Ecólogos chilenos: “soluciones climáticas naturales pueden generar hasta un tercio de reducciones de emisiones para 2030”

El reciente informe del Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático, IPCC, advierte sobre la gran amenaza que el aumento de la temperatura global impone sobre el bienestar humano y salud del planeta. En ese contexto, investigadores del Instituto de Ecología y Biodiversidad refuerzan el llamado urgente a la adaptación climática, y las medidas para frenar la pérdida de diversidad biológica en nuestros ecosistemas.

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En el Día Mundial de la Naturaleza y luego del último reporte presentado por el IPCC, llamado “Cambio climático 2022: Impactos, adaptación y vulnerabilidad”, donde personas expertas catalogan la crisis climática como un atlas de sufrimiento humano, el Instituto de Ecología y Biodiversidad recalcó la urgencia de asegurarnos un futuro habitable, y afrontar la crisis de diversidad biológica que vivimos en nuestro territorio.

Este informe afirma que el cambio climático es una amenaza para el bienestar humano y la salud del planeta, y que cualquier nuevo retraso en la acción global hará perder una breve ventana fundamental para actuar ante la vida sustentable en la Tierra. Fenómenos como las sequías, inundaciones, inseguridad alimentaria, incendios y olas de calor, entre otros, serán cada vez más frecuentes y de mayor amplitud.

Aníbal Pauchard

Actualmente, la mitad de la población mundial se encuentra muy vulnerable a estos impactos, debido al aumento de la temperatura global de 1,2 °C. Sin embargo, un incremento de la misma en más de 1,5 ºC por encima de los niveles preindustriales, tendría efectos aún mayores e irreversibles. El director del IEB, Dr. Aníbal Pauchard, se refiere a la gravedad del reporte. “Lo que el informe acentúa son los impactos, y cómo se pueden generar estos ciclos que serían incluso más perversos en la degradación de ecosistemas y en el aumento del cambio climático y sus consecuencias. Es de vital importancia entender que el cambio climático no es estático, sino que puede ser un espiral que finalmente desemboque en un efecto negativo altísimo para el ser humano”, señaló.

Una de las maneras de adaptarse, tiene relación con la resiliencia de la naturaleza, mejorar la captación de carbono, y a su vez, tener ecosistemas que permitan, a largo plazo, sustentar mejor la vida del ser humano. “En estos informes se muestra que cada vez el cambio climático y la biodiversidad se están viendo como dos caras de la misma moneda. Su interfaz está mucho más integrada, considerando cómo responden las personas a estos cambios. En ese contexto, es urgente hacer frente a la gran crisis de biodiversidad que existe a nivel global”, destacó el director.

Chile y el desafío de la crisis de la biodiversidad

Nuestro país tiene muchas posibilidades de fijar carbono en los ecosistemas que se encuentran relativamente prístinos. “Tenemos que mantener estos sistemas protegidos. En el informe se habla de un 30% o 40% de ecosistemas que deben ser restaurados, y eso es una mínima de lo que necesitamos, pues hay muchos hábitats que están con un alto grado de degradación y tenemos que preocuparnos”, destacó el Dr. Pauchard.

Actualmente, tenemos como tarea reducir la emisión de gases de efecto invernadero, captar carbono y adaptarnos. “La bajada a la tierra tiene que ver con cómo las políticas públicas de cada país tomarán estos mensajes, pues son claros, basados en la ciencia y se encuentran disponibles. El problema es que en esa traducción existe un desfase de información, pues lamentablemente tenemos el tiempo en contra de nosotros”, afirmó el ecólogo. Sobre este tema, la futura ministra de Medio Ambiente, y exinvestigadora del IEB, Maisa Rojas, señaló que Chile debe prepararse para la adaptación ante la temperatura global que pronto alcanzará el rango de 1,5 °C., ante lo cual implementarán acciones urgentes, y una reducción rápida y profunda de emisiones.

María José Martínez-Harms

María José Martínez-Harms, investigadora del IEB y ecóloga del paisaje, también se refiere a este escenario.  “La adaptación climática, entendida como el proceso en el que los humanos y la naturaleza se ajustan al cambio climático para minimizar el daño, es un asunto urgente. Existen opciones efectivas de adaptación que se pueden poner en práctica. Las soluciones climáticas que funcionan son las que van en favor de la naturaleza y deben ser a largo plazo, abordando múltiples riesgos al mismo tiempo, e incluyendo a los grupos afectados, especialmente, pueblos indígenas y comunidades locales”.

La investigadora señala que las personas necesitan de la naturaleza para vivir, tener trabajo y medios de subsistencia y que para ello, se requiere proteger entre el 30% y 50% de la Tierra, con especial énfasis en aquellos lugares donde la naturaleza es saludable ahora.

“Necesitamos alcanzar cero emisiones netas de gases de efecto invernadero para mediados de siglo, a fin de mantener el aumento de la temperatura global por debajo de los 1.5 °C. Si bien la mayoría de los esfuerzos hacia este objetivo se han centrado en reducir el uso de combustibles fósiles, nueva evidencia muestra que las soluciones climáticas naturales, basadas en la conservación, restauración y gestión de ecosistemas naturales de bosques, praderas y humedales, pueden generar hasta un tercio de las reducciones de emisiones necesarias para 2030 en paisajes terrestres y marinos de todo el mundo”, asegura la científica.

Asimismo, agrega que estas medidas de adaptación, combinadas con innovaciones en energía limpia y otros esfuerzos para descarbonizar las economías del mundo, harán que las soluciones climáticas naturales ofrezcan las mejores opciones en respuesta al cambio climático.

Finalmente, las y los científicos del IEB recalcan la importancia de seguir trabajando en la generación de conocimiento y evidencia para la toma de decisiones, a través de la investigación.

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