Estudio de la Universidad de La Serena refuerza necesidad de proteger los guayacanes

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El guayacán o palo santo, Porlieria chilensis, es un árbol endémico de la Zona Central de Chile, donde su conservación se  ha visto afectada por la sobreexplotación y destrucción del bosque esclerófilo.

Dada su delicada condición, Conaf, a través del Fondo de Conservación de la Ley de Bosque Nativo, solicitó un estudio para obtener datos actuales respecto del estado de conservación de la especie en toda su distribución, que va desde el norte de la Provincia de Elqui, en la Región de Coquimbo, hasta el norte de la Provincia de Cachapoal en la Región de O´Higgins.

Andrea Loayza, doctora en Biología e investigadora de la Universidad de La Serena, quien encabezó el grupo de investigadores, explica de manera enfática que la especie debe seguir clasificada como vulnerable. “Hicimos un trabajo a lo largo de toda la distribución conocida de la especie, analizamos su población, estructura de crecimiento, existencia y tamaños de plántulas, además vimos la condición de los individuos su estado de conservación y la conclusión es que es una especie Vulnerable”, detalla la investigadora.

Para Hernán Saavedra, Jefe Departamento Desarrollo y Fomento Forestal, Conaf Región de Coquimbo explicó que “los recursos dedicados a investigaciones que se hacen en zonas áridas y semiáridas aún son muy más bajos, entonces es importante para la institución toda información que se pueda generar, que ayude a conocer mejor las especies, su ubicación, distribución y aporte antecedentes para protegerlas de mejor forma y poder incorporar algunos criterios al momento de la evaluación de impacto ambiental”.

La madera del guayacán es muy dura y de hermosa veta (negro y amarillo) por lo que se le utiliza para tallar instrumentos decorativos. Antiguamente se la utilizaba incluso para hacer piezas de máquinas, dada su extrema resistencia.

En la actualidad, existen cerca de 7 millones individuos de esta especie, situación que va decreciendo, ya que uno de los resultados principales del estudio es que no hay reclutamiento, es decir, no hay regeneración natural, debido principalmente a las condiciones de escasez hídrica que vive la zona centro norte de nuestro país, la presión antrópica por usos alternativos del suelo a uso inmobiliario y agrícola y además por sobrepastoreo.