Prevención de incendios forestales: Greenpeace llama a reforzar medidas ante la temporada 2026-2027

Un análisis de datos de la Corporación Nacional Forestal (Conaf) citado por la organización muestra que la superficie afectada por el fuego creció un 159% al comparar las últimas dos décadas. El llamado apunta a reforzar el manejo de la vegetación, la preparación de las comunidades y la planificación territorial, mientras la Ley de Incendios sigue pendiente de aprobación.

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El manejo de la vegetación y la preparación de las comunidades son parte de las medidas preventivas para reducir el riesgo de incendios forestales.

Chile se prepara para una nueva temporada de incendios forestales en un escenario que mantiene la prevención entre las principales tareas de las autoridades y el sector privado. Greenpeace llamó a reforzar desde ahora las medidas para reducir el riesgo de propagación del fuego, ante condiciones que podrían favorecer siniestros de gran magnitud, especialmente en la zona central.

Según un análisis de datos de Conaf realizado por la organización, al comparar las últimas dos décadas, la cantidad de incendios forestales aumentó un 9%, mientras que la superficie afectada creció un 159%. Para Greenpeace, estas cifras refuerzan la necesidad de actuar antes de que comiencen las emergencias, mediante medidas que reduzcan los factores que facilitan la propagación del fuego.

Francisco de la Barrera, director del Centro de Ciencias Ambientales EULA de la Universidad de Concepción e investigador del Centro de Desarrollo Urbano Sustentable (Cedeus), explica que la temporada de incendios se ha extendido durante los últimos 10 a 15 años. Esto obliga a instituciones públicas y empresas privadas a mantener sus capacidades de combate durante más meses, en un contexto marcado por las olas de calor, la sequedad de la vegetación y la acumulación de material combustible.

El paisaje también influye en la propagación del fuego

El riesgo no depende únicamente de las condiciones meteorológicas. De la Barrera señala que la configuración del paisaje puede facilitar que un foco inicial se transforme en un incendio de gran magnitud. En el sur, las plantaciones forestales sin un manejo adecuado pueden favorecer la continuidad de la vegetación combustible; en la zona central, en tanto, el abandono de terrenos rurales contribuye a su acumulación.

El fenómeno de El Niño también forma parte del escenario climático considerado para la temporada. La Dirección Meteorológica de Chile ha informado sobre el desarrollo de este fenómeno y las proyecciones para el verano 2026-2027. Sin embargo, sus efectos sobre el riesgo de incendios dependen de cómo interactúe con las condiciones meteorológicas y territoriales de cada zona.

De la Barrera advierte que las olas de calor podrían aumentar el peligro durante el verano, aunque precisa que las condiciones climáticas favorables para la propagación no necesariamente terminan en megaincendios.

“Hay un cambio importante en la configuración del paisaje y en cómo ese paisaje interactúa con las condiciones climáticas, y eso es lo que hace más favorable la ocurrencia de grandes incendios forestales, muy grandes, debido al incremento en las variables que llevan a la propagación rápida”, explica.

Manejo de vegetación y preparación de las comunidades

Para Greenpeace, la prevención de incendios forestales requiere medidas concretas antes de que se inicien las emergencias. La organización sostiene que las empresas forestales y agrícolas deben reforzar el manejo de combustible y mantener sus predios, mientras que los municipios deben identificar sectores vulnerables, limpiar áreas críticas, fiscalizar actividades riesgosas y preparar a las comunidades.

“Sabemos que la mayoría de los incendios tiene origen humano, pero también sabemos que las condiciones del territorio pueden transformar una ignición en una catástrofe. Por eso, la prevención no puede limitarse a campañas de concientización ni depender exclusivamente de la capacidad de combate. Necesitamos que el Ejecutivo, los gobiernos locales y las industrias asuman sus responsabilidades antes de que el fuego amenace nuevamente a las comunidades”, manifiesta Silvana Espinosa, experta en Clima y Ecosistemas de Greenpeace.

De la Barrera coincide en que la gestión de la vegetación es especialmente urgente en las zonas donde conviven viviendas y superficies forestales. A su juicio, no basta con instalar cortafuegos estrechos: también es necesario intervenir áreas más amplias para reducir el combustible disponible y avanzar en una planificación territorial que defina cómo manejar la densidad de vegetación, particularmente en terrenos de uso productivo.

Estas medidas deben considerar las características de cada territorio y no centrarse exclusivamente en la respuesta una vez iniciado el fuego. La preparación previa es clave para reducir las posibilidades de propagación y proteger a las comunidades expuestas.

La Ley de Incendios sigue pendiente de votación

El llamado preventivo coincide con la tramitación de la Ley de Incendios. Tras el trabajo de la Comisión Mixta, el proyecto esperaba la votación de la Sala de la Cámara de Diputadas y Diputados, según los antecedentes difundidos el 19 de octubre.

La iniciativa busca establecer obligaciones de prevención y mitigación. Sin embargo, su aprobación no significaría necesariamente que todas sus medidas pudieran implementarse de inmediato, ya que algunas podrían requerir procedimientos posteriores. Por ello, Greenpeace advierte que la ley no alcanzaría a estar operativa para la temporada 2026-2027.

“Que Chile enfrente otro verano de alto riesgo sin contar con esta ley es un fracaso del Congreso, pero también del Ejecutivo, que desde que asumió en marzo no le otorgó la prioridad ni la urgencia que esta discusión requería, sobre todo sabiendo de los riesgos que este año y la presencia de El Niño implica para los territorios”, afirma Espinosa.

La representante de Greenpeace agrega que la tramitación debe avanzar, pero que la falta de una ley vigente no puede paralizar las medidas disponibles. “Vamos tarde, pero eso no puede ser una excusa para la inacción. La ley debe aprobarse cuanto antes y, mientras tanto, tenemos la responsabilidad de utilizar todas las herramientas disponibles para proteger a las comunidades”, concluye.

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