Organizaciones, salmonicultores y pesqueros se refirieron al cambio de ministro de Economía

Jorge Rodríguez Grossi asumió la cartera de Estado en reemplazo de Luis Felipe Céspedes.

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Como “una oportunidad perdida”, calificó Greenpeace Chile el complejo cambio de gabinete que significó la salida del equipo económico liderado por los ahora ex ministros Rodrigo Valdés en Hacienda y Luis Felipe Céspedes en Economía, Fomento y Turismo.

Para Matías Asún, director nacional de la ONG, la salida de Céspedes representa “un tardío consuelo para la gente de Chiloé al haber sido el principal responsable de una de las crisis medioambientales y sociales más graves que ha vivido el país”. A lo que añadió: “Es una pena que se haya ido sin haber dado nunca la cara a los chilotes”.

Al momento de analizar el cambio de gabinete, el representante de la organización no gubernamental (ONG) sostuvo que “parecía que la Presidenta Michelle Bachelet había consolidado su compromiso medioambiental al haber dado un golpe a la mesa tras las quejas de su equipo económico después del rechazo al proyecto Dominga”. Sin embargo, al momento del cambio, nombra como ministro de Economía a un ex miembro del directorio de AES Gener, de la termoeléctrica Guacolda y Alto Maipo. “Un hombre que que es férreo defensor de las grandes represas”, enfatizó.

“Si lo que la Presidenta quería era dar un mensaje de fuerte compromiso medioambiental, este nombramiento resulta confuso y desalentador. En realidad la llegada de Rodríguez Grossi representa la puerta giratoria entre empresas y gobierno”, concluyó el ecologista.

Salmonicultores

En torno a esta noticia,  el presidente de la Asociación de la Industria del Salmón de Chile A.G. (SalmonChile), Felipe Sandoval, comentó a AQUA que esperan que los cambios sean positivos para la reactivación de la economía y que el crecimiento “sí este dentro de las prioridades” del Ejecutivo.

“El sector salmonicultor necesita una mayor institucionalidad y ajustes para pensar en cómo reactivar este clúster y darle la relevancia que se merece. Creemos que es necesario aunar criterios con todas las autoridades y no solo las sectoriales para otorgarle una normativa moderna, que promueva la sustentabilidad como eje central, que permita una operación más flexible y sobre todo, que le devuelva a Chile la competitividad internacional que ha perdido sistemáticamente en la última década”, enfatizó Sandoval.

El representante salmonicultor añadió que como industria cuentan con una agenda hasta marzo del próximo año con la Subsecretaría de Pesca y Acuicultura (Subpesca), por lo cual esperan que el nuevo ministro de Economía “nos pueda apoyar en esa gestión”.

Pesqueros

Por el lado de los actores de la pesca, la presidenta de la Asociación de Industriales Pesqueros (Asipes), Macarena Cepeda, estimó a este mismo medio de prensa que un cambio de gabinete a siete meses de la finalización del Gobierno “no es lo más adecuado”, no obstante, valoró el trabajo realizado por Céspedes.

El gremio aseguró que Rodríguez Grossi es un economista con “experiencia en temas pesqueros, capacidad técnica y vasto conocimiento de la región (del Biobío)”.

“El sector pesquero industrial requiere estabilidad y certidumbre para continuar aportando al desarrollo económico de la región y del país. Solo en el Biobío dependen 8.000 personas y 370 pymes (pequeñas y medianas empresas) en forma directa”, subrayó Macarena Cepeda.

Por su parte, el vocero del Consejo Nacional de Defensa del Patrimonio Pesquero (Condepp), Hernán Machuca, dijo que “a ojos de los pescadores artesanales, Céspedes ‘cumplió’ con la gran industria pesquera”, dado que no realizó cambios a la regulación sectorial.

“Se fue sin tocar la ley de pesca”, adujo el dirigente.

Recordó que durante su rol como ministro respaldó al ex subsecretario de Pesca y Acuicultura Raúl Súnico, a pesar de los cuestionamientos que terminaron con su salida por su relación con congresistas e industriales. “Estableció el año pasado una mesa con parlamentarios para acordar cambios profundos a la norma, pero no hubo anuncios. Recibió en octubre de 2016 el informe de la FAO (Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura) y a un año del mismo, no hubo avance con la ley. En definitiva, Céspedes no hizo esfuerzo alguno para dar cumplimiento a los compromisos de la Presidenta Bachelet con la ley de pesca, tal como ocurrió con Súnico. Es claro que esta legislación, niño símbolo de la corrupción, no fue ninguna prioridad (…) la pregunta es ¿por qué?”, sentenció Machuca.