[OPINIÓN] La contaminación acústica: un problema que afecta a todos por igual

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Antonio A. Marzzano Ríos

Presidente Colegio de Ingenieros en Acústica A. G.

 


Este miércoles 27 de abril se conmemora el Día Mundial de la  Conciencia sobre el Ruido y uno se pregunta ¿cuánta conciencia tenemos en Chile de este tipo de contaminación? No todos saben que en Chile, desde hace más de 40 años, se tienen normativas que regulan el ruido a que está expuesta una persona en su diario vivir, ya sea en su trabajo o en su lugar de residencia, así como también, quién es el responsable de la fiscalización de tales normativas. Más de alguno de nosotros ha experimentado o conocido una situación de exposición a ruido ambiental, ya sea por la existencia de una fiesta de algún vecino, vivir cercano a una actividad de ocio, cerca de un taller o una industria. Para qué decir de aquellos que con mucho esfuerzo se han comprado un departamento en el centro de la ciudad y, después de escogerlo visitando el departamento piloto, descubren que no pueden dormir tranquilos por el alto ruido de tráfico vehicular al que enfrentan. Todas y cada una de estas situaciones reales que vive mucha gente a diario hace pensar que poca conciencia tenemos respecto del tema, dado que no hacemos valer nuestros derechos, o simplemente, nuestra necesidad de un merecido descanso o calidad de vida.

Buscar y exigir calidad acústica en los entornos en los que nos desenvolvemos es esencial para avanzar en mejores condiciones tanto de salud, de habitabilidad y bienestar. No es suficiente la normativa que existe. Falta mucho por hacer. Se requiere políticas públicas robustas para el control de la contaminación acústica, dado que es un tema que tiene muchas aristas entre las cuales se puede mencionar la calidad acústica de las viviendas, la reducción del ruido proveniente de fuentes industriales, mejorar el aislamiento acústico de locales de ocio, aislar adecuadamente nuestras escuelas del tráfico vehicular, reducir la emisión de fuentes móviles, controlar el uso del suelo habitacional en entornos de aeropuertos, entre muchas otras.

Un informe de la OCCD (Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos) señala que no obstante el ruido es un problema muy importante, lamentablemente tiene una baja prioridad en la mayoría de los países como el nuestro, debido a que existe un limitado conocimiento sobre: la exposición al ruido, en comparación con otros problemas de contaminación y la gran cantidad de fuentes de ruido existentes. El carácter local de muchos de estos problemas hacen difícil tomar acciones coherentes y globales, así como también la carencia de capacitación y conciencia en cuanto a los problemas de ruido ambiental, por parte de quienes deben tomar decisiones y la ausencia de accidentes mayores provocados por el ruido, recordando la frase “nadie muere por ruido”, genera en las autoridades la idea que éste no es un problema serio.

Dado los innumerables problemas que hoy existen, tenemos desafíos como país. Debemos enfrentar con fuerza este problema que nos trajo la modernidad.  Afortunadamente hay soluciones, materiales, tecnologías cada vez más silenciosas y procesos de baja emisión de ruido. Al mismo tiempo tenemos una ventaja muy grande como país al ser uno de los únicos en tener profesionales universitarios de la especialidad de ingeniería en acústica, profesionales altamente capacitados para aportar soluciones tanto a la industria, el comercio, la construcción, y todas aquellas situaciones que requieren de mitigaciones para mejorar la calidad de vida de la población.

Si de verdad tuviéramos más conciencia del ruido y sus efectos, existirían mayor demanda por mejores condiciones acústicas en nuestro diario vivir. Esa es una tarea de todos y cada uno de nosotros.