El fracaso reproductivo de pingüinos emperador y la importancia de las Áreas Marinas Protegidas en la Antártica

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La revista Antarctic Science publicó la semana pasada un estudio de investigadores del British Antarctic Survey titulado “Emperadores en hielo quebradizo: tres años de fracaso reproductivo en la bahía Halley” (“Emperors on thin ice: three years of breeding failure at Halley Bay”).

Hace algunos años ya se había reportado la extinción local de una colonia de pingüinos emperador en las islas Dion (bahía Margarita, península Antártica, 67° 51.9’ S, 68° 42.6’ W), en el límite norte de distribución de esta especie. Ahora se registra en el otro lado de la península, al oeste del mar de Weddell, una reducción drástica en una de la más grandes colonias de emperadores que se conoce (5 % a 9 % de la población global, cerca de 20 mil parejas).

Los pingüinos emperador se reproducen sobre zonas de hielo marino estable. Sin embargo, el colapso de la placa de hielo en la bahía Halley (75° 33’ S, 27° 32’ W) en 2016 no permitió que ninguno de los polluelos sobreviviese. Esto se repitió en 2017 y 2018.

Esta situación coincide con años en donde ocurrió una importante variabilidad climática, que habría producido la ruptura y consecuente inestabilidad del hielo.

En 2019, en el último conteo mediante imágenes satelitales de alta resolución casi no había adultos de pingüino emperador en la colonia. Sin embargo, el estudio también destaca un significativo incremento de un 1.000 % en una colonia que está 55 km al sur, lo que sugiere que las parejas estarían migrando hacia esta y otras colonias con condiciones más favorables.

El calentamiento de la península Antártica está cambiando la duración y extensión del hielo marino y las zonas estables de hielo terrestre están retrocediendo a una tasa de muchos kilómetros por año. Se estima que la población global de pingüinos emperador se reducirá en 50 a 70 % en las próximas décadas solo por consecuencia del calentamiento de la Antártica.

Así, en un ambiente con cambios tan rápidos, es importante garantizar que las especies estén protegidas de la variabilidad ambiental y de otras amenazas (por ejemplo, sobrepesca, polución e interferencia humana en zonas reproductivas) para que tengan  resiliencia frente a los cambios climáticos.

En este sentido, la propuesta de Área Marina Protegida del Dominio 1 (Península Antártica occidental y sur del Arco de Scotia) liderada por científicos de Chile y Argentina presentada en octubre de 2018 (fig. 1), considera la protección de grandes áreas sensibles al deshielo en el sur de la península, donde se dará especial atención a controlar los impactos de actividades humanas y al estudio de los impactos del cambio climático sobre la biota y el ecosistema en general.

Además, considera un área de protección general en la zona al sur de bahía Margarita para otorgar protección extra a colonias de pingüinos emperador. Por ejemplo, se ha descrito la existencia de una colonia ubicada en isla Smyley (72° 18’ S, 78° 49.8’ W), la que está formada por más de 6.000 adultos de acuerdo a una estimación realizada en 2009. La medida igual protegería otros importantes objetivos de conservación: áreas de reproducción de kril, áreas de alimentación de predadores como orcas y también áreas de importancia para reproducción y estadios tempranos de peces.

Hallazgos como el recién publicado, no solo resaltan la importancia de la creación de áreas marinas protegidas en la Antártica para preservar a sus especies, procesos y ecosistemas ante el escenario de cambio climático, sino que igualmente resaltan la necesidad de desarrollar un plan de investigación y monitoreo del área para entender de mejor manera cómo los organismos reaccionarán a los cambios ambientales.