Krill, el pequeño crustáceo antártico que es clave para la supervivencia de especies polares

Con tan solo seis centímetros de largo, el krill antártico (Euphausia superba) es una pieza clave para la cadena alimenticia del continente helado. Concentra entre el 95% al 99% de la dieta de pingüinos, ballenas y focas antárticas, y este 11 de agosto celebra -por primera vez en el mundo- su Día Internacional.

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KRILL ANTARTICO__IMAGEN GENTILEZA Mathias Hüne

Constituye el primer eslabón de la cadena alimentaria mundial, y con su aspecto similar a un pequeño camarón, ha sido protagonista de virales y documentales que realzan su importancia para la sustentabilidad de las especies. El krill antártico (Euphausia superba) se alimenta del fitoplancton (plantas microscópicas unicelulares) y este 11 de agosto conmemora su primer día mundial.

El krill antártico es el organismo marino más abundante del territorio austral, y es un alimento fundamental para peces, pingüinos, ballenas y focas. Sin embargo, su existencia está siendo amenazada debido al cambio climático y la pesca industrial: “El krill antártico es la única especie en la Antártica que es explotada por la pesquería en niveles industriales. La pesquería del krill inició en los años setenta, y en los ochenta, la Comisión para la Conservación de los Recursos Vivos Marinos en la Antártica (CCRVMA) fue creada porque existía un interés creciente en la explotación de este recurso”, señala Lucas Krüger, octor en Biología con especialización en ecología marina, e investigador del Instituto Milenio BASE y del Instituto Antártico Chileno (Inach).

El Dr. Krüger recalca que en el pasado hubo recursos que fueron sobreexplotados en el continente blanco, como el Bacalao antártico, ballenas o focas, y que en la actualidad se ha registrado un descenso en la disponibilidad y masa de krill en la península antártica: “El cambio climático también está afectando a este recurso, que es muy importante en el ecosistema marino antártico”, dice. Crear conciencia y respaldar la participación de la ciencia en el estudio del krill antártico puede contribuir a su protección: “Es muy importante el trabajo de la Comisión para la Conservación de los Recursos Vivos Marinos en la Antártica (CCRVMA), que opera a nivel internacional y que cuenta con la participación de Chile desde Punta Arenas, ya que ha sido creada para evitar que la explotación del krill llegue a afectar al ecosistema marino antártico”, recalca.

El krill antártico en cifras

  • Si midiéramos en una pesa todo el krill antártico (Euphausia superba) disponible en el territorio austral, en promedio tendría una biomasa cercana a los 500 millones de toneladas, según cifras del Instituto Antártico Chileno (INACH).
  • Durante el verano, la hembra de krill antártico puede liberar hasta 10.000 huevos, que son ubicados en zonas llamadas “columnas de agua”. Así, los huevos descienden entre 400 y 1.000 metros de profundidad, donde encuentran condiciones óptimas de temperatura y nutrientes para eclosionar.
  • Un krill adulto mide entre 4 a 6 centímetros, mientras que los más jóvenes (llamados también juveniles) pueden variar de tamaño.
  • Entre 7 y 11 años es la edad que puede alcanzar un krill antártico.
  • El krill antártico se puede ubicar en la llamada “Corriente Circunpolar Antártica (CCA)” que es el flujo oceánico que rodea al continente blanco. Es una zona expuesta a depredadores naturales como focas, pingüinos y ballenas, y la zona es frecuentada por buques que realizan pesca comercial de krill.
  • Una ballena de aleta, llamada también rorcual común, puede consumir entre 300 y 400 kilos de Krill. En tanto que, un pingüino adulto en reproducción, con pichones en el nido, puede consumir al menos 1 kilo de krill por día.

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