ENAP niega haber ocultado información por contaminación en Quintero y Puchuncaví

El directorio de la empresa estatal divulgó una nueva declaración para defenderse, luego que la Superintendencia de Medio Ambiente reabriera la investigación en su contra. El superintendente Cristóbal de la Maza acusó que esas comunas estaban expuestas “a un cóctel de contaminantes”.

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“Se nos acusa de ocultar información, cuando ha sido la propia autoridad que nos ha negado el acceso a los antecedentes e informes sobre los cuales hoy basa sus nuevos cargos. Hemos sido fiscalizados en casi un centenar de oportunidades desde lo ocurrido y proporcionado absolutamente todos los antecedentes que se nos han solicitado”, señaló ENAP.

La compañía añade que “no existen precedentes que, después de 504 días de haber cerrado el proceso investigativo, la Superintendencia del Medio Ambiente (SMA) reabra la investigación, formulando una nueva tesis, totalmente desconocida hasta ahora. Llama profundamente la atención que las autoridades hayan elaborado cuatro tesis distintas que buscan explicar los episodios de contaminación de Quintero y Puchuncaví, y que siempre se culpe a ENAP, independientemente de la tesis de que se trate”.

ENAP aseguró, además, que “los antecedentes técnicos con los que contamos nos permiten confiar en que podremos seguir demostrando, respecto de estos nuevos cuestionamientos, que la empresa no es responsable de las intoxicaciones”.

A su vez, el superintendente de Medio Ambiente, Cristóbal de la Maza, explicó que el organismo que dirige tiene “información contundente” para considerar que ENAP es la responsable.

La autoridad señaló que encargó “nuevas diligencias para aclarar algunos vacíos de la investigación, que me parecía que había que completar antes de tomar una resolución”. Añadió que esta nueva etapa arrojó antecedentes “muy contundentes y finalmente muestran que había infracciones que no tenían que ver con la formulación de cargos original”.

Luego detalló: “Las acciones que realiza ENAP para el manejo de crudo iraní son las siguientes: primero descarga el crudo, le inyecta un secuestrante con el objetivo de neutralizar el alto nivel de ácido sulfhídrico y ese secuestrante es en base a formaldehído. Almacena esta mezcla de crudo, agua de mar, y secuestrante. Son más de 150 mil litros de secuestrante que se inyectaron en estanques de almacenamiento. Diez días después drena este crudo a piscinas de separación para retirar el agua de mar y pasar al proceso de refinamiento”.

Según el superintendente, “es en estas piscinas, que están expuestas a la atmósfera, donde estos compuestos que son altamente volátiles generan emisiones evaporativas y dispersan hasta afectar a la bahía por varias horas por días consecutivos”.

“Aquí la población estaba expuesta a un cóctel de contaminantes que tienen efectos que no estaban estudiados, y probablemente eso generó estas atenciones médicas que son síntomas bastante serios y es lo que más nos preocupa, determinar estos hechos para que no vuelvan a ocurrir acciones que generen estos problemas a la población”, agregó en otra declaración sobre el mismo asunto, en radio ADN.

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