El cambio cultural necesario para que la PUSU se cumpla

Si bien la fiscalización es importante y podría ser un gran incentivo para su cumplimiento, el foco debe estar en la educación y el cambio cultural, algo que no se ha logrado. Consumidores, locatarios e incluso municipios aún desconocen el alcance de la ley y con ello, su correcta implementación. No saben cuáles son los materiales correctos y cómo identificarlos.

Créditos: Greenpeace

Hace cuatro años atrás, el 13 de febrero del 2022, celebrábamos la entrada en rigor de la primera parte de la Ley PUSU, al fin las bombillas, los cubiertos, revolvedores plásticos y envases de poliestireno expandido quedarían prohibidos y dejarían de contaminar…Cuatro años después aún nos siguen entregando estos mismos productos.

Carola Moya, directora Fundación Conexión Natural

La frustración es evidente y con ello la preocupación sobre qué tan eficiente será la implementación de la última parte de esta ley, la cual después de un retraso y múltiples cambios, al fin comenzará a aplicarse a partir de este viernes. Sin duda uno de los principales problemas ha sido la falta de fiscalización, responsabilidad que recae en los municipios, quienes indican no contar con recursos para llevarlo a cabo. Cabe mencionar que las multas van desde 1 hasta 5 Unidades Tributarias Mensuales (UTM) por cada producto entregado indebidamente.

Si bien la fiscalización es importante y podría ser un gran incentivo para su cumplimiento, el foco debe estar en la educación y el cambio cultural, algo que no se ha logrado. Consumidores, locatarios e incluso municipios aún desconocen el alcance de la ley y con ello, su correcta implementación. No saben cuáles son los materiales correctos y cómo identificarlos.

Es común ver cómo muchos emprendedores con ganas de sumarse, han cambiado sus envases plásticos por envases de “cartón”, el problema es que no son de cartón solamente, son de polipapel, plástico más cartón, una mezcla que impide su reciclaje o compostaje. Entonces no es falta de interés o irresponsabilidad, es falta de herramientas.

Este viernes 13, uno de los cambios que empezará a operar, es la prohibición de plásticos desechables en la venta de comida preparada, reemplazándose por plásticos certificados, los que muchas veces no se ven diferentes de los plásticos comunes, por lo que la certificación clara y visible será fundamental si queremos que no hayan errores y se cometan faltas.

Para que todos estos nuevos cambios sean viables, el trabajo colaborativo será importantísimos. Ya hemos visto que las herramientas actuales no son suficientes, las guías, webinars e infografías no han logrado permear al mercado como se necesita.

El cambio que busca la ley, pareciera ser un cambio de materiales pero en realidad, lo que se busca es un cambio de hábitos, un cambio cultural.

En Chile los vertederos están en gran parte a punto de colapsar, por lo que evitar seguir generando basura es primordial, para lograr concientizar a la cadena sobre la importancia de sus decisiones debemos ser capaces de conectarlos y hacerles entender que los cambios no son antojadizos o con ánimo de complejizar el sistema, sino que son necesarios para nuestro propio beneficio, porque también somos parte del medio ambiente y por ello corresponsables de sus impactos.

Sabemos que cambiar el material de los desechables no será suficiente si no logramos que estos residuos no se transformen en basura y vayan a dar a vertedero, debemos ser capaces de cambiar nuestros hábitos y promover una cultura reutilizable, de reinsertar al sistema los residuos, reciclarlos, compostarlos, de verdad! Y para ello una cadena conectada, donde cada eslabón comprenda su rol y asuma su responsabilidad es vital.

Para lograr un cambio cultural no basta más fiscalización necesitamos educación, para que los locatarios tengan las herramientas necesarias para elegir los productos correctos, informar a los consumidores sobre cómo gestionar los residuos y a los municipios, las capacidades técnicas para capacitar a las cámaras de comercios locales.

El cambio debe ser colectivo, de lo contrario sólo será otra normativa que no cumple su objetivo. 

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