Gobierno alista fijación de tarifas sanitarias que incluirá cambio climático y ajustes a sanciones

Titular de la superintendencia del ramo dijo que entre las prioridades está mejorar la respuesta ante situaciones como cortes por episodios de turbiedad.

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Uno de los mayores desafíos que la Superintendencia de Servicios Sanitarios (SISS) tiene en lo inmediato es activar una nueva fijación tarifaria de esta industria el próximo año.

El titular de la entidad, Ronaldo Bruna, adelanta que este proceso será distinto a los seis anteriores, aunque comenzará -como sus precedentes- con Aguas Andinas y Esval, los principales actores del sector.

La intención de la autoridad, dice, es aprovechar este cálculo para incorporar algunas temáticas que se han vuelto clave, como la inversión para responder al cambio climático y una gestión que ponga al cliente al centro. Esto irá de la mano, agrega, con una profunda revisión del modelo sancionatorio y los criterios que se utilizan a la hora de fiscalizar y multar a las empresas.

“La mirada ciudadana y del cambio climático se reflejarán en la próxima fijación de tarifas. Puede haber una base nueva para este cálculo y criterios distintos que generen innovaciones, por ejemplo, en los procesos de sanción y de toda la lógica de la revisión administrativa. Ahí es donde quiero poner el acento, para dar a los agentes económicos una señal clara de certeza jurídica por un lado y de incorporación de incentivos por el otro”, apunta Bruna.

Para poder materializar estos nuevos enfoques, la autoridad renovó con personal externo, a partir de la Alta Dirección Pública, toda la primera línea de la SISS.

Esto considera las áreas de Fiscalización, donde asumió José Domínguez; la fiscalía de la superintendencia, donde se nombró a Gonzalo Astorquiza, y Concesiones, que quedó a cargo de Geraldine González, quien liderará la próxima revisión tarifaria.

“Estos nuevos elementos tienen características acordes con este nuevo enfoque, es decir, el jefe de fiscalización debe tener elementos que no sean puramente técnicos, sino que prácticos y de una racionalidad muy fuerte. La mirada ciudadana es clave y la capacidad para resolver problemas”, apunta.

Metas 2030 y prevención

Bruna creó un área de Estudios e Información, que tendrá a su cargo la construcción de la mirada de largo plazo de la institución, con un horizonte al 2030.

“El gran problema que se vislumbra es la escasez. En Chile está lloviendo dos tercios de lo que llovía hace veinte años y más concentrado y líquido. No hay nieve, que es nuestro embalse en la cordillera. Queremos ordenar esa mirada para que la SISS, como organismo técnico al margen de los tiempos políticos, pueda formar esa mirada en la que entran conceptos de sustentabilidad, de reutilización y reciclaje de las aguas ya tratadas”, explica.

En lo que respecta a los criterios sancionatorios, el próximo año la SISS busca establecer nuevos equilibrios con incentivos para los operadores que, por ejemplo, se comprometan a reducir sus interrupciones de suministro.

“Tenemos concebida la multa de una manera inadecuada, porque no hay estímulos adecuados. El que tuvo cuatro cortes recibe la misma multa que el que tuvo sesenta y eso no puede pasar, está mal, es nuestra equivocación y queremos corregirla”, dice.

“El agua se seguirá cortando por eventos climáticos”, apunta Bruna y por eso la prioridad de la SISS en lo más inmediato es mejorar la respuesta ante episodios como los de febrero y abril pasados en la capital, a causa de la turbiedad extrema que obligó a detener las plantas de potabilización de agua en la capital y la Región de Valparaíso.

Para esto, en conjunto con las inversiones para aumentar las horas de autonomía de los sistemas) se afinan los protocolos de respuesta ante estas emergencias.

Uno de los avances fue incluir a las sanitarias en la mesa de seguridad pública que encabeza la Onemi y centralizar en los intendentes la entrega de todas las informaciones en futuros episodios.

Además se avanza hacia los estándares de respuesta de las Naciones Unidas, lo que implica más que duplicar los 220 estanques que se dispusieron en febrero. Lo mismo con los camiones aljibe.

“Tenemos un sistema de alerta temprana. Dos días antes podemos saber que podría cortarse el agua por un evento como una lluvia convectiva, y podemos dar la alerta cinco a seis horas antes de que las plantas deban detenerse. Con eso la gente podrá juntar agua en sus casas sin consumir la reserva en los estanques, lo que ayuda a desplegar adecuadamente el plan de emergencia”, puntualiza Bruna.

SISS devuelve proyectos para elevar autonomía de agua en RM

La Superintendencia de Servicios Sanitarios (SISS) resolvió devolver a Aguas Andinas los expedientes de las cinco obras de seguridad que la empresa propuso para elevar desde 32 a 48 horas la autonomía del suministro de agua en la Región Metropolitana, para responder ante contingencias, como episodios de turbiedad extrema, cada vez más habituales.

“Los proyectos son atractivos, pero le dijimos a Aguas Andinas que debían tener un carácter más técnico de sustentabilidad y de factibilidad, para lo que requieren contar con más datos acerca de participación ciudadana y un análisis ambiental más fino”, explicó Ronaldo Bruna.

Añadió que en paralelo ellos encargaron estudios al Instituto Nacional de Hidráulica para determinar cuál es la autonomía que se ajusta más al requerimiento actual y futuro de esta zona.

“Estamos analizando cuál será la proyección de turbiedad del río y en base a ello decidir si 48 horas de autonomía, que es lo que propone Aguas Andinas, respecto de las 32 horas que alcanzará en 2019, es lo más adecuado o quizás necesitamos 60 horas”, apuntó.

La repotabilización de aguas ya tratadas, con una inversión que podría rondar los US$ 500 millones, es una de las cinco propuestas que Aguas Andinas puso sobre la mesa de la SISS.

Embalse Los Aromos

En el plano de la emergencia, una obra que se analiza con Esval en Valparaíso, es una conexión directa entre el embalse Los Aromos y la planta de agua de Concón, para evitar el impacto de la turbiedad extrema de los ríos.

A futuro se evalúa usar esa infraestructura en inversa durante el invierno para rellenar el embalse.