Estudia revela que la contaminación lumínica ha empeorado desde 2012

Un artículo publicado por Science Advances aseguró que las áreas iluminadas en la Tierra han aumentado cerca de un 2,2% al año, y que su exposición crece junto al PIB de los países.

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Un estudio publicado por la revista Science Advances, en el que utilizaron el primer radiómetro satelital calibrado para las luces nocturnas, indicó que desde 2012 ha aumentado la contaminación lumínica de la mano con sus consecuencias negativas para la flora, la fauna y el bienestar humano.

Kip Hodges, uno de los integrantes del comité editorial del medio científico, aseguró que el planeta está aumentando la luminosidad artificial nocturna en una escala planetaria. “La noche de la Tierra se está haciendo mucho más brillante”, explicó el también director y fundador de la Escuela de Tierra y Exploración Espacial de la Universidad Estatal de Arizona.

Los datos que afirman esta teoría provienen de observaciones satelitales realizadas cada octubre desde 2012 hasta 2016. En ellas los investigadores escaneaban fotos de la Tierra para ver cuánta luz brillaba en la oscuridad del mundo y cómo el mismo brillo cambiaba con el tiempo, arrojando que el aumento en las áreas iluminadas artificialmente correspondía a un 2,2% al año.

De igual forma, el estudio indica que el satélite utilizado no puede captar todas las longitudes de onda de luz visibles. Puede observar las rojas, naranjas y amarillas de las bombillas antiguas, pero no la azul de las LED, que resultan ser mucho más eficientes en cuanto a la reducción de costo y ayuda ambiental.

Quienes presentaron la mayor parte del crecimiento fueron las naciones en desarrollo, vinculando así los índices del Producto Interno Bruto (PIB) con la contaminación lumínica. En esta línea, de acuerdo a una investigación previa, determinaron que los humanos tienden a utilizar tanta luz artificial como el 0,77% del PIB de su país.

Si bien la contaminación lumínica no es tan mortal como la del aire, la creciente invasión de luz artificial en el mundo exterior perjudica tanto al ser humano como a otros organismos. La exposición excesiva afectan tanto a los ciclos de sueño y vigilia de las personas, y perturba la historia evolutiva de los animales que viven dentro y alrededor de las ciudades.