Cambio climático empujaría a la raya volantín hacia el sur de Chile

Las proyecciones también sugieren que este proceso no sería homogéneo. Se anticipan posibles pérdidas de hábitat en el centro de Chile, lo que podría generar cambios ecológicos relevantes en esas zonas.

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Créditos: Ignacio Contreras

La raya volantín, una de las especies marinas más amenazadas del país, podría desplazarse progresivamente hacia el sur como respuesta al cambio climático. Así lo advierte una investigación liderada por la Universidad Católica de la Santísima Concepción (UCSC), que proyecta cambios relevantes en su distribución durante el siglo XXI.

El estudio, publicado en la revista Marine Environmental Research, utilizó modelos de distribución de especies para analizar cómo podría variar su hábitat. A partir de más de 2.800 registros georreferenciados, los investigadores identificaron un patrón consistente en distintos escenarios climáticos: la especie tendería a concentrarse en zonas australes, particularmente en los canales y fiordos de la Patagonia chilena.

“Lo que muestran nuestros resultados es que la raya volantín podría estar siguiendo las condiciones ambientales que necesita para sobrevivir. A medida que el océano cambia debido al cambio climático, su hábitat también podría desplazarse”, explicó el Dr. Jaime Villafaña, investigador de la UCSC.

Este posible cambio estaría fuertemente asociado a variables como la temperatura en profundidad y la disponibilidad de oxígeno, factores clave para la idoneidad del hábitat según los modelos.

La raya volantín (Dipturus chilensis) es una especie endémica de la costa de Chile, que habita principalmente entre Coquimbo y la Región de Magallanes, y actualmente está clasificada en peligro de extinción. Su crecimiento lento, madurez tardía y baja fecundidad la hacen especialmente vulnerable tanto a la presión pesquera como a los cambios ambientales.

Proyecciones y desafíos

Las proyecciones también sugieren que, si bien el área total de hábitat adecuado podría aumentar hacia fines de siglo, este proceso no sería homogéneo. Se anticipan pérdidas de hábitat en la zona centro del país, lo que podría generar cambios ecológicos relevantes.

“La expansión hacia el sur no necesariamente implica una mejora en la situación de la especie. También podría haber contracciones en parte de su distribución actual, lo que puede afectar la dinámica de los ecosistemas donde habita”, advirtieron los autores.

Su redistribución podría además tener implicancias socioecológicas, especialmente si la actividad pesquera se desplaza junto con la especie hacia nuevas áreas.

“Si las condiciones cambian y la especie se mueve, es probable que la pesca también lo haga. Eso plantea desafíos importantes, particularmente en zonas donde la regulación podría ser menor”, señaló Diego Almendras, biólogo marino y líder del proyecto Raya Águila.

En este contexto, los investigadores enfatizan la necesidad de avanzar hacia estrategias de conservación que incorporen explícitamente el cambio climático.

“No basta con proteger dónde están hoy las especies. Es fundamental anticipar dónde podrían estar en el futuro y adaptar la gestión a esos cambios”, concluyeron.

Ciencia colaborativa

El estudio también destaca por su carácter colaborativo, integrando a estudiantes, egresados y académicos de la UCSC junto a investigadores de diversas instituciones del país, entre ellas la Universidad de Chile, Universidad de Valparaíso, Universidad Austral de Chile, Universidad de La Serena, el Museo Nacional de Historia Natural y la consultora Therium.

Este trabajo conjunto permitió abordar grandes bases de datos y una problemática compleja, integrando distintas miradas para fortalecer los análisis y generar resultados más robustos para la comprensión y conservación de la biodiversidad marina en Chile.

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