Vivienda y cambio climático: expertos llaman a transformar los estándares constructivos para enfrentar los desafíos del sector

Organizado por Codexverde y la Facultad de Arquitectura, Animación, Diseño y Construcción de la Universidad de Las Américas (UDLA), con el apoyo de la Corporación de Desarrollo Tecnológico (CDT), el seminario reunió a especialistas del mundo académico y técnico para analizar cómo las viviendas deben adaptarse a un escenario climático cada vez más exigente, incorporando criterios de confort térmico, eficiencia energética, economía circular y descarbonización.

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Hoy el sector de la construcción habitacional cumple un rol estratégico en la respuesta a la crisis climática. En Chile, de acuerdo con el Ministerio de Energía, las viviendas y edificaciones residenciales forman parte de un sistema que aporta cerca del 22% de las emisiones de CO2, lo que refuerza la necesidad de avanzar hacia estándares constructivos más exigentes, capaces de reducir impactos ambientales y contribuir a la meta de carbono neutralidad al 2050.

En ese escenario, el diseño de las viviendas adquiere un papel cada vez más relevante. El aumento de las temperaturas, las olas de calor y otros eventos extremos asociados al cambio climático están impulsando una transformación en la forma de proyectar y construir, incorporando criterios que permitan mejorar el confort térmico, reducir el consumo energético y optimizar el uso de materiales durante todo el ciclo de vida de las edificaciones.

Precisamente estos fueron algunos de los principales temas abordados en el seminario “Vivienda y nuevos estándares constructivos frente al cambio climático”, organizado por Codexverde y la Facultad de Arquitectura, Animación, Diseño y Construcción de la Universidad de Las Américas (UDLA), con el apoyo de la Corporación de Desarrollo Tecnológico (CDT). Durante la jornada, especialistas coincidieron en que responder a la crisis climática exige ir más allá del cumplimiento normativo, incorporando estrategias de diseño pasivo, soluciones constructivas innovadoras y una mirada integral sobre el impacto ambiental de las viviendas.

Adaptar las viviendas a un clima cada vez más extremo

Uno de los principales consensos del seminario fue que las viviendas ya no pueden diseñarse únicamente para responder a las bajas temperaturas. El aumento de las olas de calor y del fenómeno de isla de calor urbana exige incorporar estrategias que permitan mantener condiciones de habitabilidad durante todo el año, disminuyendo además la dependencia de sistemas de climatización y el consumo energético.

Al respecto, el primer expositor, José Ignacio Torres, director de la Escuela de Construcción de la UDLA, presentó distintas simulaciones que muestran cómo decisiones adoptadas desde la etapa de diseño pueden reducir significativamente la temperatura al interior de las viviendas durante los meses más cálidos. Entre ellas, destacó el uso de protecciones solares, ventilación nocturna y una adecuada orientación de los proyectos.

“Las protecciones solares y la ventilación nocturna son las principales medidas que pueden significar una reducción del efecto de isla de calor. Son estrategias pasivas que permiten generar un ahorro a bajo costo y que perfectamente podrían incorporarse en las políticas de diseño de viviendas”, señaló el académico.

Según Torres, estas medidas pueden disminuir entre tres y cuatro grados la temperatura interior de una vivienda, mejorando el confort térmico sin depender exclusivamente de sistemas de climatización. A su juicio, este tipo de criterios debería incorporarse progresivamente a los estándares constructivos, considerando que el cambio climático plantea desafíos que hace algunos años no estaban presentes.

Esta evolución también implica ampliar la mirada sobre el desempeño ambiental de las viviendas. Así lo expuso Francisco Sanhueza, líder académico de la Escuela de Construcción de la UDLA. Si bien durante los últimos años el foco ha estado puesto en la eficiencia energética durante la operación de los edificios, hoy cobra cada vez más importancia el impacto asociado a los materiales utilizados para construirlos.

“A medida que vamos avanzando en eficiencia energética y tenemos un mejor desempeño energético de las viviendas, se reduce la carga de carbono operacional y empieza a tomar mayor peso el carbono incorporado en materiales y productos. Por eso es tan importante la toma de decisiones al comienzo del ciclo de vida y el concepto de ‘medir para mejorar’, incorporando herramientas como el análisis de ciclo de vida para elegir materiales con menor impacto ambiental”, sostuvo.

El académico agregó que Chile genera entre 7 y 7,5 millones de toneladas de residuos de construcción y demolición al año, de las cuales apenas un 6% se valoriza, cifras que evidencian la necesidad de avanzar hacia modelos constructivos que privilegien el uso eficiente de recursos y la reutilización de materiales.

Construir más con menos recursos: el desafío de la economía circular y la descarbonización

Además de mejorar el desempeño térmico de las viviendas, los especialistas coincidieron en que el desafío también pasa por reducir el impacto ambiental de todo el proceso constructivo. En un contexto de crisis climática y de un déficit habitacional estimado en cerca de 650 mil viviendas, la necesidad de construir más debe ir acompañada de nuevas formas de diseñar, producir y gestionar los recursos.

Frente a esto, la tercera expositora Katherine Martínez, subgerente de Sostenibilidad Ambiental de la Corporación de Desarrollo Tecnológico (CDT), planteó que la economía circular y la descarbonización no deben entenderse como estrategias separadas, sino como parte de una agenda común para transformar la industria.

“Necesitamos satisfacer esta gran demanda con mayor eficiencia, con mayor productividad y con mayor sustentabilidad, porque estamos en un contexto no solo de estrechez en cuanto a materia prima y recursos, sino también de crisis climática. Importa con qué construimos, cómo construimos y las decisiones que tomamos hoy en el ámbito de la vivienda son las que impactarán la huella ambiental que tendremos a futuro”, afirmó.

Durante su presentación explicó que una parte importante de las emisiones del sector se genera antes incluso de que una vivienda entre en funcionamiento, debido al carbono incorporado en materiales, productos y procesos constructivos. Por ello, destacó la importancia de incorporar herramientas como el análisis de ciclo de vida, las declaraciones ambientales de producto y los pasaportes de materiales para orientar decisiones de diseño con menor impacto ambiental.

La especialista también abordó el potencial de la construcción industrializada y de la economía circular para responder simultáneamente al déficit habitacional y a la crisis climática. Como ejemplo, presentó el proyecto ECOIMAD, un edificio piloto de estructura íntegramente en madera que fue prefabricado en seis semanas, logró reducir en más de un 95% la generación de residuos, alcanzó más de un 90% de eficiencia energética respecto de una construcción convencional y pudo ser montado en apenas ocho horas.

Las exposiciones coincidieron en que la transformación del sector no dependerá únicamente de nuevas tecnologías o materiales, sino también de decisiones adoptadas desde las primeras etapas de diseño, de la actualización permanente de los estándares constructivos y del trabajo conjunto entre la academia, la industria y las instituciones públicas. En un escenario marcado por el cambio climático y la necesidad de reducir las emisiones, las viviendas están llamadas a convertirse en una pieza clave para avanzar hacia ciudades más resilientes, eficientes y sostenibles.

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