El mercado se prepara para la ordenanza que promueve techos verdes

Tras la aprobación de Contraloría, se publicó oficialmente el decreto que modifica la Ordenanza General de Urbanismo y Construcciones para promover el desarrollo de la “quinta fachada” de los edificios, con vigencia inmediata. Mientras que hasta ahora solo se podía disponer de un 20% de su superficie, la modificación impulsada por el Minvu permite la utilización de la totalidad de la azotea, y establece expresamente que hasta un 75% de ese espacio se puede destinar a vegetación, paneles solares y terrazas. Las empresas del rubro celebran la iniciativa.

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Muy probablemente pronto empezaremos a ver cubiertas verdes en los edificios de Santiago”. El pronóstico de Paz Serra, jefa de División de Desarrollo Urbano del Ministerio de Vivienda (Minvu), puede hacerse realidad en pocos meses luego que Contraloría aprobó una modificación de la Ordenanza General de Urbanismo y Construcciones (OGUC) para fomentar la construcción de los llamados techos verdes.

Hasta ahora, solo se permitía la utilización de un 20% de la superficie de los techos, espacio que normalmente era aprovechado para la instalación de antenas y de maquinaria propia de los edificios.

La modificación impulsada por el Minvu, y publicada a fines de febrero en el Diario Oficial con entrada en vigencia inmediata, permite la ocupación del 100% de las azoteas de edificios, e indica además que un 75% del espacio podrá ser destinado a vegetación, paneles solares y terrazas. Otras construcciones, como quinchos y baños, no podrán superar el 25% restante.

En el decreto, se señala que esta modificación “apunta a constituir verdaderas áreas verdes, que permitan la implementación en ellas de jardines, huertos urbanos, o bien áreas de esparcimiento” que proporcionen un espacio de descanso a habitantes y usuarios de los edificios, “constituyendo así un pulmón verde que contribuye a mejorar el medio ambiente, y un aporte urbano a la ciudad”.

Al mismo tiempo, agrega el decreto, con el impulso a los techos verdes “se desea fomentar el uso de tecnologías renovables no contaminantes, permitiendo un mayor porcentaje de ocupación de paneles solares en la parte superior de los edificios”.

La primera motivación para realizar este cambios al decreto, explica Paz Serra, fueron las numerosas cartas que recibieron en el MOP y reclamos de particulares, personas jurídicas e instituciones que pedían tener cubiertas que permitan estos denominados techos verdes. O simplemente para poder utilizar la totalidad de la azotea como terraza.

“Cuando hacemos parques, no siempre es por el suelo: tenemos ríos, laderas u otros. Es ahí donde aparece la posibilidad de usar la quinta fachada como una suerte de patio, lugar recreacional eventual e idealmente verde. El uso de esta quinta fachada contribuye a hacer la vida más humana, más amable”.Paz Serra, jefa de la División de Desarrollo Urbano del Minvu.

“Hoy todos se pueden sumar. Una edificación que ya exista y que quiere utilizar su cubierta, perfectamente puede hacer una modificación de proyecto, puede ingresar una carpeta nueva. Todos pueden acceder”, agrega Serra.

Vegetación en altura

También conocidos como “quinta fachada”, los techos verdes ya son una tendencia en capitales europeas como Copenhague, mientras que en Francia se estableció por ley al obligación de incorporar techos verdes en los edificios nuevos. Además de la transformación visual del entorno, esta infraestructura contribuye a crear espacios de biodiversidad y contrarrestar el fenómeno de las islas de calor.

“Estamos haciendo un esfuerzo que han hecho otros países emergentes, que es traer a los ciudadanos a vivir en áreas más centrales. A ello hemos denominado densificación equilibrada (…) Para poder hacer esa densificación, necesitas acompañarla de parques. De lo contrario, es insostenible”, explica Paz Serra.

“Entonces -agrega- cuando hacemos parques, no siempre es por el suelo: tenemos ríos, laderas u otros. Es ahí donde aparece la posibilidad de usar la quinta fachada como una suerte de patio, lugar recreacional eventual e idealmente verde. El uso de esta quinta fachada contribuye a hacer la vida más humana, más amable”.

Pese a que hasta ahora su margen de acción era acotado, en Chile hay empresas que implementan techos verdes desde hace algunos años. Desde Verde Activo, compañía que ha desarrollado proyectos en la zona central desde 2011, cuentan que disponen de la capacidad operativa para afrontar el nuevo escenario.

“Hace tiempo que estamos con una demanda alta y tenemos capacidad para responder a esta circunstancia. Hemos hecho varias instalaciones en azoteas, sabemos cómo instalar cuando hay quinchos, piscinas y diferentes elementos que tienen que conversar entre ellos. Llevamos ocho años en el mercado”, explica María de la Luz Barros, directora comercial de Verde Activo.

Por eso, afirma, “estábamos esperando esta normativa desde hace harto tiempo. Estamos súper contentos y entusiasmados, porque creemos que esto va a aumentar las superficies verdes. Eso sí, para lograr los beneficios medioambientales que los techos verden permiten se necesita una red. No basta con uno o dos”.

En promedio, la instalación de 200 metros cuadrados de vegetación en altura tarda entre tres a cuatros días. El servicio, sin embargo, parte ocho meses antes con el diseño del tipo de riego y el precultivo de las especies.

“Se tratan en un vivero. Yo insalo módulos con al menos un 80% de cobertura vegetal. Este viene listo, con sistema de drenaje, más el sustrato y las plantas. Lo más importante el sustrato, el medio de crecimiento donde se van a desarrollar las plantas. Este imita las condiciones de terreno natural”, insiste Barros.

Otro factor a considerar, comenta, la ejecutiva, es la estación. “Tenemos agendada una instalación para abril o mayo, las fechas siempre son un poco inciertas porque somos los últimos en la construcción de un edificio. Luego nos saltamos a septiembre. En general en pleno invierno no se instala, necesito al menos siete días en que no haya llovido”, sostiene la empresaria, quien apunta al compromiso de la comunidad para que estos espacios funcionen.

“Cuanto tu pones un área verde, tiene que haber un compromiso para su mantención, al igual que con un quincho o una piscina. Implica un costo de mantención, bajo, pero se debe considerar”, dice.

Paneles solares

El cambio en la OGUC también hace que el mundo energético saque cuentas favorables. Desde 2011 la firma Tritec Intervento ha desarrollado más de 150 proyectos de infraestructura solar fotovoltaica de diferente escala, cifra que esperan aumentar considerablemente con la normativa que incentiva el uso de azoteas para techos verdes.

“La nueva normativa es muy positiva y lo preveíamos desde hace un tiempo, ya estamos construyendo pensando en esto. Más que las inmobiliarias, las empresas de servicios básicos se han mostrado muy interesadas en la eficiencia energética. Esa ha sido nuestra puerta de entrada” comenta Luis Felipe Cabrera, encargado del área de desarrollo de la empresa.

Según el representante de Tritec Intervento, la implementación entregará luces del ahorro energético que podrían conseguir los edificios que opten por la instalación de paneles solares.

“Esto nos permite estar más cerca del consumidor final, pensando en paliar los gastos energéticos dentro de los espacios comunes de un edificio. Que el ahorro pueda ser significativo depende de varios factores. Hemos implementado nuestro servicio en edificios que están empezando a ser habitados, por lo que aún no alcanzan el nivel de consumo que tendrán en el largo plazo. Con un año operación vamos a ver el nivel de consumo real y cuánto va a incidir esta tecnología”, comenta Cabrera.

“Otro elemento a considerar es qué equipos se están utilizando en el edificio, si tiene eficiencia energética o no. Si usan luminaria led, tendrán consumo más bajo. Tampoco es el mismo consumo un edificio de 15 pisos y otro de 30, si bien la superficie del techo puede que sea la misma. El último gran ‘depende’ es el estado o tamaño de la quinta fachada, nosotros siempre pensamos en orientación norte, con inclinación perfecta y sin sombra. Pero eso es un caso idílico”, añade.

Cabrera, además, valora que los paneles pueden convivir con otra infraestructura en la azoteas. “Puede combinarse al 100%, aunque la idea es separar un poco los ambientes. Al final del día igual es una planta solar, que tiene cables y un montón de equipos. La idea es que no queden en directo contacto con el público. Si hay un jardín, lo ideal es que la planta solar quede lo más al norte posible”, cierra.