COP23: la juventud lidera la acción climática en África

África está aprovechando el poder de su joven demografía para encabezar los esfuerzos contra el cambio climático.

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El Fondo de Naciones Unidas para la Infancia, UNICEF, estima que para el año 2050 aproximadamente dos de cada cinco menores de edad en el planeta serán africanos. El crecimiento demográfico de las nuevas generaciones de África es visto por muchos como precursor de una serie de problemas del continente, como el desempleo o mayores crisis migratorias. Pero podrían ser la clave para afrontar uno de los mayores desafíos de nuestro tiempo: el cambio climático.

Mientras los delegados de todo el continente se preparan para la última ronda de conversaciones internacionales sobre el clima en Bonn (Alemania), que tendrán lugar esta semana, jóvenes líderes y expertos africanos están organizando sus propios eventos paralelos, con el objetivo de llamar la atención sobre su propia lucha contra el cambio climático, además de destacar el papel de la juventud africana en este proceso.

La Iniciativa Africana Joven sobre el Cambio Climático (AYICC, por sus siglas en inglés) fue creada en 2006, poco antes de la celebración de la COP12 en Nairobi, Kenia. Desde entonces, el apoyo a la acción climática entre la juventud africana ha aumentado considerablemente, pues estos trabajan activamente para concienciar a las comunidades y obligar a los gobiernos a rendir cuentas por su inacción.

Los jóvenes, mejor equipados para abordar el cambio climático

Maureen Sigauke es la cofundadora de la organización Green Active Citizens Trust en Zimbabue y participó en uno de los actos organizados por WWF con motivo de la COP23 sobre juventud y cambio climático en África. La activista explicó a DW por qué los jóvenes africanos deberían actuar ahora para asegurar su futuro.

“Creo que es importante saber que el cambio climático es una amenaza para el desarrollo, para la seguridad laboral (si se producen inundaciones, pueden amenazar tu puesto de trabajo), para los derechos humanos, para el desarrollo económico o para el acceso a derechos humanos básicos como la comida, un techo o el alivio de la pobreza. Esa es la razón por la que a la gente debería importante, pues todo lo que conocemos podría cambiar si el cambio climático continúa sin frenos”.

Sigauke también cree que las nuevas generaciones están mejor preparadas para liderar la adaptación y la resiliencia frente al cambio climático no solo por una cuestión numérica, sino por su conocimiento tecnológico.

“La acción climática se priorizará con los avances tecnológicos y el desarrollo de infraestructuras. ¿Y quién entiende mejor la tecnología y el ciberespacio que la gente joven”, dijo.

Utilizar las nuevas tecnologías para construir resiliencia

La formación en química de Sigauke también significa que tiene la oportunidad de ayudar a desarrollar nuevas tecnologías que marquen una diferencia real a la hora de establecer una salvaguarda frente al cambio climático, especialmente en el ámbito de la agricultura.

“Una universidad en la que estuve trabajando logró investigar la creación de unas semillas con resistencia climática, lo cual puede proporcionar seguridad alimentaria. Zimbabue es un país principalmente agrícola, por lo que es uno de los proyectos de los que estoy más orgullosa”.

No obstante, Sigauke también reconoce el papel de las generaciones mayores a la hora de dar los primeros pasos hacia un futuro de resiliencia climática.

“Es importante asimismo estuchar a nuestros mayores, aprender de aquello por lo que han pasado, celebrar sus éxitos y encontrar vías para crear valor añadido y mejorar sus procesos. Es vital tener un compromiso intergeneracional y una continuidad entre jóvenes y mayores, de manera que podamos construir algo mejor”.