Día Internacional de la Mujer y la Niña en la Ciencia: reconocer la igualdad desde la diferencia

Al tener los mismos derechos y responsabilidades, nuestras oportunidades en la vida no debieran depender de si nacemos hombres o mujeres. Por ello, se debiera dar las mismas condiciones a hombres y mujeres de alcanzar el desarrollo pleno de sus capacidades, y eso se logra con oportunidades equitativas, es decir, reconociendo la igualdad desde la diferencia.

Desde el año 2016 celebramos el Día Internacional de la Mujer y la Niña en la Ciencia, instaurado por la Asamblea General de las Naciones Unidas con el fin de visibilizar la importancia de que mujeres y niñas logren tener acceso y participación plena y equitativa en la ciencia, además de lograr la igualdad de género y el empoderamiento de éstas.

Sabemos que hombres y mujeres somos diferentes en términos biológicos pero contamos con las mismas bases para realizarnos intelectual, física y emocionalmente, por lo que al final somos iguales.

Al tener los mismos derechos y responsabilidades, nuestras oportunidades en la vida no debieran depender de si nacemos hombres o mujeres. Por ello, se debiera dar las mismas condiciones a hombres y mujeres de alcanzar el desarrollo pleno de sus capacidades, y eso se logra con oportunidades equitativas, es decir, reconociendo la igualdad desde la diferencia.

Debiéramos fomentar una igualdad entre hombres y mujeres en base a un trato y apoyo igualitario a los y las niños desde temprana edad para satisfacer sus necesidades más básicas: alimentación, salud y educación, y por supuesto, del amor que debieran darle sus progenitores. Y ya más jóvenes, en apoyarles a tener iguales oportunidades laborales y acceso a presentar sus ideas sin discriminación, a participar en la cultura y en la naturaleza. Estos son parte de los motores del desarrollo sustentable, y de la paz que tanto necesita el mundo.

En la ciencia, al igual que en la cotidianidad de la vida, la igualdad de género también es fundamental para el desarrollo sostenible de hombres y mujeres, más aún si todavía estamos rezagados en darle espacio a las mujeres en la investigación y el conocimiento. Se sabe que menos del 30% de los investigadores científicos en el mundo son mujeres, y hoy frente al desafío que nos presenta el planeta con la serie de problemas ambientales que están afectando a todas las personas y países del mundo, partiendo desde el cambio climático, la tarea debiera ser abordada desde la perspectiva de equiparidad e igualdad de género, especialmente cuando sabemos que el impacto y las consecuencias de estos problemas no repercuten de la misma forma y dimensión en todos países, ni en los grupos sociales y económicos, entendiendo que cuando se trata de mujeres, éstas tienen un mayor grado de vulnerabilidad. 

Hoy, la pandemia por el Covid-19 ha dejado de manifiesto la gran fragilidad del planeta en el que vivimos y que es urgente conciliar crecimiento productivo con desarrollo sostenible. Tenemos quizás el mayor reto del siglo: recuperarnos de esta crisis económica sin dejar de lado el desarrollo sostenible, y en ese contexto tenemos que cumplir con los objetivos climáticos del Acuerdo de París y de la Agenda de Desarrollo Sostenible, porque ambos ponen a las personas en el centro de la toma de decisiones y, en la misma línea, debemos incluir la mirada de género en las políticas públicas para que sean mucho más efectivas y, sobre todo, más justas e igualitarias.

El gran desafío que tenemos como país, y como región es procurar que las mujeres y las niñas desempeñen un papel fundamental en las comunidades de ciencia y tecnología y que su participación se fortalezca permanentemente. Desde la educación ambiental también tenemos una gran tarea: comprender que las mujeres son más vulnerables a los problemas ambientales y, que la participación de la mujer es necesaria para alcanzar la sostenibilidad económica, social y ambiental que necesitamos.

Entendemos que la igualdad es necesaria para construir sociedades integradoras, justas y solidarias y, por lo mismo, desde nuestro rol como Seremi del Medio Ambiente RM estamos haciendo los esfuerzos en integrar la igualdad de género en nuestro quehacer y con nuestros colaboradores -mayoritariamente mujeres- fomentando una participación igualitaria, eliminando estereotipos y segregaciones.

El camino recién lo iniciamos, pero estamos ciertos que -más temprano que tarde- la equidad de género será un pilar a través del cual eliminaremos todas las barreras que impiden la igualdad de oportunidades económicas, políticas
y sociales entre hombres y mujeres, solo entonces podremos mirar con esperanza a nuestra sociedad.

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