista Science.

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Los informes del Panel Intergubernamental del Cambio Climático (IPCC) dan cuenta del complejo escenario que estamos experimentando como sociedad global, producto del cambio climático. Lo que hace unos años parecía lejano, hoy lo estamos viviendo en nuestro quehacer diario. Impactos como sequías prolongadas, veranos más largos e inviernos más cortos son cada vez más evidentes. En este escenario, la descarbonización de nuestra matriz energética se hace cada vez más urgente. Alternativas como el hidrógeno verde parecieran ser una excelente idea para reducir emisiones y enfrentar el cambio climático.

El hidrógeno verde, es la obtención de hidrógeno para la generación de energía en base al uso de energías renovables. Se genera a través de la electrólisis del agua que permite la descomposición de las moléculas de agua (H2O) en oxígeno (O2) e hidrógeno (H2). Históricamente el hidrógeno se ha obtenido mediante el uso de combustibles fósiles (denominado como hidrógeno gris). La alternativa “verde” es el uso de energía solar o eólica para su obtención. Actualmente, la industria del hidrógeno verde representa menos del 1% de la energía mundial, pero se proyecta como la industria energética con mayor crecimiento ante la necesidad de la descarbonización.

A fines de 2021 el exministro de Energía y Minería, Juan Carlos Jobet, presentó un megaproyecto de hidrógeno verde en la Región de Magallanes. En este se plantea la meta de generación de 25 GW de hidrógeno verde para el 2030, lo que convertiría a Chile en uno de los principales exportadores de esta energía en el mundo. Todo lo anterior aparece resumido en la “Estrategia Nacional de Hidrógeno Verde”. Para llegar a esa producción se requerirá una cantidad significativa de aerogeneradores, los que dependiendo del área donde se instalen podrían generar impactos sobre la biodiversidad y el paisaje. Esto es lo que releva un grupo de científicos, conservacionistas y representantes de la comunidad local a través de una carta recientemente publicada en la prestigiosa revista Science, donde alertan del riesgo de impactos potenciales a las 40 a 60 especies de aves migratorias que visitan año tras año la Región de Magallanes. La carta está firmada por el Dr. Heraldo V. Norambuena (Centro Bahía Lomas, UST), el Dr. Fabio Labra (Centro de Investigación e Innovación para el Cambio Climático, UST), Ricardo Matus (Centro de Rehabilitación de Aves Leñadura), Humberto Gomez (Agrupación Ecológica Patagónica), Diego Luna Quevedo (RHRAP/Manomet Inc.) y la Dra. Carmen Espoz (Facultad de Ciencias, Universidad Santo Tomás).

En base a información del proyecto piloto de hidrógeno verde que se desarrolla en Cabo Negro (Magallanes), y usando como referencia la tasa de colisiones de aves en otros proyectos eólicos en funcionamiento en Chile central, los investigadores estimaron que entre 1.740 a 5.220 aves podrían colisionar cada año con los 2.900 aerogeneradores que se requieren instalar para producir la energía necesaria para la generación de hidrógeno verde. Los expertos señalan que “esta cifra incluso podría ser mayor, dado que en la zona hay aves acuáticas y playeras que realizan migraciones en bandadas numerosas, y muchas de ellas cruzan a lo largo y ancho la pampa patagónica tal es el caso del canquén colorado y el Chorlo de Magallanes, ambas especies en Peligro de Extinción según el Reglamento para la Clasificación de Especies Silvestres del Ministerio de Medio Ambiente”.

Los firmantes de la carta solicitan que estos proyectos sean sometidos a evaluación de impacto ambiental a través de procesos rigurosos y de alto estándar técnico, donde se considere de manera específica la mejor información disponible sobre las aves en la Región. “Es necesario que se apliquen los principios preventivo y precautorio de la evaluación ambiental en su máxima expresión”, señalaron. En particular un proceso que considere los impactos que un proyecto de esta envergadura podría tener sobre las aves migratorias que llegan a la Región de Magallanes.

Los autores además destacan que “existen proyectos emblemáticos de conservación como el desarrollado en el Santuario de la Naturaleza de Bahía Lomas (reconocido además como “sitio Ramsar” y “sitio RHRAP”), que se podrían ver afectados por la instalación masiva de aerogeneradores. Bahía Lomas es el sitio de invernada más importante de toda Sudamérica para el Playero ártico (Calidris canutus rufa) catalogado como especie ‘en peligro’ en Estados Unidos, Canadá, Brasil, Chile, Argentina y Uruguay. La subespecie rufa de Calidris canutus ha sido incluida en el Apéndice I de la Convención sobre la Conservación de las Especies Migratorias de Animales Silvestres (CMS), de la cual Chile es parte contratante”.

Si bien a la fecha los proyectos de generación eólica que requiere esta estrategia no entran aun formalmente al Sistema de Evaluación de Impacto Ambiental (SEIA), se está generando especulación en el mundo de las propiedades ganaderas, con el fin de arrendar estancias o porciones de estas, para la instalación de aerogeneradores. Esto podría tener incluso impactos a nivel cultural, con un fuerte recambio de la actividad ganadera por una de producción eólica, que impactará además en el paisaje patagónico al cual estamos acostumbrados. Como se señala al final de la carta publicada en Science, el desarrollo de un proyecto de hidrógeno verde de esta envergadura (25GW) y con un incremento de 320% de la energía eólica instalada en Chile, pero concentrada en una sola región, podrían convertir una iniciativa “sustentable” en una intervención con altos costos socioambientales en una de las regiones más importantes para el turismo en el país y que concentra una alta cantidad de especies migratorias y amenazadas. Las distintas instancias de toma de decisión deben contar con la mejor información técnica posible para evitar los potenciales impactos y salvaguardar el ecosistema natural patagónico. Desde la academia y ONGs ya se está trabajando para poner datos e información al servicio de los tomadores de decisión. No obstante, es necesario que proyectos como estos se hagan cargo de la magnitud de sus impactos, considerando información existente sobre movimientos de especies y poblaciones de aves en las rutas de migración. El uso de tecnologías como geolocalizadores o radares, será clave para identificar áreas críticas en el ciclo de vida migratoria de las aves, evaluar emplazamientos, formular medidas de manejo, mitigación y monitoreo de impactos. La información de buena calidad debe estar al alcance de todas las instancias que corresponda. Es una necesidad urgente. Al menos en Magallanes.

 “La transición energética no puede implicar el sacrificio de rutas migratorias de aves que están en peligro de extinción, de lo contrario, no sería una transición ni justa ni sustentable”, concluyeron los firmantes de la carta.

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