Lo Barnechea termina la construcción de suplementero de cóndores en Yerba Loca

Con el objetivo de alejar a los cóndores de las zonas urbanas y otorgarles un espacio seguro y protegido para alimentarse, la municipalidad de Lo Barnechea invirtió en un "suplementero de cóndores". Este es un espacio acercado de 6.300 m2 donde se les proporcionará comida con previa certificación del SAG.

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Fotografía del Albert Suárez.

Con el fin de proteger el patrimonio natural, Lo Barnechea finalizó la construcción del suplementero de cóndores, ubicado en Yerba Loca, camino a Farellones. Este espacio pretende alejar a las aves de las zonas urbanas y, de ese modo, proporcionarles un lugar especialmente protegido, donde se les alimentará con carne de vacuno, chivo o equino con previa certificación del SAG.

El espacio contempla un área cercada de aproximadamente 6.300 metros cuadrados y se encuentra abierto a visitantes. La iniciativa, además, contempla a futuro un rol de pre-liberación (adaptación al medio) y liberación de cóndores en rehabilitación.

“Esta especie en peligro de extinción está constantemente amenazada por la caza furtiva del hombre u otros riesgos como la intoxicación química, por eso instancias como estas son fundamentales, ya que la escasez de comida en la precordillera provocó que estos animales empezaran a trasladarse a zonas urbanas, poniéndose en peligro”, afirma el alcalde de Lo Barnechea, Felipe Guevara.

El terreno está ubicado en la Meseta de Cóndores en este santuario de la naturaleza y significó una inversión de 15 millones de pesos en equipamiento. Por otro lado, se estima que la municipalidad gastará un millón mensual en la compra del alimento.

El suplementero tendrá un perímetro de 282 metros lineales aproximadamente y el consumo de carne será en promedio de 400 gramos por cóndor diarios. Cabe destacar que el lugar cuenta con una reja de tres metros de alto para evitar que perros silvestres se coman la carne o ataquen a los cóndores.

El cóndor está sufriendo graves problemas de conservación por diversos motivos, uno de los principales, la escasez de alimento en su cadena alimenticia. El proyecto permitirá, junto con incentivar la educación ambiental, convertir la zona en un avistadero de estas aves cuyo número en la Región Metropolitana bordea apenas los 300 ejemplares.