Investigador de la Universidad Autónoma realiza mapa de ruido de Talca

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Durante este último tiempo el tema de la contaminación del aire se ha tomado la agenda nacional, preocupando a las autoridades y la opinión pública, especialmente a la hora de tomar medidas preventivas con el fin de evitar los estados de pre emergencia y emergencia ambiental por la mala calidad del aire.

Sin embargo, hay otro agente contaminante que de manera latente produce estragos notorios, pero que para muchos pasa un poco inadvertido, aunque no silencioso: es el ruido.

Los altos niveles acústicos a los que están expuestas las ciudades motivaron al investigador y académico de la Universidad Autónoma de Chile, Guillermo Rey, a realizar un mapa de ruido de Talca.

Desde esta forma, desde noviembre del 2014 y gracias a un Fondecyt denominado “Application and development of the categorization method for noise mapping in Chilean cities”, este doctor en Física y Matemática, ha estado midiendo -a través del método de categorización de viales- los niveles sonoros promedios de la capital maulina.

Resultados del Mapa de Ruido en Talca

Los resultados obtenidos hasta el momento revelan que los distintos tipos de vías urbanas, excepto las vías residenciales, registran niveles sonoros promedios superiores diurnos y nocturnos a los 65 dB y 45 dB, respectivamente. La Organización Mundial de la Salud (OMS) considera que los niveles diurnos superiores a 55 dB producen graves molestias y los niveles nocturnos superiores a 45 dB producen trastornos en el sueño.

Dentro de algunas de las vías señaladas como “críticas” se encuentran las avenidas principales como Bernardo O’Higgins (Alameda) Av. Lircay, Av. San Miguel y Av. Colín. A las que suman las calles: 1 Oriente, 11 Oriente, 8 Sur, 2 Norte, 12 Norte, 5 Oriente y  12 Norte, entre otras.

Estos niveles sonoros proceden, mayoritariamente, de una de las principales fuentes de ruido: el tráfico.

A juicio del Guillermo Rey, esta situación produce una serie de trastornos en la vida cotidiana. “La contaminación acústica ocupa el segundo lugar como factor de estrés ambiental, provocando efectos nocivos cardiovasculares, auditivos, cognitivos y psicológicos. Cualquier posible planteamiento de mejora pasa necesariamente por un conocimiento de la situación acústica presente”, puntualizó el investigador.

Efectos nocivos en la salud

Las consecuencias que produce el ruido sobre la salud -además de los auditivos-  incluyen trastornos psicológicos, como conductas de irritabilidad y agresividad, estrés, secuelas fisiológicas, como aumento de la frecuencia cardíaca, la presión arterial y la frecuencia respiratoria. Así como, alteraciones del sueño y del descanso, lo que conduce a la falta de atención y aprendizaje, somnolencia diurna, cansancio y bajo rendimiento.

“Los niveles por encima de los 60-65 dB producen cambios en el sistema hormonal que conllevan cambios vasculares y nerviosos, como el aumento del ritmo cardíaco y tensión arterial, el empeoramiento de la circulación periférica, el aumento de la glucosa, el colesterol y los niveles de lípidos. Por lo tanto, estos efectos contribuyen además de problemas cardíacos a problemas actuales como la obesidad”, destacó Guillermo Rey.

El académico indicó que “a través de este estudio se podrá localizar aquellas zonas que necesitan llevar a cabo medidas preventivas o correctoras. Además, el método de categorización es una herramienta que puede ser utilizada por los planificadores urbanos en la actualización de las tipologías de vías urbanas y en el diseño y caracterización de futuras vías urbanas”.

Algunas de las mejoras sugeridas por la investigación -que tiene como fecha de término el año 2017- dicen relación con diversas medidas sobre la planificación urbana que permitan distribuir el tráfico pesado por las vías periféricas de la ciudad, modificando la funcionalidad de las vías en las zonas con mayor población o con una población de alto riesgo como hospitales y colegios. Al mismo tiempo, se podría mejorar la normativa vigente en aspectos de zonificación y aislamiento acústico, control de ruidos molestos generados por vehículos y, por último, modernizar el transporte público pesado como los microbuses.

Fuente: www.uautonoma.cl

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