Directora Centro de Investigación en Ciencias Biológicas y Químicas UDLA: “Buscamos conectar el conocimiento científico con necesidades reales”

El Centro de Investigación en Ciencias Biológicas y Químicas (CICBQ) de la Universidad de Las Américas busca conectar disciplinas científicas para abordar enfermedades metabólicas, biotecnología de plantas nativas y desafíos de salud pública. Su directora, María Cecilia Opazo, explica en qué consiste este proyecto y hacia dónde apunta su crecimiento.

Extraída de Pexels.

La investigación científica en Chile enfrenta un escenario desafiante: de acuerdo con cifras del Ministerio de Ciencia, la inversión nacional en Investigación y Desarrollo (I+D) bordea apenas el 0,34% del PIB —muy por debajo del promedio del 2,7% de la OCDE—, a lo que se suma una fuerte concentración territorial donde más del 60% del gasto en I+D se focaliza en la Región Metropolitana. Frente a estas brechas, el sistema científico nacional requiere con urgencia romper los límites disciplinarios y descentralizar el conocimiento para aportar valor directo y concreto a la sociedad.

María Cecilia Opazo, Directora del Magíster en Ciencias Biológicas Químicas.

En este contexto nace el Centro de Investigación en Ciencias Biológicas y Químicas (CICBQ) de la Universidad de Las Américas (UDLA). La unidad surge como una apuesta institucional estratégica orientada a fortalecer la generación de conocimiento articulado, reuniendo capacidades interdisciplinarias para responder de manera integral a problemas complejos e interconectados en materia de salud, sustentabilidad y medio ambiente.

Dirigido por María Cecilia Opazo, bioquímica, magíster en Bioquímica y Doctora en Ciencias, el CICBQ refleja una profunda transformación de la UDLA, donde la investigación científica se ha integrado de forma transversal con la docencia, la vinculación con el entorno y la formación de nuevas generaciones de investigadores.

“Nuestro sello diferenciador es precisamente esa capacidad de conectar disciplinas y personas. Buscamos que la biología, la química, la medicina veterinaria, la agronomía, la bioinformática y otras áreas no funcionen de manera aislada, sino que dialoguen para abordar preguntas científicas complejas”, destaca la Doctora Opazo.

Líneas de investigación: del nivel molecular a la salud global

Actualmente, el CICBQ impulsa la investigación en diversas áreas unidas por la integración de las ciencias biológicas y químicas, orientadas a resolver desafíos en salud, biotecnología, producción y sustentabilidad. 

En primer lugar, el centro aborda las bases moleculares y celulares de enfermedades y alteraciones metabólicas mediante la convergencia de la biología molecular, la fisiología, la endocrinología, la bioquímica y el uso creciente de herramientas ómicas y bioinformáticas, buscando entender cómo factores biológicos y ambientales alteran el organismo. A esto se suma el estudio de productos de origen natural y fitoquímica, enfocado en caracterizar químicamente extractos y compuestos para comprender sus mecanismos y hallar nuevas aplicaciones, vinculando la ciencia vegetal con áreas como la microbiología, farmacología y biotecnología para impulsar la transferencia tecnológica.

Por otro lado, la institución trabaja en el desarrollo de biomateriales, la valorización de residuos y el aprovechamiento de recursos biológicos para crear soluciones sustentables a partir de subproductos de bajo valor agregado, combinando la ciencia de materiales con la agronomía y la biología. Finalmente, el CICBQ promueve la perspectiva «Una Salud» (One Health), una línea emergente que articula capacidades en genómica, microbiología y medicina veterinaria para avanzar hacia el diagnóstico, la vigilancia y la detección de agentes clave para la salud humana, animal y productiva.

Acerca de estos ejes, Opazo destaca que no se trabajan como áreas aisladas: “Nuestro propósito es justamente generar puntos de encuentro entre ellas. Por ejemplo, un producto natural puede estudiarse como potencial antimicrobiano; una herramienta bioinformática puede utilizarse tanto para estudiar enfermedades metabólicas como para identificar patógenos; y un residuo agroindustrial puede transformarse en una fuente de nuevos compuestos o productos con valor biotecnológico”.

El proyecto que sintetiza el espíritu del centro

Para responder a necesidades sanitarias reales, el CICBQ trabaja actualmente en el desarrollo de soluciones biomédicas que unen la biotecnología de materiales con la biodiversidad local. El proyecto busca combinar matrices biocompatibles con compuestos extraídos de plantas medicinales y nativas para uso humano y veterinario.

La idea central es integrar el desarrollo de estos biomateriales con el estudio de compuestos naturales que posean propiedades biológicas de interés —como actividad antimicrobiana, antiinflamatoria, antioxidante o regenerativa—, abriendo paso a nuevas aplicaciones con impacto directo en la salud.

Para María Cecilia Opazo, este trabajo refleja fielmente la identidad interdisciplinaria de la institución: “Por una parte, está la química asociada a la obtención, caracterización y análisis de los extractos y sus compuestos bioactivos; por otra, el diseño y desarrollo de materiales biocompatibles; y finalmente, su evaluación mediante herramientas de biología celular y molecular, microbiología y modelos aplicados tanto a medicina veterinaria como humana”.

Asimismo, el horizonte del centro es ir más allá del análisis de laboratorio. “Nos interesa que estos desarrollos no se queden solamente en la caracterización experimental, sino que puedan avanzar progresivamente hacia prototipos y soluciones con potencial de aplicación y transferencia tecnológica”, enfatiza la investigadora.

Aunque la iniciativa se encuentra todavía en sus primeras etapas, delinea con claridad la hoja de ruta estratégica del CICBQ: “Aprovechar nuestra biodiversidad y nuestras capacidades en ciencias biológicas y químicas para generar conocimiento que pueda transformarse en nuevas soluciones biomédicas, integrando investigación básica, innovación y aplicación”, concluye.

Formación e integración académica 

La formación en carreras científicas y de la salud exige un contacto directo con el ejercicio de la investigación. En ese sentido, el CICBQ ha estructurado un modelo donde los estudiantes de pregrado de la UDLA no cumplen un rol de meros espectadores, sino que se integran al trabajo cotidiano del centro a través de tesis, prácticas, pasantías, unidades de investigación y participación en proyectos en desarrollo.

“Nos interesa especialmente que los estudiantes no realicen actividades aisladas o meramente demostrativas, sino que puedan incorporarse a investigaciones que están efectivamente en curso, trabajando junto a nuestros investigadores y formando parte de equipos donde interactúan personas con distintas formaciones y niveles de experiencia”, explica Opazo. Esta inmersión les permite aprender técnicas experimentales, comprender la formulación de preguntas científicas y analizar evidencias junto a profesionales de trayectoria.

En el posgrado, la integración se vuelve más profunda. Los alumnos del Magíster en Ciencias Biológicas y Químicas desarrollan sus proyectos de tesis totalmente insertos en las líneas del centro y en redes de colaboración más amplias, lo que les permite experimentar el ciclo científico completo: desde la hipótesis y el diseño experimental hasta la publicación de resultados.

Para la directora del CICBQ, la convivencia diaria entre biólogos, químicos, veterinarios y agrónomos añade un valor formativo determinante. “Esa convivencia es muy enriquecedora, porque les enseña desde temprano que los problemas científicos actuales difícilmente pueden resolverse desde una única mirada”, enfatiza.

“Lo que buscamos, en definitiva, es generar un ambiente donde los estudiantes puedan aprender investigación haciendo investigación, acompañados por investigadores principales y colaboradores que no solo desarrollan conocimiento, sino que también cumplen un rol fundamental en la formación de nuevas generaciones de profesionales”.

Sostenibilidad, alianzas y transferencia: la proyección del CICBQ

Mirando hacia el futuro, Opazo comparte que uno de los retos principales del centro es fortalecer su crecimiento y convertirlo en una estructura científica sostenible en el tiempo. Para lograrlo, expone que se debe potenciar la captación de financiamiento competitivo externo —especialmente mediante proyectos ANID— para transitar desde la ciencia básica hacia soluciones aplicadas. 

En esta misma línea, también buscan dar un salto en equipamiento: “Queremos que el CICBQ pueda convertirse progresivamente en un nodo que concentre y articule capacidades en herramientas avanzadas de análisis molecular, secuenciación, bioinformática, metabolómica y proteómica, tanto dentro de la Universidad como en colaboración con otras instituciones”.

Es así como, junto al desarrollo tecnológico, la internacionalización y el trabajo en red emergen como pilares clave. En una ciencia que avanza colaborativamente, el CICBQ prevé profundizar sus alianzas con investigadores nacionales e internacionales, además de intensificar su vínculo con empresas, organismos públicos y la comunidad.

En el plano académico, el objetivo es seguir fortaleciendo la formación de estudiantes de pregrado y posgrado, generando una verdadera trayectoria de formación científica dentro de UDLA, donde un estudiante pueda acercarse tempranamente a la investigación, desarrollar posteriormente una tesis y, eventualmente, continuar estudios de posgrado.

Para la directora del CICBQ, el éxito del proyecto se medirá por su capacidad de transformarse en una alternativa real para el desarrollo científico del país: “Aspiramos a que el centro sea reconocido no solamente por cuánto publica, sino por la calidad de las preguntas que aborda, las personas que forma y su capacidad para conectar conocimiento científico con necesidades reales. Nuestro crecimiento apunta justamente hacia ahí: construir un centro interdisciplinario, colaborativo y con una identidad científica propia, capaz de generar conocimiento de excelencia y contribuir desde UDLA al desarrollo de la ciencia en Chile”, concluye. 

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