Mitigación del riesgo aluvional: más que barreras, una estrategia

Las mallas dinámicas son una herramienta importante, pero no una estrategia de mitigación integral. La discusión no debería centrarse únicamente en cuántas barreras instalar o cuántas debemos vaciar, sino en qué combinación de obras y medidas permite reducir el riesgo de manera efectiva y sostenible.

Calle principal, El Tránsito, comuna de Alto del Carmen.

Después del aluvión de Las Condes y ante los nuevos sistemas frontales que se avecinan, buena parte de la discusión se ha concentrado en la urgencia de instalar mallas dinámicas para retener el sedimento. Pero hay una pregunta que ha recibido menos atención en la discusión de estos días: ¿qué pasa con el material que las barreras no logran retener? Aunque las mallas son una alternativa rápida y eficaz, estas estructuras son sólo una parte de una estrategia de mitigación aluvional. Una estrategia de mitigación efectiva debería considerar las distintas fases del problema, desde las zonas de aporte de sedimento hasta su depositación.

Por Santiago Montserrat y Alex Garcés, investigadores del Centro Avanzado para la Minería de Universidad de Chile. Imagen editada con IA

Pero primero ¿qué es una malla dinámica? Una malla dinámica es una barrera echa de cables de acero que atraviesa el cauce y se interpone al flujo. Últimamente han ganado popularidad respecto de otros tipos de barreras (hormigón, mampostería, troncos, etc.) por su rapidez de instalación y buena relación entre costo y beneficio, especialmente en terrenos de difícil acceso. Al interponerse al flujo, la malla retiene sedimentos.

Sin embargo, las barreras no siempre cumplen la misma función. Algunas están diseñadas para retener material, mientras que otras buscan controlar la erosión y estabilizar los cauces. Esta distinción es importante para interpretar las imágenes de barreras llenas de sedimentos que hemos visto estos días. Que una estructura esté llena no significa necesariamente que esté inutilizada y deba vaciarse. Incluso, dependiendo de las características del cauce y de los objetivos de la intervención, puede ser más conveniente construir nuevas barreras que retirar los sedimentos acumulados en las existentes.

De esta manera, las barreras o mallas dinámicas son importantes en las primeras fases del control aluvional. En una primera etapa, permiten controlar la erosión y reducir el aporte de sedimentos desde cauces y laderas, favoreciendo la recuperación de la vegetación en zonas degradadas por incendios, deforestación o cambios en el uso del suelo. Posteriormente, el mismo tipo de barreras o mallas pueden retener parte del volumen aluvional, similar a la estrategia de retención de las pozas de decantación en la quebrada de Macul.

Retener sedimentos

Sin embargo, y debido a los grandes volúmenes que se movilizan, retenerlos por completo rara vez resulta factible. Los costos de mantención por retiro de sedimentos, dificultades de acceso y falta de sitios para disponerlos hacen que la solución no sea costo-efectivo en el mediano y largo plazo. Por ello, muchas obras están diseñadas para retener solo una parte del material movilizado y reducir el impacto del flujo aguas abajo.

Pero la mitigación aluvional no termina en la parte alta de la quebrada. Al salir de ella, los aluviones depositan los sedimentos que transportan y contribuyen a formar abanicos o conos aluviales que, por su menor pendiente, favorecen el desarrollo de urbanizaciones al pie de la cordillera. Por ello, la mitigación aluvional también debe considerar la conducción y gestión del sedimento a través de los conos urbanizados. Esto exige incorporar la delimitación de las zonas expuestas a aluviones, los cauces naturales y las zonas de depositación en los instrumentos de planificación territorial y las normas de construcción y diseño urbano. De poco sirve reducir la magnitud del aluvión en la quebrada si, al llegar a sectores habitados, el flujo no cuenta con una vía segura para continuar su recorrido.

Las mallas dinámicas son una herramienta importante, pero no una estrategia de mitigación integral. La discusión no debería centrarse únicamente en cuántas barreras instalar o cuántas debemos vaciar, sino en qué combinación de obras y medidas permite reducir el riesgo de manera efectiva y sostenible.

Mitigar los aluviones no consiste sólo en retener sedimentos, sino también en gestionar el flujo de manera segura y ocupar el territorio considerando los procesos naturales que lo modelan.

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